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viernes, 19 de julio de 2019

Hackeo temporal

Me encanta la serie “the flash” supongo que porque desde mi loco punto de vista se parece a mí realidad con Dios. En la última temporada de la serie recién subida a Netflix hablan de un término llamado “hackeo temporal”, que quiere decir más o menos que un velocista viaja en el tiempo o hace ciertas cosas para mover algo a su favor en su presente. Es algo peligroso porque se podría alterar la línea temporal y no sé sabe qué resultados se va a obtener, pero si hay buena planeación se logra la hazaña pretendida.

Y a veces me imagino que Dios hace eso conmigo solo que a diferencia de la serie Dios no lo hace para buscar algo a su favor sino hacia el mío, así lo siento con este viaje que está a punto de finalizar con mi papá, casi 10 días juntos solo nosotros dos. Que en realidad es un hackeo temporal, porque siento que Dios viajo a través de mis recuerdos solo para mostrarme como él hubiese querido que mi papá y yo tuviésemos una relación. Y como pretende Dios que tenga una relación con mi papá y con él. Es a mi favor, porque antes en mi niñez y parte de mi adolescencia sentí abandono y rechazo por parte de papá por sus errores cometidos, ya no lo juzgo y tampoco dejo de ver que cometió errores, solo puedo ver como la gracia de Dios cubrió sus faltas, y cubrió mis sentimientos junto a errores también cometidos hacia él para que después de este viaje todo esté a nuestro favor.

Me sorprende que yo nunca había pedido tal vez con palabras específicas este tipo de cosas pero Dios quien conoce los corazones y cada sueño que hay dentro de nosotros me ha permitido compartir lo que para mí ha sido el tiempo que con papá quise vivir siempre.

Hemos caminado, comido juntos, hemos descubierto quién es cada uno, cómo sentimos y cuánto nos hemos querido, un par de veces mi papá ha asumido sus errores en nuestras charlas al igual que yo he asumido los míos, nos hemos pedido perdón y abrazado, yo he llorado a solas dándole gracias a Dios por que nunca imaginé que Dios nos esté dando cierres al estilo disney. 

 
En definitiva Dios me ha cambiado en este viaje, hace unos meses hablaba con una consejera que me dijo que mi sentimiento de abandono podía trabajarlo con Dios, quien no ha tenido una familia estable puede leer estas letras sabiendo de lo que escribo, la sensación de abandono está ahí en el corazón, aunque Dios sana cuadros, aún quedan astillas que uno quisiera no sentir, bueno pues siento que Dios sigue obrando y ha quitado muchas astillas en este viaje, ore en esa época a Dios siguiendo el consejo sabio de esta persona y le pedí a Dios que siguiera sanado mi interior que no importaba si tenía que enfrentarme con dolores que había ignorado, que no sabía cómo lo haría que lo hiciera, y hoy sé que esté “hackeo temporal” en mis recuerdos y a través de este viaje ha sido la respuesta de Dios para seguir sanando cada herida, en especial del rechazo y abandono en mi corazón y al hacerlo me ha unido a mi papá de una forma distinta y especial, haciendo esto siento que conozco más a Dios como papá y lo amo un poco más, he mejorado la imagen que tengo de Dios, esto me hace pensar que en verdad muchas cosas mejores me esperan no porque lo digamos como frase de cajón sino porque Dios quien conoce el pasado, presente y futuro tiene planes buenos para todo aquel que se acerca a él.

domingo, 17 de mayo de 2015

Correr

Me gusta correr, aunque lo deje de hacer hace bastante tiempo, por unas cirugías de rodilla, y porque ya los tiempos no son los mismos de antes. Correr para mi es una forma de estar más cerca de volar. Corro para todo lado, y me molesta esperar, si se puede hacer algo de manera rápida para que hacerlo lento, así que he aprendido de paciencia, y todas esas cosas donde la prudencia debe reinar, pero es inevitable que me guste correr.

Recuerdo cuando era niña que sentía volar, de hecho me encantaba que mi madre me enviara a comprar algunas cosas a la tienda, ya que quedaba bastante retirado del lugar donde vivíamos,  hacia compenecia conmigo misma, pasaba el parque lo más rápido posible y quería que me atendieran muy rápido para llegar a casa y escuchar que mi madre me dijera que había ido muy rápido, era cierto, recuerdo que calculaba el tiempo, y cada día quería hacerlo con mas velocidad. 

En el colegio habían carreras de atletismo, y gane una y otra llegue en segundo puesto, porque algunos jueces de la competencia me retrasaron al decirme que la carrera había terminado. Aun conservo la medalla y el trofeo de la época. También siento esa sensación de ganar y de cansancio, pero de libertad.

La cosa es que una vez más han vuelto esos recuerdos y sensación de libertad, he descubierto que mi héroe favorito no es súper Man, la mujer maravilla, Spiderman, sino Flash. Hubo una serie en los 90's que me encantaba, supongo que es mi héroe favorito, porque sigue siendo tan humano pero con una capacidad que no deja de ser propia sino que es aumentada, un accidente en el laboratorio causa que ahora tenga una gran velocidad, y con esta puede lograr atrapar a los malos y hacer grandes trucos. 

A veces me he imaginado lo rápido que llegaría al trabajo, con esa velocidad, o los trancones que evitaría, aun las carreras de atletismo que ganaría, aun como tendería de rápido la cama en las mañanas y como haría un buen desayuno, pero no es así. 

Ahora salió una nueva serie que me tiene súper encarretada, The Flash, esta es con un personaje más joven que la antigua, y un poco de historia diferente. Pero me encanta. 

Creo que he vuelto a reflexionar sobre lo bueno que es aprovechar el tiempo, y aun saber perder bien el tiempo, no hablo de andar acelerado sino de aprovechar las capacidades que tenemos darles enfoque y correr a esas metas, me gusta correr, tener medallas, más que por esas cosas en si, porque avanzar hacia lo que hemos sido llamados cada día hace que seamos mejores, y que reflejemos al que verdaderamente importa.



He aprendido a correr, no correr por correr, sino con el fin de siempre tener todas mis necesidades llenas, he aprendido a correr al único que puede llenarme, a veces corría a la gente, a las cosas, pero al final mi tanque quedaba vacío y con una sensación de cansancio inmensa, pero hoy y un día a la vez he decido correr a la fuente que me da vida y que hace que por cada cosa que corra, valga la pena correr, encontré el accidente de laboratorio que me llevo a tener una capacidad aumentada para hacer cosas que jamás imagine. 

El susurro de Dios en la pausa

“Parar de hablar” es algo que viví recientemente. Podía hablar, sí, pero no debía hacerlo. Y fue interesante, porque el libro de Proverbios ...