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lunes, 29 de abril de 2013

Más que palabras

La primera vez que recuerdo que sentí su abrazo, fue una tarde fría,  típica de Bogotá, con lluvia y el cielo gris, de esos panoramas que algunos aman, otros como yo que amo, pero en las cobijas y con sueño para que de fondo sea ese el sonido que me arrulle. Pero fue allí donde le escuche y sentí su abrazo, estaba sola y pasaba por un momento bien difícil para mi, acababa de tener un accidente por jugar banquitas en el colegio,  no sabia que tenia y nadie me había prestado atención, mi rodilla tenia algo, yo lo desconocía  pero  recuerdo bien el dolor y la sensación, una rodilla inflamada, que no podía doblar, un dolor que no me permitía dormir, rabia, tristeza, sueños en el piso, y que no hallaba como ponerme en la cama para no estirarla porque si lo hacia más dolor tenia, pies helados y sin poderlos calentar porque al no poder doblarme mis manos no alcanzaban a tocar esos pies. Sí, lo recuerdo bien, fue allí donde sentí por primera vez su abrazo, y eso me mantuvo de pie, me dio fuerzas, sí, lo recuerdo bien fue allí donde Él me hablo y me dijo que no estaba sola, que me entendía  que sabia mi dolor y que cuidaba de mi, sí, lo recuerdo bien aunque pasen los años, que por primera vez conocí el abrazo de mi Padre Dios.

Esta historia es real, es mi historia, la historia de una hija que conoce a su Padre por primera vez en un momento oscuro de su vida, quizás de esos que marcan para siempre, el día donde una cosa crucial pasó, donde se rompió literalmente algo, unos meniscos y el ligamento cruzado anterior, fue hace tiempo ya, pero es mi historia y de como ese día conocí el abrazo del Padre. Regresó a mi con toda esa época de mi vida, porque he estado pensando el en amor del Padre, mi Padre, aquel que me ha cuidado desde niña y no duerme solo por cuidarme, aquel que es el único que conocía que amaba que me dijeran "mi niña", he estado pensando en que siempre me guarda y que definitivamente cuando siento temor no sé trata de él sino que aun no he sido perfeccionada en su amor, como lo dice ."1 Juan 4:18 En esa clase de amor no hay temor, porque el amor perfecto expulsa todo temor. Si tenemos miedo es por temor al castigo, y esto muestra que no hemos experimentado plenamente el perfecto amor de Dios."  Su amor es precioso y así conocí su abrazo y su consuelo.

Más que palabras, más que una historia, más que una canción como lo dice la canción de Marcos Witt, mi deseo es expresarle gratitud a mi Padre, porque por él vale la pena vivir, respirar, despertarme cada mañana, él me dio identidad, destino, propósito, él me diseño, me hizo mujer, bella, frágil  y fuerte a la vez, me trata con la mayor dulzura,  me ama a pesar de mis faltas y errores, me ama a pesar de mi misma, es al único que no he tenido que darle una razón para amarme, me ha amado y con amor eterno, por eso este texto es parte de una manera de agradecerle por tanto, tanto, porque cuando uno se sabe amado todo cambia, nada es igual y todo adquiere un nuevo color. Y quiero amarlo con mi vida entera por siempre. Recuerdo que su amor como se habla en Loves Enduring Promise : "La verdad del amor de Dios no es que permitan que pasen cosas malas. Es su promesa que estará con nosotros cuando pasen."

Está canción me encanta, disfrútenla.






domingo, 31 de marzo de 2013

Un encuentro inesperado

Hace aproximadamente 3 años deje de hablar con alguien, sencillamente deje de llamar, y pensé que todo estaba solucionado, que ya no habría nada en mi interior que para lo que recién había empezado. Me encontré a esa persona días atrás, solo para darme cuenta que todos esos pensamientos que habían empezado a rodar mi cabeza y todos esos sueños, eran realmente por algo, y que no había querido indagar en ese algo. Al encontrarme con esa persona los minutos se hicieron largos, charlamos a lo mucho 5 minutos pero para mi fueron más tiempo, y es que así se vuelven esos momentos, instantes donde el tiempo ya no es tiempo, cruzamos un par de palabras y ya. Pero en mi interior quedo un sin sabor, o más bien un sabor amargo, como si de repente se rompiera algo en mi interior. Días después de esto vi una escena que por muchos años se repitió en mi vida, así que está fue el punto de partida para correr a el Padre y realizar un examen interior.

A nosotros no nos gusta revisarnos probablemente porque tememos romper esas corazas que nos auto protegen  porque es difícil entregarse para que Dios sea el que nos proteja. Así que hay estaba yo, buscando un encuentro inesperado no con la gente sino con el único que podría darle razón a eso que ocurría dentro de mi. Me encontré una vez más con Jesús  llore y llore, hable con él sobre lo más intimo que me había pasado, lo vi cubriéndome como quien guarda a una pequeña para que no sea lastimada, decidí hacer el proceso bien, sin esquivar nada, contarle todo, tal cual como David lo hacia en los Salmos, pues era lo único que debía hacer. 

