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domingo, 13 de mayo de 2012

Lección medusa

Finalmente he aquí la última entrada hablando de Cancune, lo sé porque antes de volver a Colombia esas fueron las ideas que me rodeaban la cabeza, no porque no tenga más que contar sino tal vez porque estas serian las que gustaba que quedaran por escrito y que quien lea pudiera saberlas. 

Al ir al acuario quede sorprendida al ver tantas cosas hermosas, peces, tortugas, delfines, tiburones, estrellas de mar, pero me impresiono ver tantas medusas pequeñas, grandes, juntas, no sé tal vez su forma de moverse, ese color característico. Pero en definitiva lo que más me llamo la atención y me cautivo por completo fueron las palabras de un letrero que decía “para colocarse en el camino correcto”. Me pregunte cual es el camino correcto en muchas cosas, como terminar bien en el camino de la vida, pues muchos “buenos” no han terminado como quisieran. 


Y creo después de los últimos acontecimientos en mi vida, que Jesús y la decisión de acercarme a él y dejar que él hiciera, ha sido la decisión más acertada en mi vida, puedo decir que conocer al Padre ha sido lo mejor que me ha pasado en mi existencia, ninguna persona, ningún viaje, nada, ni posesiones, ni sueños, ni experiencias, podrán cambiar eso. Esas medusas me hicieron recordar que un día Jesús dijo que era ese camino, esa puerta, y lo viví, desde ese día se que me estaban haciendo cocos desde el cielo, para vivir más allá de lo que había imaginado. Espero que esas pulsaciones que mueven a las medusas, en mi sean ese día a día con Dios, se han roto los esquemas y los paradigmas, ya no cargo con cosas que llevaba en mi espalda por 24 años, y me lo recordare si es necesario al releer este texto.


miércoles, 2 de mayo de 2012

Pánico

Dos eventos me llevaron a pensar en el pánico, el primero de ellos, fue que íbamos hacia las pirámides de Chichén Itzá, y el bus se quedo varado en el camino, en un lugar, que hasta parecía un pueblo fantasma, pues el calor y la lentitud de sus habitantes mostraba que hace mucho ellos dejaron de hacer las cosas de afán como suele pasar en las grandes ciudades, por eso es que obviamente los que iban en el bus comenzaron a hablar en sus propias lenguas, español, ingles, francés y otras que no lograba comprender o por lo menos no me eran familiares. Luego impresionantemente, los rostros de la gente, el pánico, las preguntas de ¿y ahora que va a pasar?, supongo las quejas en esos idiomas por las expresiones de sus rostros, y también las que escuchaba en español, mientras todo eso sucedía, yo quería tener al lado el computador para escribir lo emocionada que me sentía al ver que un plan se salia del plan, puesto que ello me daría una historia que contar y mil más que imaginar. Así que, allí estábamos, diferentes personas, diferentes culturas, diferentes idiomas, diferentes maneras de ver la vida, pero todos en pánico, como quien no sabe que va pasar, sin aire acondicionado, sin comida, en medio de un pueblo que como ya mencione hasta fantasma parecía, además los olores desgragradables comenzaban a aparecer, una señora que no tengo idea que nacionalidad tenia, comenzó a sudar y de su cuerpo salia ese lindo olor a chucha, o sobaco como dirían los Mexicanos, así que los que estaban frente a ella comenzaron a desesperarse, algunos nos bajamos del bus, yo quería caminar el pueblo, pero no era posible, ya que no se sabia si el tiempo de espera iba a ser largo o corto, otros bajaron a ver que pasaba ya que no decían nada y muchos hombres se acercaron a ver si ellos podrían saber el problema que causo que el bus nos dejara allí.

Al parecer fue una cosa insignificante pero además chistosa, el bus estaba sin combustible, lo intentaron arrancar y por unos segundos todos gritaron y aplaudieron se veían las caras de alegría y de por fin nos vamos, luego se volvió a apagar el bus y todos nuevamente en conjunto y sin ser planeardo lanzaron una onomatopeya de desespero, algo como un aaaa. Finalmente, luego de unos minutos, el bus volvió a arrancar y todo volvió a la normalidad del viaje.


El segundo fue como había contado algo anteriormente, en el avión cuando mamá se enfermo. Para hacer un recorderis, ella, mi madre, y yo terminamos en la parte de atrás donde van los azafatos y azafatas y desde allí llamaron para ver si habia un medico entre nosotros, que pudiera colaborar, todos los pasajeros del avión voltearon a mirar hacia atrás, y se escuchaban susurros como ¿qué paso?, ¿ quien se enfermo?, todos al tiempo mirando, susurrando, y luego algunos caminaban hacia atrás como intentado mirar que era lo que pasaba y que iba a pasar.

