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jueves, 5 de abril de 2018

Hormigas en el corazón

Recientemente viaje y al salir de casa, no logre sacar la basura, pensé que por unos días con la basura ahí, no pasaría nada. Y efectivamente no pasó nada, la basura seguía en su lugar aunque ya la casa empezaba a oler algo maluco, algo normal para la basura. Sin embargo empezaron a llegar hormigas, entraron por montones a la casa.

Hormigas allí y allá, no les tengo miedo y me causo curiosidad por donde habían entrado, quizás la casa las tenía y salieron al sentir el olor de la basura, pero no, entraron por la puerta principal como si nada, nadie las invito a seguir y ahí estaban. 

Foto: https://stoppestinfo.com/images/news/2017/03/choose-the-best-ant-killer-what-is-more-effective-an-ant-trap-bait-or-a-poison.jpg


El resto de la casa estaba limpia así que las hormigas se veían mucho en medio de cada baldosa, ellas entraban haciendo un camino de ida y regreso de la salida principal de la casa a la basura.
Esto me llevo a pensar en que es posible que nuestro corazón esté así, todo limpio, pero con basura en un rincón de el, y eso hace que las hormigas, que no son más que oscuridad, quieran entrar y salir como si nada.

En esta última etapa de mi vida he tenido varias decepciones relacionales, me enteré que a varias personas a las que ayudaba, fueron desleales, hablaron mal de mi, y hasta de frente al final cuando todo salió, me trataron mal. Pensé en esas casas, esos corazones y en los rincones de basura que la gente anda cargando que al final dejan marcas no tan buenas en las relaciones y en las situaciones de la vida.
Pero me hizo pensar más en todos esos rincones de mi corazón que tal vez faltan por limpiar esos a los que le he dicho, no pasa nada si hoy no saco la basura, lo hago uno de estos días cualquiera, y van pasando las semanas y empieza a oler a feo, esas cosas pequeñas, esas molestias con las personas que amo, o con las cuales comparto cosas pequeñas o roles de trabajo. Esas cosas pequeñas que hacen que piense mal de mi o de otros, y aún de Dios. Esas cosas tan diminutas que van entrando como las hormigas, sin ser invitadas pero todo porque había basura en un rincón.

Por eso decidí una vez más cada día de mi vida ser abierta con Dios, contarle mis más íntimos detalles, mis dolores tontos a la vista de la gente, mis pensamientos más sucios y profundos, porque finalmente de eso creo que se trata de mantener una relación con Dios, de abrirle de par en par cada espacio del corazón y aún esos rincones que nos dan vergüenza, que quisiéramos no tocar, y no limpiar, creo que se trata de ser tan vastamente honestos como para dejar que él limpie con cloro el corazón a fin de ya no oler mal y mejorar en cada aspecto y área de nuestra vida.
Por eso no más basura en un rincón, ni postergar lo que veo como pequeño, sino limpiar para que ya no hayan hormigas en el corazón.

martes, 23 de enero de 2018

Amar las cicatrices

Tengo cicatrices, y me gustan , me recuerdan las cirugías y esa etapa de mi vida, me recuerdan lo vivido y como lo viví. De vez en cuando me siento y miro mis rodillas lastimadas porque cuando pequeña solía caerme mucho y una, tras otra vez, se raspaban las rodillas y me dejaban buenas marcas, y ahora las veo y recuerdo esos momentos con una sonrisa en mis labios, me recuerdan lo feliz que era corriendo y esa deliciosa sensación de volar mientras lo hacia, así que las veo y me llenan de alegría.

No solía pasarme mucho eso con las cicatrices, físicas, y mucho menos con las emocionales, crecí con muchos faltantes , papá y mamá, no estaban en casa, no pretendo que piensen que eran malos padres, y los amo con todo mi corazón pero esa fue mi niñez, recuerdo una vez que estaba sola en casa y tenia mucha hambre, frite un par de salchichas y para que mamá al llegar a casa no encontrara la evidencia guarde el aceite caliente y me cayó en todo el antebrazo, la quemada fue dura y corrí a la casa de los vecinos y ellos pusieron papaya en mi brazo, eso alivio el dolor del momento pero no mi angustia de tener un brazo ahora maltratado, así que no quería tener cicatrices, bastante triste era con que en el colegio y en el barrio los niños me dijeran en mi cara que no era hermosa y más adelante que me parecía a Betty, la fea, así que odiaba cada cicatriz, y con el tiempo note que algunas cicatrices las del corazón seguían siendo heridas, que olían mal. Y esas las odiaba más.

