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miércoles, 18 de junio de 2025

Buenos regalos

Hace un año entre en un tiempo con Dios de profunda sanidad, para ser muy honesta no se como eso se iba a ver un año después, y estoy muy agradecida con Dios por la obra que ha hecho y seguirá haciendo en mí.

Por estos días he pensado en un valor fundamental del reino y es que la salvación nos da una identidad gozosa, no dejo de pensar en ello porque así siento que ha pasado con mi vida, entre más le conozco y me sumerjo en Él mi corazón estalla de un gozo inexplicable.

“Ahora vivimos en el poder de la sanidad, la verdad, el gozo y de una vida plena que nos permite hacer lo que Dios quiere que hagamos, anhelar lo que Dios anhela y nos hace vivir una vida movida por el corazón de Dios” dice el autor Dann Farrelly.

Y estoy tan de acuerdo con esto, en la medida en que le conocemos y Él se nos es revelado y nos revela nuestra verdadera identidad, nuestra vida es transformada.

También estoy completamente agradecida con Dios por los regalos que me ha dado, y no me refiero a cosas materiales sino a las personas maravillosas que me dio en este proceso, y mucho antes de esto, y quien creo que Dios me ha dado como tesoros para mantener relaciones de pacto.

Es curioso por que toda mi vida había creído que las relaciones podían ser por muchos años con propósito y vivía algo triste al ver que quizás lo que yo leía de pequeña en la biblia no lo había visto de la forma correcta, relaciones como las de Jonatan y David, por ejemplo, y sin embrago quien conoce la profundidad de nuestro corazón porque Él mismo es demasiado profundo fue quien se las invento, y he encontrado ese tipo de relaciones y estoy tan agradecida con Dios por ello.

Son buenos regalos, no los merezco son por gracia, pero los disfruto demasiado, pienso en el paralitico llevado por sus amigos a Jesús, rompiendo techos para que él pudiera recibir de Dios todo lo que tenia preparado, sanidad, pero salvación, y es que esas relaciones son las que te llevan no a convertirte en una mejor versión de ti mismo sino en llegar a ser más como Jesús.

Soy afortunada, y quiero dejarlo por escrito, porque ha significado sanidad para mi corazón, Dios es tan generoso que nos da su amor, pero tan generoso que nos muestra su amor también a través de otros y eso es un regalo inmerecido por el que quiero decir gracias.

Solo puedo decir que esta última temporada ha sido repuesta de muchas oraciones de años, estoy agradecida y feliz, sabiendo que nuestro amado nos ha amado con amor eterno para estar con Él y otros, eso me hace sentir con el corazón llenito, y dejar un texto para recordarlo es una manera de recordar en el futuro el camino recorrido y celebrar a Dios por que siempre ha sido bueno.



jueves, 27 de febrero de 2014

Sergio

Acabo de ver un cortometraje que me llevo a el colegio, trajo muchos recuerdos a mi mente, algunos no ten nítidos, pero sí una sensación de que el video no contaba una historia ajena a la mía sino muy similar.

Se llamaba Sergio, era alto, película negro, blanco, de ojos expresivos, labios gruesos, nunca escuche su voz de e hecho nadie la escucho, el estaba en mi mismo salón, y al inicio me impresiono su altura, el más alto de la clase, sin embargo estaba sólo, lo habían dejado a parte, recuerdo las sillas y el en el último puesto por su altura casi ni cabía en el pupitre. Los profesores lo tetaban con desprecio como sí el fue un niño malcriado y no alguien que necesitará atención no jugaba ningún deporte, no hablaba con nadie, cuando era la hora del recreo salía y se hacía siempre en la misma esquina del parque, le lanzaban cosas y no decía nada, les echan palabras hirientes, lo trabaja mal los compañeros y no decía nada, era muy bueno en clase sus notas eran altas en un principio luego empezó a decaer. Yo lo observaba, sentía no curiosidad sino quería ayudarlo de alguna forma. 

Era tan alto que yo le hablaba diciéndole que el podía defenderse que le tendrían miedo, el sólo me miraba, empece. Compartir mis descansos con él, le hablaba así no me respondiera, sentía que lo hacía con su miraba, su mirada para mi eran palabras, decían sí estaba triste, cansado, dolido o feliz, me sonreía, yo le hablaba de Jesús, de que el podía cambiar su vida y queel estaría bien.

La gente me miraba con cara de que yo era rara, me lo hacían saber, decían que perdía mi tiempo hablándole y que el nunca me iba a responder, me sentaron en clase al lado de éL, nunca me pareció incómodo, ni tampoco raro, me parecía sorprendente conocer alguien así, la verdad lo admiraba, admiraba su fortaleza para no hablar con nadie, pues yo sí era o soy bullosa, y a veces hablaba más de lo que debía, quería abrazarlo pero él era demasiado alto. 

Algo me dice que él sí me escuchaba, especialmente sobre Jesús y las historias o chistes que le hacía, algo me dice que me entendi y mejor que nadie, que entendía mis miradas y yo las suyas. 

Tiempo después no regreso al colegio, no supe nunca la razón, no me dijeron que había pasado, me la pasaba pensando sí lo aburrí, preferí pensar que nada le paso, que él estaba bien y que fue a otro colegio y allí hizo amigos y amigas. Lo extrañe, miraba con nostalgia la esquina donde se paraba y yo llegaba a saludarlo, extra a sus miradas, sus ojos saltones que me decían que se reía de mis tonterías. 

Donde quiera que estés y espero que aún sigas por ahí, espero que este bien, pues este corto llamado cuerdas creo que por más loco que parezca cuenta la historia de muchos de nosotros que hemos tenido una amigo así, le hemos entendido y hemos soñado con que en algún lugar está bien y que nuestra amistad les ayudo. 

Ojalá Sergio algún día leyeras este texto y recordarás esa amistad que se creo con un lenguaje no hablado.

http://youtu.be/Hh2vvum_E50



El susurro de Dios en la pausa

“Parar de hablar” es algo que viví recientemente. Podía hablar, sí, pero no debía hacerlo. Y fue interesante, porque el libro de Proverbios ...