Mostrando entradas con la etiqueta Decisiones. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Decisiones. Mostrar todas las entradas

jueves, 23 de junio de 2016

De afán

Nos encantaría que en esta era, todo funcionara como la tecnología, que todo fuera más rápido, que nos adaptáramos fácilmente a los cambios, basta con ver que llegamos a un lugar y esperamos que nos atiendan de manera diligente o sino juzgamos que  tienen un mal servicio al cliente, queremos que un café se prepare y sirva en tan solo 5 minutos, hasta existen letreros que obviamente no cumplen, que dicen que si se demora más de 10 minutos en su pedido este será gratis, falso, mero comercio. 

Nos impregnaron el afán, como si cuando fuimos concebidos al siguiente día naciéramos, no, claramente no fue allí, duramos como 38 semanas ahí, en el vientre, creciendo, siendo formados, parte por parte, y eso impresiona, no fue al asar, tiene su complejo proceso, por eso supongo que el afán nace de otro lado, pero no tengo idea en este momento de donde, pero si hablo con bastante confianza sobre el afán, porque ha sido otra de las cosas con las que he vivido y he aprendido a dejar con el tiempo.

Cuando era pequeña, anhelaba tener cierta edad, para ser alguien, soñaba con tener varios negocios, y ser alguien importante, alguien que aportaba, y de alguna manera hoy lo soy, pero en medio de ese juego de niña se dibujaba ese mal habito del afán. 

Me he afanado por muchas cosas, me afano tanto que llego 15 a 20 minutos antes a algún compromiso, no es puntualidad, es afán, porque ciertos momentos pasen, me la paso corriendo, buscando llegar a ciertas metas, me afano en una cita romántica, no se rían he tenido algunas, me he afanado por cruzar los procesos de muerte, de dejar, de soltar, de abandonar y sobre todo de dejar que sane alguna herida sea física o emocional. 

Pero he aprendido una gran lección, y es que hay tiempo para todo, entonces ¿por qué vivir afanados? el dicho popular en donde vivo es que del afán no queda sino el cansancio, yo lo he modificado un poco y es que del afán no queda sino la lamparada, es decir las embarradas en las que uno cae, y ya no quiero vivir así, con afanes, tratando quizás de llegar a algún lugar pero que ni sabemos cual es. 

Me impresionan las historia de la biblia, donde Dios le promete algo a alguien y los expertos nos explican que eso no paso como lo leemos de un capitulo a otro, sino que pasaban años, y años, y años, para el cumplimiento de la promesa, tales son las historias, que varios se afanaron y cometieron errores en el camino, me gusta porque me identifico claramente, he soñado, he visto como Dios cumple y sin embargo, varias veces he caído en errores, no he tomado atajos, que es en lo que muchos caen, pero sí se lo que es sentirse mal porque uno no supo que hacer en la sala de espera.



Es por eso que decidí hace unas temporadas, darle tiempo al tiempo, si es tiempo de llorar, disfrutar esas lagrimas, si es tiempo de reír disfrutar esas carcajadas, si es tiempo de limpiarse el polvo de las embarradas, limpiarselo y continuar con dignidad, porque la vida no se trata de el café mas rápido que te sirvan sino de vivir cada momento como se debe, cuando alguien esta en crisis, siempre se le pregunta ¿cómo esta? como si al final del primer día de la crisis tuviera que estar bien y no, lo que hay que hacer es tener claro el rumbo, pero disfrutando el momento actual, como han dicho en muchas series que veo, lo importante mas allá de la meta es el camino, eso es lo que da el sabor. 

Así que en medio del afán aprendí esta gran lección, tendré tranquilidad porque he confiado mi vida a Dios, y a él ni siquiera mis errores se le han escapado de las manos, entonces disfrutare cada tiempo aprendiendo que el afán ya no es más un habito que se me ha unido sino algo que voy a evitar, porque quiero pararme en medio de un parque, mirar los arboles y el cielo y disfrutar del hecho que puedo respirar, que estoy viva, que puedo dar gracias por eso y puedo disfrutar el tiempo que este viviendo sea el que sea porque mi vida esta en control y todo saldrá bien. 


jueves, 5 de febrero de 2015

Alegría

Hay noches donde me he descubierto con dolor en el rostro de tanto sonreír, es un dolor agradable, porque habla del día vivido y de esa sensación de alegría con la que me he ido a descansar.

Esta sensación la he tenido varias veces, ahora más que muchas, porque siento realmente, que cuando abrí cuartos oscuros de mi vida a Dios y fui transparente con él, él empezó a hacer lo que sabe hacer. Recuerdo "las mil y una noches" (ante todo la exageración), que llore porque cosas no se dieran o por la impotencia de  no poder hacer en mis fuerzas otras, pero descubrí que solo puedo ganar cuando pierdo y me rindo.  

He sonreído cuando me doy cuenta de verdades que nunca había visto, como entender que redención se tiene únicamente cuando uno la quiere, porque el orgullo, y el creerse fuerte nunca dejaran que uno llegue a dejar que otro pague las deudas que uno adquirió toda su vida, y me refiero a toda clase de deudas y de errores cometidos a conciencia o por ignorancia. He sonreído al ver niños y niñas levantar sus brazos al cielo y saber que están acercándose a Dios, he sonreído al ver como la historia de la gente cambia solo porque tomaron la decisión de tomar al salvador, he sonreído al poder codearme y bailar con los que luchan, aquellos que permanecen.

