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lunes, 17 de diciembre de 2012

Azul

Tengo gustos por varias cosas que no han sido copiados o heredados, uno de ellos el deporte, recuerdo la época donde corría, jugaba futbol, entre otras, este gusto por el deporte nació cuando en una época se dijo que quienes no fueran bautizados serian llevados un día por el diablo, yo que desde pequeña entendía que esto era una decisión y un acto de obediencia, no había sido bautizada por la iglesia católica, así que esa fue la primera vez que experimente el rechazo por mis creencias. Las niñas no pretendían pasar tiempo conmigo por esa razón, así que en mis tiempos de descanso colegial decidí, jugar futbol con los niños, otra niña quien ya jugaba, también se unió. Así empezó mi gusto por el futbol, no soy a más experta, más bien aficionada.

De la misma manera elegí ser hincha de un equipo, quería que este fuera uno Bogotano, pensé alguna vez en serlo de Santa fe, porque un niño que me gustaba del colegio también lo era, pero el color rojo no me gustaba tanto como el azul, y también porque no hay nada peor que elegir cosas para ser aprobado por otro, así que por ese tiempo no lo decidí, pero tiempo después hace como unos 10 años digo yo, al estar hablando con unas amigas decidimos ser hinchas de millonarios, por el color, por ser el que tenia mas títulos y en si por un gusto que no sabíamos bien cual era.

Posteriormente empecé ir al estadio, no sé por qué no recuerdo la primera vez que fui, siempre me pasa, olvido esos inicios, pero sí recuerdo varios partidos, varios momentos que viví, la verdad disfrutaba mucho de ese plan, alguna vez no falte al estadio porque me abone y fui a cada partido, fui sola, acompañada, entre a sur, a norte, a oriental y occidental, nunca me hice parte de una barra, yo iba porque me gusta esa sensación de unidad con otros, aunque no nos conozcamos, entiendo perfectamente algunos conflictos que se viven y como ya lo escribí antes creo que se reflejan en medio de esas cosas un problema de identidad, en fin, disfrute de cada ida al estadio, pero deje de asistir constantemente porque hace más o menos 4 años el plan era otro, era estar en otro lugar buscando a quien le daría, de nuevo, verdadero sentido a mi vida.

He disfrutado de ir al estadio, y es maravilloso ver campeón a el equipo del que uno decidió ser hincha, ya lo dije no soy experta, más bien fanática, no muero por eso, pero si me emociono, me gusta gritar al ver un partido, me molestan los mitos frente al futbol y la mujer, así como los mitos con respecto a ser hincha o ir al estadio. Pero si algo he disfrutado es a Dios aun en medio de esos triunfos o derrotas que he vivido al ser hincha de este equipo azul, creo que a través de esto he aprendido que su fidelidad es mayor, que él es quien me apoya en mis locuras, en mis sueños más absurdos o pequeños.

Así que celebro con mucha alegría, ver al equipo del que decidí ser hincha, campeón por primera vez, lo veo, celebro esa estrella 14.

 

martes, 23 de octubre de 2012

Edades

El hecho de estar muy cerca de cumplir años, los 25, hace que piense un poco en lo pasado y lo provenir. He estado pensando que las viejas si somos cansonas con lo de la edad, tanto que hay dichos populares como: “A una mujer no sé le pregunta a edad”, que desde mi punto de vista no sé porqué se dice, ¿Qué tenemos en contra la edad? ¿Qué nos afana de ella?
Comienzo a pensar en las edades importantes de una mujer, por lo vivido y lo escuchado, la primera edad importante por lo menos en nuestra cultura son los 15, se hacen fiestas, viajes, o se hace algo de algún tipo de importancia para celebrar que la niña va a pasar a ser mujer. Yo fui de las que celebro típicamente, si es que así se le puede llamar, una reunión en la noche de mi cumpleaños, en un salón comunal, con un vestido verde, donde fue la familia y los amigos más cercanos de la época, 3 del colegio, este día veo las fotos y me río, yo di las gracias a la gente que fue, las palabras y demás asuntos extraños en los cuales realmente no sé cómo se comporta como los dictan las normas sociales, si es que estas las hay, la verdad no lo sé. Asistí por esa época a otras reuniones de 15 años y en algunas “tiraron la casa por la ventana” en otras no había ventana así que ni modos de tirar la casa, en fin, así fueron esos 15, pero mi verdadera celebración, lo recuerdo bien, fue en el colegio, hicieron un partido de futbol de niñas y como a mí me encanta el deporte fue una de las mejores cosas que hice ese día. No sé de donde carajos salió esa celebración pero el inconsciente colectivo hace que lo celebremos con bombos y patillos. Esa es la primera edad que veo que a las viejas nos celebran, me pregunto si desde allí nacerá esa cosa de pensar en los cumpleaños posteriores. También es curioso cómo ha ido cambiando la cosa, las celebraciones y hasta las tarjetas, si es que en algunos existen, he visto últimamente que hacen videos de invitación. Como ya dije no sé cómo se debe comportar uno en eso así que aun estoy más perdida en cómo se celebra hoy, o lo que se debiera hacer.
He visto que muchas mujeres sufren con cada año que pasa especialmente después de los 25, es como si los 25 marcaran otra etapa o algo por el estilo, se preguntan algunas si llegaran a los 30 sin casarse, otras sueñan con viajar y hacer grandes especializaciones o doctorados, en fin, pero algo se piensa de ese ciclo de 5 años, porque después de los 30 la mujer no es la misma, eso parece, y al parecer fisiológicamente hablando tampoco, supongo que todos esos cambios en nuestro organismo también son los que hacen que pensemos en la edad, luego de los 30 se habla ya de década en década. He escuchado historias de gente mayor que yo, que sufrió muchas edades, y que hasta ocultaban la real. Y comienzo a pensar más bien en que en esas cosas no me debo fijar, sino en lo extraordinario que ha sido vivir estos años, con errores y con aciertos, pero en los cuales he visto a mi amado Padre estar ahí a mi lado.

Estoy en el tiempo donde no sufro a edad, donde claro quiero soñar, pero no me quiero afanar, solo quiero vivir cada día agradecida, enfocada, y sobre todo olvidando que las edades pueden ser algo por lo cual sufrir, sino más bien una ocasión para celebrar que cosas pasaron que otras están por venir, y sobre todo que cada vez más me acerco a la eternidad. Quiero disfrutar los días, celebrar los cumpleaños, casarme, tener hijos, nietos, bisnietos y porque no hasta más, pero quiero hacer esas cosas en su tiempo, sin afanes, sin presiones, quiero tomar decisiones acertadas, viajar, disfrutar de la compañía de amigos, que van o que se quedan por mucho tiempo, quiero disfrutar el sol cada mañana, la lluvia cuando cae, quiero ser agradecida por lo que tengo y no estar pensando en lo que no tengo. Así que se vienen años buenos, lo sé, lo siento y lo mejor lo tengo claro porque mi buen Dios lo ha prometido cuando dijo que tenía planes de bienestar y no de calamidad, espero disfrutar cada año que viene, como se debe.

El susurro de Dios en la pausa

“Parar de hablar” es algo que viví recientemente. Podía hablar, sí, pero no debía hacerlo. Y fue interesante, porque el libro de Proverbios ...