martes, 11 de julio de 2017

Días sin sentido (?)

Me despierto muchas veces sabiendo que hacer, y para dónde voy, otros me levanto y estoy en modo automático, preparo algo de comer, salgo corriendo a mi lugar de trabajo, saludo -buenos días- y me responden de igual manera, organizó los domicilios que hay que hacer y salgo al campo de batalla de manejar en esta loca ciudad, algunos días peleo sola, mientras muevo la cabeza de lado a lado porque algún conductor se me atravesó de mala manera, me salvó a diario de estrellarme.

Me quedo mirando a la gente en silencio desde la camioneta, mientras el semáforo me da vía libre de cruzar, veo estrelladas y motociclistas perder su vida, a veces hablo, me río y parece que lo hiciera sola, pero no me adelanto a eso, al tuétano de este texto.

Dos semanas atrás, veo una señora que presta servicios generales en una casa, la casa inmensa, una de ellas yo llevo ropa, unos trajes, supongo que para alguien que vive a diario en una oficina, pero esa señora me llama la atención, en su mirada, que es triste, me pregunta cuál es la salida más cercana a la avenida principal donde nos encontramos, le doy la indicación y ella me mira con resignación como quien está cansado de la vida y tiene que caminar unos metros más, sin pensarlo le digo rápidamente qué si desea que la acerque, me mira con alivio, se sube en la camioneta y cruzamos solo un par de palabras, yo la animó y pido que Dios la ayude en el resto del día, después me arrepiento por no hablarle de ese que me acompaña a diario en el puesto que ella acabo de ocupar, oro por ella y le digo a Dios que otro logre hacer otra cosa que yo por mi afán de hacer mi trabajo  diario no pude hacer.

Otro día estoy entregando un servicio y una señora la cual ya he visto hace tiempo me pide ayuda, para cargar cajas hasta una esquina, ella lleva mercado en esas cajas, quiero decirle que no, yo tengo otros compromisos y además mi cuerpo no me da más, pero sin pensarlo un minuto más la invito a subirse a la camioneta, empaco sus cajas en la parte de atrás y la llevó hasta su casa, quedó feliz, ella lee unos papeles que tengo en el carro que me autorecuerdan que no estoy sola, que Dios me ama y está conmigo, aprovecho esto para hablarle de Dios, y ella queda encantada no por mis palabras sino por lo que hice por ella, recién la operaron y no quería cargar con ese peso hasta su casa, al salir de allí a mi rutina, o más bien a continuar con ella tumbo una moto, no le pasó nada sin embargo el dueño me trata mal, me da algo de miedo, y algo de rabia porque hice algo bueno y luego termine siendo tratada mal, me alcanzó a imaginar que debí no ayudarle a la señora y así no terminar en un mal rato, pero luego me digo - esta es la vida que vale, la de servirle a otros- así otros estén tan interesados más en las cosas que por las personas.

Hoy fue un día intenso, madrugo a trabajar, medio saludo a mi mamá, cuando nos cruzamos, en un lugar,  por que yo estoy corriendo, hago un trámite que me roba 7 horas de mi tiempo, atrasa todo el trabajo y hace que todo se tarde, almuerzo a las 5:15 pm y en la mañana solo había tomado un tinto y una avena, me duele el cuerpo, tengo cólicos, no puedo usar un baño desde la mañana, tengo sed, pero sigo trabajando, y llegó y veo que la persona encargada de un lugar está ocupada, y decido ayudarla, aunque mis pies estén matándome, aunque mis emociones me estén diciendo que llevo días sin hablar y tomarme un café con alguien, o por lo menos tener un buen tiempo de calidad, guardo el carro y estoy tan cansada que tomó un taxi a casa, llego a casa y no tengo las llaves para entrar, me toca devolverme a pie, y ya los pies no aguantan, están maltratados porque los zapatos ya me incomodaron todo el día, pienso en la película, los niños del cielo, y recuerdo la parte final, los pies en el agua, y los pescados tocando los pies de los niños, entonces hago un pare y agradezco por mis pies y por mis zapatos, aunque este molida.