Hay momentos en la vida donde siento que fallo, que no di la talla, en los que me equivoco, en esos momentos vuelve Jesús y me da nuevas oportunidades, nuevos caminos por los cuales caminar, abre caminos donde antes yo no los veía, ese es el Jesús en el que creo, aquel a quien puedo contarle lo más intimo y sé que le importaran mis lagrimas, mis risas, mis pataletas, aquel que me puede amar y limpiar cualquier error que pudiera haber cometido, aquel que hizo una pausa en la eternidad solo por mi. 

Ahora sé que aun el tuvo el control de esta situación y que una vez más busco la manera en la que yo pudiera acercarme al Padre para volver a darme un nuevo corazón. Ahora sé que cuando lo busco a él y le cuento todo, andaré de la manera correcta aun con la gente. Ahora sé una vez más que a nadie le podría entregar mi vida entera sino solo a él pues aun él me conoce más de lo que yo pudiera conocerme. 

Si alguien llega a leer este texto, y aunque no entienda mucho de lo que se escribe que solo le quede esto en su interior y es que el vino por mi y por usted que lee este texto, que no hay amor mayor amor que el que él nos entrego, que en eso consiste el amor: "En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados." 1 Juan 4:10.  Tal cual como yo pude acercarme a él y dejar que él le diera un nuevo color a mi vida, tal cual puede pasar con usted en cada área de su vida.

domingo, 19 de febrero de 2012

El retorno de la huesuda

La huesuda es la muerte, y ha regresado, de hecho siempre está por ahí, es tal que cada vez más vemos más personas famosas irse y dejar un legado, marcar historia en lo que hacían. Pero no quiero ahondar en ese tipo de muerte, sino en la huesuda que ha regresado a mi vida. Pues ya había muerto a muchas cosas, y pensaba que ya ha había aprendido a convivir con ella. Pero no, aun duele esa fría, que no hace sino venir a recordarme que anda por ahí buscando dentro de mí,  lo que no debe estar, para que no siga vivo. 

Pero antes de continuar quiero expresar lo que es la huesuda, es esa que hace que uno ya no viva sino que otro lo haga por uno, esto es muy comprensible para aquellos y aquellas que nos hemos determinado a entrar a las filas del ejército de Dios, y es el requisito cuando se ha decido entrar de cabeza y no solo coquetear con lo que llamamos buscar a Dios, es allí cuando la huesuda se presenta y nos dice que debemos convivir con ella, que vamos por un camino y que debemos caminar a la estatura del varón perfecto. La huesuda es aquella en la que he venido pensando porque siempre he tenido un dicho que dice “ Cuando uno se tiene que morir lo hace, así sea cayéndose en la bañera y golpeándose la cabeza” y en realidad no es tan cierto, hay algunos que mueren fuera de tiempo por estar en el lugar y tiempos equivocados, pero como ya dije esto no se trata de esa muerte física sino más bien de esa que nos hace deshacernos y despojarnos de lo feo, de lo que huele mal, y aun de lo que se pinta como bueno pero que al final no nos deja brillar con la luz de Jesús. La cosa es que por esa frase que tengo y el que me hubiese caído en la bañera una de estas semanas, junto a una canción de rescate que dice “La muerte que la vida me da” hizo que pensara en la huesuda y comenzaran a verse muchas cosas a las cuales debo morir. 



En principio a cosas sencillas, que no son tan sencillas, pero que creemos que no importa si las tenemos, tales como pleitos, morir a eso por amor, por ejemplo saber que podíamos armar severo chispero por algo, pero más bien quedarse callado, responder con amor, y hacer que la cosa funcione sin necesidad de gritos, entre otras. Pero también morir a envidias, y revisarse y ver que en vez de admirar, algunos hemos creado un sentimiento que nos hace daño y sobre todo que es de los peores, morir a ello, más bien admirando a la gente y disfrutando juntamente sus triunfos. 

Pero luego cosas más complejas para uno, pues se tarda más tiempo en hacer el debido proceso, como morir al ideal de ese a quien creías perfecto para ti, y que es necesario morir para estar sano y no lleno después de mil rollos en el corazón. Decirle a los que sabían que es necesario morir, escuchar cosas, y saber que no quieres oír nada, solo quieres morir. 

Pero y cuando ya se había terminado ese tiempo de saber a que morir, y pensaba yo, que ya estaba muriendo a todo, se despertó de algún lado la incoherencia, faltando a esa parte que dice en Santiago “Hermanos, no se quejen unos de otros, o serán juzgados. ¡Pues miren, el Juez ya está a la puerta!” y “Pero sobre todo, hermanos míos, nunca juren por el cielo ni por la tierra ni por ninguna otra cosa. Simplemente digan «sí» o «no», para que no pequen y sean condenados.” Y una vez más me mire y vi que aun falta camino, que es necesario comenzar a corregirse y tomar decisiones para morir a eso, para no terminar siendo lo que uno nunca quiso, convertirse en ello que uno odio y siempre critico. 

Es tiempo de la huesuda y vino de nuevo para decirme que “muertica me veo más bonita”. Espero morir y vivir el “tiempo de la resurrección” sé que estoy viva porque quiero siento, por que duele, porque no quisiera, pero quiero. 

Es tiempo de morir y espero estar bien muertica. 

“Ciertamente les aseguro que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, se queda solo. Pero si muere, produce mucho fruto.” Juan 12:24

El susurro de Dios en la pausa

“Parar de hablar” es algo que viví recientemente. Podía hablar, sí, pero no debía hacerlo. Y fue interesante, porque el libro de Proverbios ...