Una herida era la soledad, llegaba a casa y al no encontrar a nadie, comer sola, hacer tareas sola, por un tiempo porque mamá se enfermo, inventaba ser una persona grande con responsabilidades, pero la solución nunca estuvo ahí en inventar un mundo paralelo, sino en una clase que escuche cuando pequeña, por primera vez, que vino a sanar esa herida y que ha sido base en mi vida, y fue "Aunque padre y madre te abandonaren con todo Dios te recogerá" eso fue clave para empezar a sanar la soledad, pensaba en que Dios no me iba a dejar cuando tuviera hambre, frió, o me sucediera cualquier cosa, es más no me iba a dejar aunque yo le fallara. Una vez, después de que la rodilla se me lastimara por jugar fútbol, estaba sola en casa, se fue la luz, y yo lloraba del dolor y por aquella situación donde no tenia consuelo, fue de las experiencias más impresionantes que he tenido con Dios, yo  no me sentía nada bien para que Dios se fijara en mi, pero ahí estaba y en mi interior sentí una voz que me decía que esa misma soledad él la había sentido, que no estaba sola y que así mismo podría hacerlo saber a otros, que la soledad puede ser una herida pero puede llegar a ser una cicatriz que solo estará ahí para recordar que aunque estemos solos o nos sintamos de esa manera, él mismo Dios sintió lo mismo y es una gran oportunidad para conocer ese corazón, aquel que se fija en el que nadie se fija y ama al que nadie ama.

Recientemente la soledad toco la puerta de mi vida, una vez más,  ahora que vivo sola eso sonara un poco hasta cómico, pero en realidad los vacíos o la ansiedad se habían ido, pero tocaron la puerta cuando una vez más estuve lastimada, mi corazón se quebró porque fui rechazada, y así tal cual como en la niñez, recordé que después de ciertos golpes uno no puede cumplir ciertos sueños, y recordé ese dolor profundo, pero fue la mejor y más grande oportunidad de volver a conocer el corazón de Dios, una vez más él seco mis lágrimas, cuando caían en la almohada de mi cama, o caminaba conmigo en las noches oscuras al llegar a casa, o literal sentía que al llegar a casa, no era una casa sino mi hogar porque ahí Dios estaba esperándome, pude conocer un amor dulce, como cuando uno come su golosina favorita, el amor fresco como cuando tiene uno sed y llega agua fría y baja por la garganta, pude ver a un Jesús que fue abandonado por sus amigos, uno a uno se fueron y le marcaron el corazón en su más duro momento, y ahí vi mis cicatrices que no son nada comparadas con las que hoy él tiene en sus manos que me recuerdan su amor por mi, al morir en la cruz para que ya nada nos separara, para que a pesar de mis propias cicatrices yo pudiera saber que él ya había recorrido el camino de la tristeza, la soledad, el rechazo y ahí ame mis cicatrices, porque en la sanidad de mis heridas he conocido la intimidad del corazón de Dios, cada herida que él no quería que yo tuviera, he podido usarla para conocerlo más y con eso amarlo más.

Y hoy escribo este texto porque no hay sensación más hermosa que ver las marcas de nuestro corazón sanadas, pero también porque sé que allá afuera en algún  lugar, en algún país, hay alguien que está realmente solo, que está pasando por situaciones que no se pueden controlar, donde nadie puede ayudar, pero donde hay esperanza y es porque en esas situaciones se puede conocer la intimidad del corazón de Dios, él puede sanar y aún cambiar cada situación, quizá no como esperamos pero sí de la mejor forma en la que pueden salir las cosas para nosotros, por eso permitir que Dios entre en cada herida es dejar cicatrices que nos recordaran que Dios está y sigue estando ahí para cada uno de nosotros, no importa cual, o cuan profundo sea el dolor.

domingo, 29 de septiembre de 2013

Fotografía del cielo

Como bien lo dije antes, este blog no pretende ser un diario o algo por el estilo, es un memorial, ya que desafortunadamente, por lo menos yo, tiendo a olvidar cosas importantes, que te marcan la vida y que de alguna manera u otra definen parte de lo que eres. Al igual que las fotos es mi forma de recordar algo que de alguna manera particular tiene un profundo significado para mi.