Pienso que esos días que parecen sin sentido, donde las fuerzas físicas no dan, donde no hay una charla con alguien que amas, donde todo pasa y sigue como si nada, donde llegas a casa y la casa no tiene gente, donde el silencio es abrumador, donde el ruido del tráfico y las muertes, y las peleas de la gente en la calle, y él no recibir una llamada, un saludo real, no se pueden vivir con sentido a menos que Dios este ahí, él es mi compañero, es quien da sonido a mis días, olores, me canta con los pájaros, me dice que me ama, me permite llorar en sus brazos, esta mañana fue así, mientras hablaba con él, me consintió y dijo que era su hermosa, sin eso no hubiese podido llegar al final del día, y por eso sé que esos días que parecen sin sentido, adquieren sentido en él y como lo diría esa canción de rescate, él me pasara a buscar, esta noche nos debemos una victoria más.

lunes, 22 de mayo de 2017

Esos clavos fueron por mi

Recientemente volví a ver heridas del pasado, recientemente vi la cabaña, película basada en uno de mis libros favoritos, recientemente pasaron muchas cosas, que he decidido compartir en este texto, porque gracias a estos episodios, he conocido a Dios en otras facetas, he aprendido a confiar en él de otras formas, unas que no creía posibles.

Para leer esta entrada usted querido lector o lectora, debe hacerme un favor y es ser honesto con usted mismo, no me lo tiene que hacer saber, pero si desea continuar leyendo esta entrada es indispensable que se sumerja en ella, preste tanta atención que todo a su lado se oscurezca y este sea una prioridad, parece loco pero si no es así, este texto no pasara por sus ojos como uno más y lo que pretendo al final de que lea este, es que usted también salga a pensar y buscar a aquel que dejo que por su piel y músculos pasaran unos clavos que lo sostendrían en un madero, todo por usted.

Sí continua leyendo por curiosidad o lo que sea, espero que este camino no le sea desagradable, pero sí decido hacerme ese favor del anterior párrafo, vayámonos pues, quiero que recuerde esos momentos que marcaron su vida y por eso usted no fue igual, hablo de esos profundos silencios donde usted pidió ayuda, en silencio, pero nadie escucho ese llamado, así me sentía, abrí heridas del pasado, porque era necesario ver hacia atrás, porque estaba lista para sanar, pero fueron heridas profundas, aquellas de rechazo de niña, de dolor, y al ver la cabaña, recordé muchas cosas que uno suele pensar acerca de Dios, como uno suele juzgarlo y aun creerse mejor que él, terminamos echando nuestro dolor en forma de responsabilidad hacia Dios y él simplemente con su mirada tierna, nos quiere sanar el corazón.

Esto fue lo que paso, recordé un episodio de mi vida en el cual creí que Dios no estuvo, el abandono de papá, y como bien saben amo a mi papá y ahora tenemos una relación que poco a poco construimos, pero ahí estaba yo juzgando a Dios, pensando que él había sido el culpable, y ahí fue donde volví a la cabaña, a la película al libro, a mi relación con Dios, a la biblia, y fui absurdamente honesta, llore, pelee, pedí perdón y deje que Dios el más grande de todos me abrazara con su amor, me di cuenta que era maravilloso poder volver a esa playa, esa cabaña, a ese madero y esos clavos, que sanan mi dolor. Me encontré una vez más de manera especial con quien me diseño y amo desde el principio, le permití hablar del tema, y él me permitió decir todo lo que sentía y pensaba, sacamos la basura juntos y deje que el una vez más me mostrara el gran misterio, y es que no hay dolor tan profundo que no pueda ser sanado por Jesús, pues él experimento en la cruz cada dolor y por eso nos puede sanar completamente, él nos dio salvación.



