jueves, 5 de enero de 2017

Esperanza del mañana

Debo reconocer que existen momentos en la vida donde uno se siente fatal, lleno de miedos, angustias que muchas veces son falsas. Tenemos la tendencia a ser trágicos, pensar que el día de mañana un carro pasara por nuestro lado y moriremos. Que la vida es completamente difícil, que sí una relación está mal, puede ir peor. Que sí no nos hemos casado (mujeres, no se usted caballero que me lea) antes de los 30 o pasándolos entonces no existe alguien que nos amara. Que sí fuimos lastimados , seguiremos siendo lastimados una y otra vez. Que la gente es mala, y que no existe gente que haga las cosas por ayudar sino que la gente está buscando sacar provecho al hacer un favor. 

Y todos esos miedos realmente se sienten y se sienten poderosos dentro de nosotros, conviven a diario, nos hablan, nos susurran al oído que todo ira mal, que la vida fue (porque sí hemos tenido experiencias malas) mala y lo seguirá siendo siempre. 

Pero queridos lectores quiero contarles que yo fuí la reina del drama, sí así como lo oyen, sí hubiera un reinado a la más dramática esa hubiese sido yo. Pero no crean que no tenía razones para serlo, las tenía, para algunos válido para otros no. Sufrí de abuso cuando era pequeña, vivía en medio de la soledad de una familia donde había un padre y una madre ausentes, que se esforzaba por sacar las mejores notas pero nada quedaba en su memoria, que quería un helado pero para esto no había, mucho menos para cine, que vivió navidades llorando sola, escuchando la pólvora de fondo, porque se sentía no amada. Que creía que las oportunidades eran para esos que tenían dinero o eran muy inteligentes. Que fue rechazada porque decidió esperar hasta el matrimonio para compartir su vida, que le gritaban groserías por creer en Dios y aún le dijeron bruta, tonta, torpe, mojigata por la misma razón. Que le llamaban para decirle que era más fea que Bety, la fea y que por eso nadie se fijaría en mí. 

Esas y muchas más cosas viví como digo para muchos inválidos para hacer drama, para mí la mejor oportunidad de hacerlo, para lograr atención. 

Y como saben por textos anteriores mi vida cambió, sí, Dios le dio otro rumbo permití que él entrara a mi corazón y me llenara cada vacío, cada espacio, cada lágrima de amargura que había derramado. 

Cuando conocí a Dios, estaba tan lastimada y rota, que no sabía que todo esto no era parte de su plan para mí vida, es más culpe a Dios por ponerme en la familia que tenía, por no ser tan inteligente, por nacer en el país que nací, y por infinidad de cosas. La verdad es que estaba tan dolida que no veía que Dios quería sentarse conmigo, estar a mi lado sanarme y escribir una nueva historia para mí. 

Comprendí que aunque viví cosas dolorosas, Dios nunca quiso que pasaran, que el mal, ósea el diablo, quería que yo viviera así, llena de dolor, lastimada, quería robarme y destruirme y su plan era que aunque esas cosas que viví fueron reales yo hiciera una historia triste por el resto de mis días, quería que yo creyera que eso sería lo que viviría siempre. 

Pero cuando pude ver el amor de Dios, y su sanidad para cada espacio de mi vida, Dios cambio mi drama, que fue real, en libertad, en vida, en esperanza, independiente de lo vivido o de lo que esperará vivir, de donde nací o las leyes o decisiones de otros tomarán que me afectaran. Dios me dio luz, me dio propósito e identidad. 

Pero aún en medio de eso, hace un tiempo me di cuenta que en mi cabeza, aún habían cercas que debía romper, como el creer cosas como "te ha ido bien, pero las cosas pueden ir a mal en cualquier momento", fíjate "ya casi tienes 30 y nadie se ha casado contigo", "Por favor puedes tener trabajo, comer, pero darte un lujo, eso no es para ti", "No te haz esforzado lo suficiente para tener premios o gustos en la vida", "Dios es bueno, pero más que suficientemente bueno, tampoco"

Y sí empecé a tener temor, terror del futuro, ya el pasado no me atormentaba, pero qué del futuro. Hasta que comprendí que el mismo Dios que cuido de mi pasado, me sano, me lleno y que hoy me cuida es el mismo Dios que no me trajo al día de hoy para volver atrás, sino que me llevara a sueños nunca soñados. 

Él es mi esperanza en el ahora y en el mañana, con él todo va estar bien, es mi única seguridad y garantía, ya no me preocupo por el mañana, y esas frases de desesperanza se han ido a la basura, donde deben estar, porque mi Dios ha sido y seguirá siendo fiel. 

No sé que traerá el mañana pero sé que nunca se apagara el amor de Dios, y eso es suficiente. Y lo viví dándome un regalo costoso que nunca esperé tener en mis manos, claro que trabaje y le puse pies a la fe, pero sé que todo esto se trata de mi Padre Dios guiñándome el ojo, diciéndome esto es solo el comienzo, rompe tus cercas y te llevaré a otros lugares, promesas especiales, promesas que se cumplirán. 

martes, 29 de noviembre de 2016

Infinitamente agradecida




Durante estos días me la he pasado pensando en los motivos por dar gracias, y quizá una foto que resumiera las cosas por las cuales hacerlo. No hay foto que pueda decir cuan agradecida estoy.
La verdad es que ha sido un año bien movido, he aprendido a crecer porque manejar algo propio no es tan fácil como parece. Y darse cuenta que la única manera de lograr algo es dejándose enseñar. Dios ha estado ahí para hacerlo. Al igual que papá y mamá.