Me encantan las fotos, aquellas imágenes que uno desea guardar por siempre, hace poco volví a imprimir parte de estas última temporada, se las mostré a alguien y solo me dijo que era una perdida de dinero hacer eso, y al pensarlo quizás tenga razón, ya que cuando me muera no me llevare aquel tesoro cultivado por años, sin embargo como creo en la eternidad quizás ese sea uno de mis regalos y conserve esas imágenes por siempre, he aquí un ensueño.

Independiente de lo dicho, para mi esas fotos no solo son recuerdos sino momentos plasmados, cosas que mirare con la debida saúdade con el pasar de los años, pocas personas han visto ese álbum posiblemente las que están en el mismo, debo aclarar que no soy fotógrafa, y mucho menos que se del tema, solo me gustan las fotos quizás en ese deseo por lo eterno, por lo permanente.

Hasta hoy pocos saben lo mucho que me gustan las fotos, así que fue para mi una inmensa sorpresa encontrarme una vez más con Jesús, y que él fuera no solo el fotógrafo sino que ademas estuviera en la foto. De repente uno tiene encuentros con él que te dejan pensando semanas en eso, de repente una vez más uno se deja cautivar por ese amor de esa sangre en la cruz que no es más que el regalo para una relación correcta con él.

Estaba yo allí, en un parque sola, y me dijo que tomara una foto de ese momento, cómo si alguien quisiera tomar una foto de ese momento de confusión y de tanto dolor, le hice caso y en medio de lágrimas me pidió que fuéramos en un recorrido tomando fotos de esos instantes, esta fue la primera, pero con sorpresa él la tomo en sus manos, y la paso por su corazón, sí, aquel de carne que late y no el imaginario de corazón, lo vi con aurículas y ventrículos, tomo esa foto la paso por su corazón y como si él fuera una cámara de esas instantáneas que aun hay en la plaza de Bolívar saco un nuevo revelado, en esa foto estábamos él y yo, en una playa construyendo un castillo, ese momento de oscuridad se transformo en tranquilidad, en estabilidad y en un aroma de ese de la buena compañía.

Luego en nuestro arriesgado recorrido para mi, pero para él bajo control, pasamos por una habitación oscura aquella donde en mis épocas de infancia hacia tareas del colegio, donde inventaba una realidad paralela para salir de soledad en la que me sentía, tomamos la foto y una vez más la paso por su corazón, la foto que salio es que esa habitación se trasformo en una pista de baile, y allí, Jesús y yo estábamos bailando.

Enseguida y sin dar marcha atrás, llegamos a uno de los días mas difíciles de mi vida un día lleno de lluvia, en el cual vi a papá y a mamaá pelearse desde lejos, ellos sentados en un furgón, nunca supe lo que se hablo allí, solo recuerdo que papá y mamá nunca fueron papá y mamá, papa se iba de casa continuamente, hasta que un día no decidió no regresar y por lo que sabíamos de llamadas que nos trataban mal él estaba con muchas más, volver a ese episodio, no es fácil, no es una cosa que se supera y ya, el plan de la familia no fue ese, y sin embargo aunque pasan los años eso hace parte de tu vida, así que Jesús llegara a ese instante, que hasta ahora ni yo lo recordaba bien, hace la diferencia, marca el destino, te enfoca, tomamos la foto y al instante estábamos con Jesús en un río, montando en una lancha y la foto tomada fue esa, y sus palabras que decían que lo que para mi fue una noche lluviosa y llena de tormenta él la convirtió en un motivo para disfrutar la vida un paisaje nuevo.

Hasta este momento algunos sonreirían porque saben que es vivir esas cosas, saber que es mas real que el aire que se respira, que lo que vemos, tocamos o sentimos, para otros puede ser locura, y como no, por ello seguí mi recorrido y pasamos por una tarde donde yo cantaba una canción que decía que quería tomarme un veneno para matarme, recuerdo como la cantaba y la soledad y tristeza en ella, y una vez más Jesús al pasar ese momento, esa foto por su corazón me mostró como me cubría con un manto y al verlo sus palabras fueron que aún en medio de eso él estuvo ahí y me guardo.