No les puedo explicar con palabras lo que se siente ser rechazado, ustedes lo saben, porque también les ha tocado a veces esa parte, y así me sentía, alguien no supo valorar mi valor y pensé que eso se repetiría en mi vida, pero lo que aprendí de pasar por esa situación es que Dios sigue ahí, y esta completamente comprometido conmigo, y que cuando diseño su plan para darme vida, esos clavos fueron por mi, y es por eso que soy valiosa y no pierdo ese valor, y es eso lo que viví y aun quiero seguir viviendo y es ir mas profundo, dejar que papá Dios siga limpiando cada herida, piense en sus heridas y sabrán que son muchas, que lo han llevado a estar sin propósito, sin vida, llenado vacíos en personas o cosas, pero hoy desde este tiempo vivido puedo decirle que nunca pensé estar tan liviana solo por aquel que me amo, por eso si usted se sumergió en mis lineas y entre lineas mi invitación es a que una vez más se acerque a Dios sea honesto y deje que el cambie una vida de grises a precisos colores.



jueves, 30 de marzo de 2017

Desprecio por los pequeños inicios

Llevo años notando como despreciamos lo pequeño, y adicional una serie de amor que me encanta me lo recuerda cada vez que la retomo y veo, la serie se llama "Love Comes Softly", pero no es de la serie que voy a hablar, sino de eso que recordé por estos días, muchos creen que soy joven, y millonaria, gracias a ellos, quizás sea más grande y luego millonaria, pero aún no, y la gente ve eso porque me conocen en una situación de vida cómoda, pero la gente no conoce la historia detrás de mi vida y mi familia, la gente conoce lo que hoy mi mamá y mi papá tienen, lo que no saben es que ellos no despreciaron los inicios pequeños, mis papás no son profesionales, y no estudiaron en un colegio reconocido ni nada por el estilo, pero saben lo que es trabajar y trabajar como se debe para cumplir sueños.

Cuento esto porque a veces la gente olvida que detrás de lo que hoy se ve, hay alguien que trabajo por eso, cuando era pequeña, mis papás recién iniciaban su camino en Bogotá, y lo maravilloso del tema es que aprendieron a hacer las cosas poco a poco y así me lo enseñaron, por eso en el colegio aprendí que no soy la más inteligente, y que no tengo muchos talentos como otros, pero no desprecie mis pequeños talentos, yo sabia que era ver a mis compañeros de salón tener ciertas comodidades con las que yo no contaba, yo sabia que el desprecio por ciertas cosas que no veían en mi también llegaba, fui despreciada en el colegio porque no contaba con la clásica belleza de la época, lo que ellos no sabían es que la belleza se va poco a poco, fui despreciada porque no sacaba en todo las mejores notas, y fui odiada cuando en el poco a poco lograba los objetivos, cuando no me fiaba de mis dones y talentos sino que me esforzaba al máximo. Desde el colegio aprendí algo que me ha servido al día de hoy, no despreciar lo que parece poco, y es así porque mientras otros gastaban los billetes que les daban sus padres, yo guardaba las monedas para ahorrar y tener algo más que la comida que se desharía ese mismo día.

Y así empece a ver que aunque yo no veo todo lo que hay hacia el futuro si tengo un talento para ver en mi y en la gente lo que puede pasar si despreciamos lo pequeño, si no valoramos los detalles, y es que creo que nos han enseñado que todo es rápido, instantáneo, pero yo vine como de otra época, soy de las que aun escribe notas y espera que esas se vuelvan amarillas, soy de las que valora más una llamada, una visita, una cena con una larga charla, a hablar por un chat, de hecho no hablo por chat, y eso me ha hecho un poco distante de la gente de mi edad, porque ellos les fascina ese tipo de relaciones, a mi me gustan a la antigua, relaciones que se hacen poco a poco, y que son basadas en más que unas letras en chat. He visto que las relaciones se rompen porque olvidan los inicios, y también he sé que es que me desprecien porque no tengo lo que ellos esperan, no ven lo pequeño primero para luego ver lo grande, y así nos pasa, si nos ofrecen un trabajo de bajo sueldo lo despreciamos, si nos ofrecen trabajar ciertas horas peleamos porque no es lo que esperamos. Nos olvidamos de ver que eso pequeño nos llevara a lo grande.