Pero esta vez tengo alegría porque alguien quien siempre he querido pensé que nunca volvería a ver o hablar, pero ahí es donde Dios mete su mano y de una forma singular nos muestra cuando es el tiempo de restaurar una relación y como el bien me lo mostró hacer todo una vez mas nuevo. 

Una vez más un sueño que parecía una epifanía, acerca de un río y de como debíamos estar en ese y no en un barrial, se vuelve a presentar, y una vez más Dios muestra su mano para mostrarme que es un Dios que redime, que es justo y que primero tenia que trabajar con mi corazón para no basar mis relaciones en intentar suplir mis necesidades emocionales sino sobre la base de que sí él lo llena todo, nos rodea y aun nos devuelve lo que habíamos perdido incluso por nuestras propias decisiones.

Hoy comparto la alegría de volver a empezar, y con la certeza de que si Dios es el centro, todo va a salir bien, porque el nos deja escribir la historia a su lado. 


domingo, 20 de abril de 2014

Saltar sin redes

Me encanta viajar porque es morir y volver a vivir, por más que se viajé al mismo sitio, siempre se viven cosas distintas, viajar me pone la cabeza a mil, pienso en las cosas que deje antes de viajar y en las cosas que deje después del mismo. Viajar es morir, y eso es maravilloso, y vuelvo al blogginho, porque ahora por el mundial todo el mundo creerá que habla portugués y que con ponerle a todo inho e inha, ya saben hablar, pero bueno eso es tema de otra entrada, quizás, regreso para plasmar algunas notas que he venido pensando y no quiero olvidar, viajar es bueno porque me lleva a hacer cosas que constantemente no hago y que reafirma las últimas escenas que he vivido en esta temporada.

He decidido saltar sin redes para ver lo que pasa afuera, he tomado decisiones con la cabeza fría, con convicciones, pero sobre todo con riesgos esperando no decir cuando tenga más edad "¿Qué hubiese pasado sí?". He entendido que llegan tiempos de moverse y de guerrear por lo prometido por lo que de alguna manera uno sabe es suyo porque de las frases más encantadoras de Materia Gris 6, es que las mujeres también guerreamos, somos princesas pero hay que batallar, de hecho siempre he creído que somos las encargadas de que un lugar, cosas o personas brillen adecuadamente. He estado tomando decisiones que espero que marquen el camino que ha sido perfectamente planeado para mi.
He hecho cosas que otros no harían, pero que otros ya han hecho, decidí entregar un memorial a alguien que quería conocer y aunque desde mi punto de vista no causo ningún efecto, logre decirme a mi misma, mi misma te arriesgaste y esos riesgos valen la pena.
En este viaje decidí no esperar que las condiciones fueran perfectas para hacer algo, de hecho todo estaba en contra de que diera una vuelta en cuatrimoto, íbamos a hacer una pequeña caminata con mi familia, y a un tío le estrellaron el carro por lo cual el tiempo planeado no se dio, empezó a lloviznar, según mi papá no llevaba la ropa para mancharla de barro, y estas y otras excusas que parecen pequeñas pero en su momento parecieran más grandes, quizás tan simples como la de porque las personas no se arriesgan a tener una relación y conocer el amort, de su vida, o las mismas por las que las personas cumplen 40 o 50 años y nunca se casaron, no porque no quisieran sino porque esperaban las condiciones perfectas para hacerlo, o porque esperaban que la persona con quien querían compartir su vida les supliera todas y cada una de sus necesidades o porque simplemente se enamorado de un ideal de persona pero no de una persona, realmente una cosa no tiene que ver con la otra pero porque no aprovechar la oportunidad para hablar del amort, que de ese sé mucho de teoría pero no de práctica, lo mejor es que los consejos sobre este tema a mis amigos les funciona. De la misma manera algunos esperan que el día de mañana hacer cosas como buscar a Dios, y definitivamente mirar a ver si pasa algo, y suena aquella canción llamada que tomorrow en mi cabeza que quizás no tendrán.

En fin, sin esperar las condiciones perfectas y al final irme en la cuatrimoto sola con la guía, di un buen recorrido, donde la cuatrimoto, tiró la gasolina, se baro porque la correa se cayó, pero disfrute ese viaje, ese paisaje, ese terminar con el "tenni" lleno de barro, fue extraordinario andar por ese lugar que era desconocido para mi, además de pensar en todo esto, que hay tantos lugares, personas y cosas por hacer que no hay motivo del porque estar triste o aburrido, es aprender disfrutar la libertad que nos fue entregada en la cruz, porque además de salvación, tener tantos beneficios es demasiado.

He decidido dar pasos de fe, que aunque en este texto no sean los grandes, son historias que me recordarán que en este tiempo, las decisiones que se toman son pasos creyendo porque eso lo que hacemos los que tenemos puesta la mirada en la cruz y los pies en la tierra.



El susurro de Dios en la pausa

“Parar de hablar” es algo que viví recientemente. Podía hablar, sí, pero no debía hacerlo. Y fue interesante, porque el libro de Proverbios ...