Es increíble como respondemos todos a esos estímulos, de que algo nos pase y no tenemos el control, me gusta lo que dice wikipedia (es la primera fuente que aparece en google) frente al ataque de pánico y es: “La persona que sufre episodios de pánico se siente súbitamente aterrorizada sin una razón evidente para sí misma o para los demás.” Y cuantas veces no nos hemos paniqueado y el miedo nos ha bloqueado, cuantas veces el miedo a perder, a ser juzgados, a fallar, a soñar, no ha hecho que como decía un filósofo que conocí eso nos pase:  “Muchas veces somos nosotros la ruina de nuestros sueños.” Y creo que cuando decimos que no sabemos como vamos a reaccionar en ciertas situaciones es porque nos ha faltado conocernos y mirarnos, hacer ciertos procesos,  si bien muchas cosas se saldrán de nuestras manos, yo he conocido y estoy sumamente agradecida por ello, a quien si tiene el control de todo, que cuando me paniqueo corro a Él, que como dice en reto de valientes “No me promete una explicación pero si estar conmigo”. Así que querido lector o lectora, no es el simple hecho de contarles una historia más de Cancune sino es contarles que si también le ha pasado, y se paniquean y sienten miedo, nervios, y no saben que será del futuro,  hay alguien que sabe todo y con Él se vive mejor, solo es querer que él este allí.

lunes, 30 de abril de 2012

Comilona

La primera vez que escuche esa palabra (comilona) fue en rin rin renacuajo, luego experimente que es una comilona que según la real academia española es: comida muy abundante y variada. Y díganme si no es un placer, un deleite comer y comer bien. Pues bien estábamos allí en Cancune, en un hotel con la comida pagada tipo buffet y a comer lo que quisiéramos, así que, comimos como Homero, hasta dejar que nuestros ombligos se salieran. Lo que no imaginamos es que estaríamos en una comida en un lugar elegante. 

Todo comenzó por que el Xcaret estaba repleto así que nos permitieron ir a otro hotel y estar allí por dos días, una noche, y nosotros en esa búsqueda de ver la playa y no solo los arrecifes, nos fuimos hacia allá, una muda de ropa y correr al otro hotel. Llegamos y quedamos sorprendidos, un hotel lujoso y comida por probar, cuando llegamos se nos dijo que debíamos reservar mesa para la noche, para poder cenar, así que lo hicimos, y nos observó la señorita que nos atendió, nos dijo – Bueno, deben ir bien vestidos. Nosotros nos miramos como con risa nerviosa, por eso mi hermano pregunto – ¿Que es bien vestidos? Y ella respondió – No pantaloneta, pantalones y las mujeres bien arregladas. No pudimos evitar la risa, no teníamos ropa para una cena tipo coctel ni nada por el estilo, así que a papá y a mi hermano les ofrecieron prestarles unos pantalones y nosotras a ver qué hacíamos. 

Llego la noche y fuimos a el lugar, cabe aclarar que al que fuimos era uno de los 3 restaurantes que habían en ese hotel pero era el menos elegante, y aun así, fue muy chistoso, ellos con pantalones prestados, nosotras intentarnos vernos diferentes. Para mí lo más gracioso de todo fue la camisa de mi hermano, que lo perseguirá en sus cenas elegantes, una camisa amarilla, que tenia dibujado extraterrestres, así se sentía él extraterreste, al saber que en el otro hotel si tenía una camisa, que podría no hacerle ver tan raro en medio de la cena. 

Nos sentamos y la atención de lujo, el mesero noto que era nuestra primera vez en un lugar así, así que en medio de lo posible nos iba explicando cosas, yo por mi parte recordé que mi Jefe me había dicho que era importante leer las normas de Carreño, para saber por ejemplo como comer con más de dos cubiertos, ese día me reí, porque a la verdad nunca imagine que su palabras me fueran a traer tanta risa en medio de la cena, también recordé que en un tiempo tuve una amiga que también me decía algo por el estilo, yo hacia la que no le prestaba atención a sus enseñanzas de etiqueta, lo chistoso es que allá esas clases volvieron a la memoria y fui guiando paso a paso, plato, a plato, cubierto a cubierto como haríamos para comer en un sitio así. Lo delicioso fue la comida, exquisita, de las mejores que han probado mi paladar. 

Esta historia se la debía a mi hermano, por ello la escribo, también porque después sirvió para que alguien me molestara al servirme un almuerzo al decirme – Bueno, yo no sé organizar los cubiertos pero puedes seguir. La escribo porque me recuerda que Papá ha sido bueno, fiel y que él me dijo que disfrutaría y que comería hasta saciarme, y si que ha sido así.

Por último recomendaciones para una comilona:

- Paguen primero y luego coman como Homero, o en caso tal lleven lo suficiente para que al final no estén preocupados por los precios.

- Prueben de las delicias que hay en el mundo, revuelvan sabores y colores, al final lo más malo que pueda pasar es dolor de estomago y terminar donde sabemos.

- Rían en la mesa, disfruten cada sabor, y si no están vestidos para la ocasión en otra oportunidad sabrán como estarlo.

- No permitan que un trozo de azúcar que se les cayó al piso les estorbe en la comida, nada malo va a pasar, y sino pregúntenle a Oliveira, en Rayuela.

- La mejor es dar gracias y disfrutar sabiendo que Dios también sonríe con nuestras locuras en medio de las comidas.


El susurro de Dios en la pausa

“Parar de hablar” es algo que viví recientemente. Podía hablar, sí, pero no debía hacerlo. Y fue interesante, porque el libro de Proverbios ...