Queremos lo cómodo, lo liviano, lo fácil, y se nos olvida que lo que vale la pena cuesta, incomoda, nos fastidia, saca lo peor de nosotros para sacar el brillo que realmente tenemos, y es que estoy olvidándome de esto, que no debo despreciar lo pequeño, hace un poco más de un año mi mamá me dio una de las lecciones más valiosas que he tenido para este tiempo, y es que yo andaba que me quejaba de mi trabajo porque no me daba lo suficiente o mas bien lo que yo quería, y ella me miro con su ternura y me dijo cuando ganabas poco estabas feliz y te quejabas menos, y esto me pateo el corazón, se me estaba olvidando que estaba siendo bendecida y quería más, estaba olvidando ser agradecida, estaba olvidando mis inicios y despreciandolos, por eso hoy escribo este texto, porque sé que es que me desprecien por ver cosas en mi pequeñas cosas como belleza, talentos, dinero, y porque sé que es despreciar lo pequeño, hoy escribo este texto para que nunca más se me olvide que fui un pequeño sueño de Dios que él nunca desprecio, desde antes de nacer, que nací, que crecí pero que las cosas no se dan de un momento para otro sino valorando lo pequeño, trabajando fuerte y siendo agradecidos con lo que tenemos. Es como un buen café, que se coje en el cafetal, se muele, pone al sol, se tosta, y se prepara, con panela y canela,  ese me gusta más que el instantaneo, ese es el que quiero tomar y vivir.


viernes, 24 de marzo de 2017

Integridad

Hablar de este tema es entrar en terrenos bien peligrosos, sobre todo porque si alguien habla de integridad en esta época, no solo se le juzga, sino que se le juzga duro, como si el que juzga fuese más  que él que es juzgado y sí algo he aprendido en este tiempo es que por lo menos yo, no soy nadie para juzgar a nadie, no estoy en la vida para eso, estoy para perdonar, para levantar a otros y entender que a mi me debieron juzgar pero me dieron misericordia.

Pasando este preámbulo que solo pretende el decirles que no me considero las más integra para hablar, y mucho menos para juzgar la integridad de alguien, pero si he notado que nos falta peso en nuestro actuar y de eso vengo a hablar, he estado rodeada de historias, de noticias, de comentarios de muchas fuentes que me han llevado a pensar ¿qué es lo que estoy haciendo? ¿A donde llevo mi vida, si no hay integridad?, vuelve y juega este no es un texto para ustedes mis queridos lectores es más bien una reflexión de lo que yo espero ser, y que quizás algunos quieran seguir. 

Espero ser una mujer coherente, con lo que piensa, dice y hace, espero ser quien no juzgue a otros, que no venda sus principios por nada en este mundo, que tenga los principios bien anclados, quiero ser esa mujer que la gente vea y diga no es perfecta pero como trabaja en ser quien debe ser y hacer lo que se supone debe hacer. 

Por eso después de leer algunos conceptos de integridad no deja de asombrarme el alto nivel que nos pone, el que mas me impacto fue, pureza original y sin contacto o contaminación con un mal o un daño, me impacta por varias razones, la primera porque ahora el concepto de lo malo es bien gris, cada cual tiene su propio concepto y la relatividad de la vida genera un nuevo concepto de maldad, es por eso que este texto lo cuento desde lo que vivo y he aprendido a lo largo de mis casi 30 años, lo escribo por que al releerlo quiero que me sirva de reto, que me recuerde quien no quiero y quien sí quiero ser. 

No quiero vivir en el límite de algo que sé en lo profundo que esta mal, en eso que Dios me dice, pilas, te puedes caer, no quiero vivir en el borde, más bien lejos del límite, y así mantener una vida integra, quiero reconocer cuando fallo, levantarme, limpiarme el polvo y volverlo a intentar, corregir las faltas y restaurar a quien dañara en el proceso, porque creo que la integridad no se trata de nunca fallar, sino de metersela toda a no fallar, pero sí se embarra el camino, volver y luchar y corregir el error para continuar, no quiero pasar por encima de otros para cumplir mis sueños, más bien quiero que parte de mis sueños sea él que otros alcancen sus sueños, quiero mostrarles a otros que el amor, no juzga, ora, perdona, sonríe, no busca lo suyo, quiero poder mostrar ese amor con el que he sido amada por el creador, el  Dios eterno, el que es mi padre, madre, mi amigo, mi todo. Quiero dejar de estar enojada porque otros no cumplen mis expectativas, nadie lo va hacer, por eso quiero llenar mis vacíos y mas bien dar a otros y ser sorprendida no por esperar sino porque cuando uno esta completo, lo que es añadido, te sorprende. Quiero vivir una vida que honre a Dios, porque él sabe mejor que yo el camino a seguir, me da coherencia, y sobre todo como dice Dante Gebel, "ganar mi derecho a vivir un día más" como dice Joyce Meyer,"ser la mejor yo que pueda ser".

