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sábado, 31 de marzo de 2012

De rambonadas y del Protector

Esta entrada hará parte de esas maneras en las que Dios se muestra, de las maneras en que uno le puede conocer, ya había hablado de conocerle como sanador en “En el cielo no hay hospital”, también de su fidelidad en “fiel”, ahora hablare un poco de protección. Estas no han nacido en un intento de contarlo, sino que con el paso de los días unas ideas vienen y empiezo a escribir. 

Creo que casi nunca recuerdo las primeras veces, a menos que me esfuerce en ello, siempre recuerdo cosas que de alguna manera me impresionaron o dejaron algún tipo de huella, algo que me hace asociar otros recuerdos, otros momentos, este caso no es la excepción, no recuerdo la primera vez que alguien intento robarme o lo logró, por eso el nombre de este texto, por esas personas que se creen Rambo en las calles, pero que en realidad lo que hacen son bobadas, bobadas que quitan no solo a veces cosas, sino que quitan vidas, sí, los robos, estos son horribles, una de las cosas que me sacan mucho de casillas. 



Hace un tiempo estaba con una amiga en el barrio en el cual ella vivía, fui a acompañarla a su casa y de repente notamos que alguien nos seguía, eran 3 hombres, según, si mal no recuerdo, contó ella (ya ella los había visto en su barrio y eran conocidos por eso) sintió miedo y me lo expreso así, pues tenía en su maleta su portátil que le significaba el único bien que más quería en su momento ya que era el medio de trabajo de ella, yo muy tranquila respondí: No tengas miedo, Dios nos guarda y enviara ángeles a protegernos, ella no creía en ese momento en Dios, entramos a una cafetería y fue un momento especial, me contó que antes ella sentía seguridad y que desde hace un tiempo sentía que eso se había ido, lagrimas salieron de sus ojos y rodaron por sus mejillas, yo atenta la observaba, mientras miraba de alguna manera que pasaba con esos hombres de afuera, que esperaban su oportunidad para robarnos, después de escucharla le dije: Dios siempre nos guarda aun cuando nosotros no estemos creyendo en el o aun cuando sintamos que él se ha ido, el siempre está ahí esperando que volvamos a él. Sé que esas no fueron mis palabras literales pero sucedió así, no nos robaron y Dios nos guardo ese día. 

Ese recuerdo volvió a mi memoria con esa sensación, de cómo he conocido a Dios como protector, pues el pasado domingo 26 de marzo, iba caminando y hablaba por celular con esa misma amiga, y un muchacho se me acerco a robarme, me mostró un cuchillo y tuvo serias intensiones de usarlo, yo no le entregue el celular, y al final el se fue riendo como si algo le hubiese causado algún tipo de risa nerviosa. El martes siguiente lleve una correspondencia al centro, a plena luz de medio día, se me acerco un hombre con un vidrio y me lo mostró pidiéndome un billete, me paso un corrientaso por mi cuerpo, pensé en Dios, y por alguna extraña razón me reí, le dije que no y se fue con la mirada abajo. 

Tengo otros recuerdos en mi memoria, un día manejando intentaron romper el vidrio de Alambris, me dio un buen susto pero nada paso, el vidrio no se rompió.Otra vez estaba en un parque y intentaron dos hombres robarme el celular. Uno de ellos me dijo: el celular o la vida, a lo cual respondí: No le temo a la muerte, ya sé a dónde voy. Después reía a solas, no podía creer mi respuesta, ese hombre se fue también, una vez más, así como el que no entiende como no pudo robar. 