Yo a ese punto ya estaba asombrada, pero faltaba algo más, la primera vez que le abrí el corazón a una amiga, pues eso no termino bien, fui lastimada y debo reconocer que mis relaciones antes no fueron las mejores, sin embrago Jesús me mostró que el diseño ese tema y por lo tanto es el mejor maestro para ello, ahí estaba yo, llorando por esos sentimientos y Jesús me llevo corriendo a un bosque donde me tenia un picnic, y cuando estábamos allí, me dijo que solo se hace un picnic con quien se desea compartir y él desea eso conmigo.

Cada recuerdo fue cambiado, cada foto fue tomada, cómo no he de sorprenderme y escribirlo, si al iniciar este texto llego un correo a mi mail con asusto: Hoy Jesús quiere regalarte una foto del cielo Y llega esto:


Cada día él me demuestra su amor. Y no quiero olvidarlo. La fotos bajadas del cielo son las mejores que he visto, y espero seguir haciendo un gran álbum con ellas.







domingo, 31 de marzo de 2013

Un encuentro inesperado

Hace aproximadamente 3 años deje de hablar con alguien, sencillamente deje de llamar, y pensé que todo estaba solucionado, que ya no habría nada en mi interior que para lo que recién había empezado. Me encontré a esa persona días atrás, solo para darme cuenta que todos esos pensamientos que habían empezado a rodar mi cabeza y todos esos sueños, eran realmente por algo, y que no había querido indagar en ese algo. Al encontrarme con esa persona los minutos se hicieron largos, charlamos a lo mucho 5 minutos pero para mi fueron más tiempo, y es que así se vuelven esos momentos, instantes donde el tiempo ya no es tiempo, cruzamos un par de palabras y ya. Pero en mi interior quedo un sin sabor, o más bien un sabor amargo, como si de repente se rompiera algo en mi interior. Días después de esto vi una escena que por muchos años se repitió en mi vida, así que está fue el punto de partida para correr a el Padre y realizar un examen interior.

A nosotros no nos gusta revisarnos probablemente porque tememos romper esas corazas que nos auto protegen  porque es difícil entregarse para que Dios sea el que nos proteja. Así que hay estaba yo, buscando un encuentro inesperado no con la gente sino con el único que podría darle razón a eso que ocurría dentro de mi. Me encontré una vez más con Jesús  llore y llore, hable con él sobre lo más intimo que me había pasado, lo vi cubriéndome como quien guarda a una pequeña para que no sea lastimada, decidí hacer el proceso bien, sin esquivar nada, contarle todo, tal cual como David lo hacia en los Salmos, pues era lo único que debía hacer. 

Hay momentos en la vida donde siento que fallo, que no di la talla, en los que me equivoco, en esos momentos vuelve Jesús y me da nuevas oportunidades, nuevos caminos por los cuales caminar, abre caminos donde antes yo no los veía, ese es el Jesús en el que creo, aquel a quien puedo contarle lo más intimo y sé que le importaran mis lagrimas, mis risas, mis pataletas, aquel que me puede amar y limpiar cualquier error que pudiera haber cometido, aquel que hizo una pausa en la eternidad solo por mi. 

Ahora sé que aun el tuvo el control de esta situación y que una vez más busco la manera en la que yo pudiera acercarme al Padre para volver a darme un nuevo corazón. Ahora sé que cuando lo busco a él y le cuento todo, andaré de la manera correcta aun con la gente. Ahora sé una vez más que a nadie le podría entregar mi vida entera sino solo a él pues aun él me conoce más de lo que yo pudiera conocerme. 

Si alguien llega a leer este texto, y aunque no entienda mucho de lo que se escribe que solo le quede esto en su interior y es que el vino por mi y por usted que lee este texto, que no hay amor mayor amor que el que él nos entrego, que en eso consiste el amor: "En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados." 1 Juan 4:10.  Tal cual como yo pude acercarme a él y dejar que él le diera un nuevo color a mi vida, tal cual puede pasar con usted en cada área de su vida.

Disfrutar a Dios en medio del disfrute

Escribir en el blog definitivamente se me da muy bien cuando he viajado, y este último viaje que realicé, tal vez, ha sido uno de los mejore...