Al final creo que la integridad se resume en morir a esa oscuridad que había en nuestro interior y dejar que la luz, si la luz de Dios nos llene cada cuarto que temíamos abrir, porque él puede sanar todo lo vivido y aún lo que hemos soñado. 

lunes, 20 de febrero de 2017

Independencia

Lo cierto es queridos lectores, que escribo poco, porque creo que en cada letra que escribo hay una gran responsabilidad, y adicional porque no es mi interés real llenar esto de calurosos aplausos, sino no olvidar el camino que he recorrido hacia las tierras prometidas que Dios nos lleva a conquistar, y adicional, que mejor memorial que leerle a mis hijos, nietos, bisnietos, estas cosas que Dios a lo largo de los años ha hecho en mi.

Salí de casa, sí del lugar más conocido como hotel mamá, me tarde en tomar esta decisión, por miedos, por absurdos temores del mañana, y sin embargo tome el riesgo al final, y aquí me encuentro, escribiendo en el escritorio que compre con ahorros, en un lugar, donde ahora sueño, y tengo una nueva visión, y es que para eso es la independencia desde mi punto de vista, para crecer, para soñar, para romper los rigores propios que no nos dejan avanzar, y para cada vez ser la mejor versión de uno mismo. Por ejemplo sé que ahora cocino mejor, que hace unos meses en casa, las ultimas lentejas que me hice fueron fabulosas, pero también he aprendido a conocerme un poco mejor, trato de mantener aun mas ordenado el lugar en el que vivo, y me he vuelto un poco mas disciplinada, leo, cocino, trabajo, monto bici, corro del paqueadero a casa.

No me siento sola, y claro que anhelo que llegue mi esposo, pero estoy tranquila, descubrí cosas que solo sabia pero no había vivido en totalidad y es que esta independencia en realidad en mi caso solo es un titulo, porque la verdad es que me he vuelto dependiente de Dios, con él cuento para saber que hacer de comer, o comer, o saber de donde vienen los recursos para comprar lo que se necesita, o si hay alguien en casa esperándome es él, yo sé a los que no creen es Dios esto que escribo es locura, pero la verdad es que ha sido fantástico.

Para mi la independencia tomo otro significado y es separación de algo o de alguien, pero al mismo tiempo notar que de alguna forma, no somos independientes en realidad, siempre estamos dependiendo de personas, cosas o situaciones, y esta "independencia", me ha dejado bastantes lecciones pero la mejor para mi ha sido que si he de depender de alguien ese debe ser Dios, él ha estado ahí para mi siempre, como amigo, como compañía, como mi sueño, como mi descanso, le he conocido en otras facetas y lo cuento para que aquellos que aun no han podido vivirlo así tan cercano, se animen, no a salir de casa sino a dejar las dependencias para llegar a la dependencia más maravillosa que uno podría tener jamas, Dios.




jueves, 5 de enero de 2017

Esperanza del mañana

Debo reconocer que existen momentos en la vida donde uno se siente fatal, lleno de miedos, angustias que muchas veces son falsas. Tenemos la tendencia a ser trágicos, pensar que el día de mañana un carro pasara por nuestro lado y moriremos. Que la vida es completamente difícil, que sí una relación está mal, puede ir peor. Que sí no nos hemos casado (mujeres, no se usted caballero que me lea) antes de los 30 o pasándolos entonces no existe alguien que nos amara. Que sí fuimos lastimados , seguiremos siendo lastimados una y otra vez. Que la gente es mala, y que no existe gente que haga las cosas por ayudar sino que la gente está buscando sacar provecho al hacer un favor. 