Probablemente podría quedarme aquí toda la noche pensando en todos esos intentos de robo fallidos, pero como la intensión no es recordar por recordar, sino que este blog sea testigo de otra de las formas en las que he conocido a Dios, y de otras reflexiones, esta vez le he conocido como mi protector. No puedo dejar de ver tantas cosas que me han pasado y las formas en las que Dios me ha guardado. Esta entrada me recordara que él ha sido bueno, aun en esas cosas y que existe una gran diferencia entre visitar y vivir en él. Dios siempre me ha guardado y estoy segura que el siempre está ahí.

jueves, 19 de enero de 2012

Bendita U

Hay momentos en la vida que nos pasa, lo que me sucedió a mí con Alambris por estos días.
Fui a recoger a una amiga a su trabajo y tenía un mapa para llegar hasta el lugar que habíamos determinado, era la primera vez que no me iba a perder hacia mi destino, pero en un cambio del camino por tomar la izquierda y no a la derecha termine dando un montón de vueltas. Yo pensé que seria fácil regresar a ese punto crucial que hizo que llegara tarde ese día, así que solo intente buscar una ruta que me devolviera a la calle que había pasado y que debía tomar, lo primero que intente fue buscar una U, pero todas estaban prohibidas, así que seguí manejando y manejando en linea recta para intentar encontrar tan anhelada U. No la encontré, sino, hasta después de conducir como por 30 minutos, en medio de semáforos en rojo, caminos con calles llenas de huecos, zonas que estaban en construcción, y enormes trancones de hora pico. Así que después de es estar desesperada por llegar tarde, por haberme perdido, y sobre todo manejar sin encontrar el retorno a ese punto en el que me perdí, encontré esa bendita U.
Cuento esta historia ya que al encontrar esa U no solo pude llegar a mi cita, sino que también pude reflexionar en lo parecido que es eso con nuestra vida. Un día tenemos claro el camino por el cual vamos a vivir, es decir estamos llenos de sueños, de anhelos, tenemos planeado el asusto, sabemos como es la familia que queremos tener, sabemos que carrera estudiar o no queremos estudiar, sabemos cosas, las visualizamos, y sobre todo algo arde en nuestro interior, algo nos mueve. Pero luego con el paso de los días esas cosas ya no suelen ser tan claras, como que se van volviendo fantasmas, agua que se va entre los dedos, y al final nos hemos dado cuenta que el mapa se perdió, que la brújula no está y sobre todo que no sabemos regresar, que nos sentimos perdidos. Se que quien lea este escrito y vea que le ha sucedió lo mismo sabrá realmente de que hablo. Aquel día donde perdimos a alguien a quien amábamos, paso algo que nos dejo económicamente mal, alguien nos traiciono, no salieron las cosas como eran, tomamos una mala decisión, en fin cantidad de circunstancias como cantidad de gente ahi, ese día que perdimos el rumbo que marco la vida. O sencilla mente que la vida fue pasando y nunca hicimos algo, el afán nos consumió y se llevo los sueños.
Y después que pasa esto, las ganas de morir, los días y las noches sin razón del porque despertar un día más, las miles de preguntas, las acusaciones, la oscuridad en el interior. Es allí como de alguna manera ese instinto por sobrevivir viene y nos dice al oído que hay una esperanza, y sin embargo es tan fuerte para cada uno la circunstancia que ensimismarse es mas poderoso que eso. Para mi esa es la U que queremos buscar, saber en donde nos perdimos, y eso es lo que hay que tener claro, donde fue que se fracturo nuestra vida.
Escribo esto por que algún día me sentía así, y quiero aclarar que no fue que fuera quien sabe que cosa la que viví, solo que me sentí perdida, mi U fue Jesús, quien me sano el corazón y que cada día me da un nuevo color, por el que hoy digo estaba perdida pero me encontré en ti, el que me enseña que reinventar es una forma de revolucionar el interior. Mi mapa, el dulce consolador, el padre de amor. Hoy no tengo claras muchas cosas, pero he vuelto a respirar, a dibujar, a sentir que hay un futuro y una esperanza, que hay un plan y en eso estamos en caminar, en vivir, en revelar esa foto que dirá que mas hay allá, en desempolvar los sueños que parecían que ya tenían final. Siempre hay un retorno por más largo que sea el camino, y que bueno darse la oportunidad de volver a vivir.

El susurro de Dios en la pausa

“Parar de hablar” es algo que viví recientemente. Podía hablar, sí, pero no debía hacerlo. Y fue interesante, porque el libro de Proverbios ...