Y todos esos miedos realmente se sienten y se sienten poderosos dentro de nosotros, conviven a diario, nos hablan, nos susurran al oído que todo ira mal, que la vida fue (porque sí hemos tenido experiencias malas) mala y lo seguirá siendo siempre. 

Pero queridos lectores quiero contarles que yo fuí la reina del drama, sí así como lo oyen, sí hubiera un reinado a la más dramática esa hubiese sido yo. Pero no crean que no tenía razones para serlo, las tenía, para algunos válido para otros no. Sufrí de abuso cuando era pequeña, vivía en medio de la soledad de una familia donde había un padre y una madre ausentes, que se esforzaba por sacar las mejores notas pero nada quedaba en su memoria, que quería un helado pero para esto no había, mucho menos para cine, que vivió navidades llorando sola, escuchando la pólvora de fondo, porque se sentía no amada. Que creía que las oportunidades eran para esos que tenían dinero o eran muy inteligentes. Que fue rechazada porque decidió esperar hasta el matrimonio para compartir su vida, que le gritaban groserías por creer en Dios y aún le dijeron bruta, tonta, torpe, mojigata por la misma razón. Que le llamaban para decirle que era más fea que Bety, la fea y que por eso nadie se fijaría en mí. 

Esas y muchas más cosas viví como digo para muchos inválidos para hacer drama, para mí la mejor oportunidad de hacerlo, para lograr atención. 

Y como saben por textos anteriores mi vida cambió, sí, Dios le dio otro rumbo permití que él entrara a mi corazón y me llenara cada vacío, cada espacio, cada lágrima de amargura que había derramado. 

Cuando conocí a Dios, estaba tan lastimada y rota, que no sabía que todo esto no era parte de su plan para mí vida, es más culpe a Dios por ponerme en la familia que tenía, por no ser tan inteligente, por nacer en el país que nací, y por infinidad de cosas. La verdad es que estaba tan dolida que no veía que Dios quería sentarse conmigo, estar a mi lado sanarme y escribir una nueva historia para mí. 

Comprendí que aunque viví cosas dolorosas, Dios nunca quiso que pasaran, que el mal, ósea el diablo, quería que yo viviera así, llena de dolor, lastimada, quería robarme y destruirme y su plan era que aunque esas cosas que viví fueron reales yo hiciera una historia triste por el resto de mis días, quería que yo creyera que eso sería lo que viviría siempre. 

Pero cuando pude ver el amor de Dios, y su sanidad para cada espacio de mi vida, Dios cambio mi drama, que fue real, en libertad, en vida, en esperanza, independiente de lo vivido o de lo que esperará vivir, de donde nací o las leyes o decisiones de otros tomarán que me afectaran. Dios me dio luz, me dio propósito e identidad. 

Pero aún en medio de eso, hace un tiempo me di cuenta que en mi cabeza, aún habían cercas que debía romper, como el creer cosas como "te ha ido bien, pero las cosas pueden ir a mal en cualquier momento", fíjate "ya casi tienes 30 y nadie se ha casado contigo", "Por favor puedes tener trabajo, comer, pero darte un lujo, eso no es para ti", "No te haz esforzado lo suficiente para tener premios o gustos en la vida", "Dios es bueno, pero más que suficientemente bueno, tampoco"

Y sí empecé a tener temor, terror del futuro, ya el pasado no me atormentaba, pero qué del futuro. Hasta que comprendí que el mismo Dios que cuido de mi pasado, me sano, me lleno y que hoy me cuida es el mismo Dios que no me trajo al día de hoy para volver atrás, sino que me llevara a sueños nunca soñados. 

Él es mi esperanza en el ahora y en el mañana, con él todo va estar bien, es mi única seguridad y garantía, ya no me preocupo por el mañana, y esas frases de desesperanza se han ido a la basura, donde deben estar, porque mi Dios ha sido y seguirá siendo fiel. 

No sé que traerá el mañana pero sé que nunca se apagara el amor de Dios, y eso es suficiente. Y lo viví dándome un regalo costoso que nunca esperé tener en mis manos, claro que trabaje y le puse pies a la fe, pero sé que todo esto se trata de mi Padre Dios guiñándome el ojo, diciéndome esto es solo el comienzo, rompe tus cercas y te llevaré a otros lugares, promesas especiales, promesas que se cumplirán. 

martes, 29 de noviembre de 2016

Infinitamente agradecida




Durante estos días me la he pasado pensando en los motivos por dar gracias, y quizá una foto que resumiera las cosas por las cuales hacerlo. No hay foto que pueda decir cuan agradecida estoy.
La verdad es que ha sido un año bien movido, he aprendido a crecer porque manejar algo propio no es tan fácil como parece. Y darse cuenta que la única manera de lograr algo es dejándose enseñar. Dios ha estado ahí para hacerlo. Al igual que papá y mamá.

Vi como una amiga quien por muchos años lucho con Dios y no creer en él, y quien tuvo muchas cosas difíciles en su vida, cumplió uno de sus sueños, formar una familia, y ahora está más que feliz, las lágrimas que alguna vez vivimos en una noche fría en una panadería, aquella misma noche llena de notas salidas de mi guitarra, nunca imaginamos que la historia podría ser hoy lo que es.

He cumplido el sueño de viajar a Brasil porque sí, para hablar en portugués y también el reto de ir sola a otro lugar. Y en realidad nunca estar sola, conocer a Dios como quien lo suple todo. Y por poder gritar, querido esposo donde quieras que estés ya puedes llenar, ya viaje sola.
Vivir una tristeza de no ser aceptada por alguien y saber que los rechazos no son sino algo más que nos forma, nos muestra de que estamos hechos y sobre todo nos vuelven a llevar a reconocer nuestra identidad. Darme cuenta que Dios usa todo para bien, que nos muestra caminos, y nos deja elegir, y espera que lo vinculemos en todo y así tomar las mejores decisiones de nuestra vida.

Ver otra amiga, ser feliz con su amor, sentarme al lado de alguien que me gustaba y ahora él esta con quien el gusta, son cosas por las cuales agradecer porque es como la vida, escenas y escenas que si nos fijamos bien, son cómicas y sacan grandes sonrisas.
Viajar y conocer gente nueva, darse la oportunidad de conocer, vivir, respirar, y sobre todo confiar en que Dios desea y tiene lo mejor para cada uno.
Perdí por primera vez a alguien en mi vida, mi abuela, quien sé que ahora está en el cielo. Y allá nos veremos. Por esto conocí a Dios de manera distinta más profunda, más íntima y supe que estuvo ahí cada momento. Como él solo lo sabe hacer.
He fortalecido lazos de amistad, he aprendido a valorar a otros, entendido lo valiosos que son y la importancia que tienen en mi vida. Entendiendo que las diferencias son lo máximo porque esto es lo que nos hace crecer y saber que Dios es perfecto y que nos diseño de manera maravillosamente especial.
He llorado y he reído. Tengo cosas infinitas por las que agradecer, personas claves que han hecho parte de esto.
Doy gracias a Dios porque no ha sido un año que pasó en vano sino que veo que es más que el anterior.
Pero sobre todo doy gracias por aquellas que uno en teoría no debería agradecer pero lo hago porque es un año en que aprendí que levantar las manos vale más aún los sueños cumplidos. Porque hay un Dios que te guarda que te suple y que te entiende y que tiene lo mejor para ti. Dios cambio mi vida y un año más que me da, un año más que tengo el doble privilegio de enseñar a pequeños y grandes, estoy infinitamente agradecida por la elección que hice hace años de entregarle a Dios todo porque con el todo y cada año y segundo de mi vida ha valido completamente la pena.

El susurro de Dios en la pausa

“Parar de hablar” es algo que viví recientemente. Podía hablar, sí, pero no debía hacerlo. Y fue interesante, porque el libro de Proverbios ...