Vi como una amiga quien por muchos años lucho con Dios y no creer en él, y quien tuvo muchas cosas difíciles en su vida, cumplió uno de sus sueños, formar una familia, y ahora está más que feliz, las lágrimas que alguna vez vivimos en una noche fría en una panadería, aquella misma noche llena de notas salidas de mi guitarra, nunca imaginamos que la historia podría ser hoy lo que es.

He cumplido el sueño de viajar a Brasil porque sí, para hablar en portugués y también el reto de ir sola a otro lugar. Y en realidad nunca estar sola, conocer a Dios como quien lo suple todo. Y por poder gritar, querido esposo donde quieras que estés ya puedes llenar, ya viaje sola.
Vivir una tristeza de no ser aceptada por alguien y saber que los rechazos no son sino algo más que nos forma, nos muestra de que estamos hechos y sobre todo nos vuelven a llevar a reconocer nuestra identidad. Darme cuenta que Dios usa todo para bien, que nos muestra caminos, y nos deja elegir, y espera que lo vinculemos en todo y así tomar las mejores decisiones de nuestra vida.

Ver otra amiga, ser feliz con su amor, sentarme al lado de alguien que me gustaba y ahora él esta con quien el gusta, son cosas por las cuales agradecer porque es como la vida, escenas y escenas que si nos fijamos bien, son cómicas y sacan grandes sonrisas.
Viajar y conocer gente nueva, darse la oportunidad de conocer, vivir, respirar, y sobre todo confiar en que Dios desea y tiene lo mejor para cada uno.
Perdí por primera vez a alguien en mi vida, mi abuela, quien sé que ahora está en el cielo. Y allá nos veremos. Por esto conocí a Dios de manera distinta más profunda, más íntima y supe que estuvo ahí cada momento. Como él solo lo sabe hacer.
He fortalecido lazos de amistad, he aprendido a valorar a otros, entendido lo valiosos que son y la importancia que tienen en mi vida. Entendiendo que las diferencias son lo máximo porque esto es lo que nos hace crecer y saber que Dios es perfecto y que nos diseño de manera maravillosamente especial.
He llorado y he reído. Tengo cosas infinitas por las que agradecer, personas claves que han hecho parte de esto.
Doy gracias a Dios porque no ha sido un año que pasó en vano sino que veo que es más que el anterior.
Pero sobre todo doy gracias por aquellas que uno en teoría no debería agradecer pero lo hago porque es un año en que aprendí que levantar las manos vale más aún los sueños cumplidos. Porque hay un Dios que te guarda que te suple y que te entiende y que tiene lo mejor para ti. Dios cambio mi vida y un año más que me da, un año más que tengo el doble privilegio de enseñar a pequeños y grandes, estoy infinitamente agradecida por la elección que hice hace años de entregarle a Dios todo porque con el todo y cada año y segundo de mi vida ha valido completamente la pena.

jueves, 10 de noviembre de 2016

Jesus Run, como en la vida

Para mi la vida es como una carrera, y en mi caso como Jesus Run, la última carrera que corrí este año, no daré información de donde nace la carrera ni cosas así porque seria publicidad no paga (jaja), pero supongo que pueden entrar a la pagina oficial del evento para conocer dicha información, hablare de la experiencia vivida allí en medio del trote y de todo lo que implica,  pero para entender este texto un poco más, comenzare contándoles que mi sueño era ser atleta profesional competir en juegos olímpicos y cosas así, pero estudie bacteriología y ahora tengo una lavandería. Ese es un chiste que ahora hago, yo me río de mi historia de vida y otros también ríen de ese espectáculo pero para llegar a ese punto realmente tuve que llorar mucho, ya había hablado algo del porque no corro de esa manera, no fue falta de entusiasmo o falta de dinero, o de tener el talento pero no la practica, sino falta de un ligamento que perdí en el colegio a la edad de hace arto.

Por eso digo que vida y quizás algunos se sientan identificados es como una carrera, me inscribieron, yo no quería ir, y así nacimos, nadie pidió nacer, y con esa frase me encontrado varias veces, así me paso en la carrera, no iba a ir por falta de recursos, de animo porque llevaba más de una año sin entrenar por la rodilla que me ha estado  molestando, y porque realmente quería ese festivo dormir y ver series todo el día, pero una amiga me inscribió y heme allí, corriendo, como en la vida, hoy estoy agradecida con la vida que tengo, el lugar que nací, la familia y demás pero no siempre fue así, odie vivir, como "odie" en un principio el regalo de competir en esa carrera. En ambas ahora estoy feliz, y como la carrera fue Jesús quien cambio mi vida, con su amor, así se llamaba el 1k de la carrera, Dios me cambio, me dio propósito, destino.

Correr a veces es difícil, tuve que parar dos veces porque sentía que no iba a poder, no por el estado físico sino por la rodilla que no respondía, y así es la vida a veces sentimos que no podemos, que no damos la talla, mas allá de con los otros, porque nos comparamos, y no sabemos vivir con nosotros mismos, medimos nuestros resultados sean cuales sean y pensamos que eso único que hacemos bien, no lo estamos haciendo como se debe, que fallamos y que no servimos para nada, así se siente uno corriendo y en el paso de los años, la verdad es que no es cierto, somos valiosos, tenemos dones y talentos y no nos definen los resultados sino el encontrar nuestra identidad en Dios.

En esta carrera paso de todo, casi todo el tiempo estuve detrás de un hombre que siempre me gusto, pero que ya se cuadro y ahora es feliz, y es curioso porque como en esos más o menos 3k  pensé que algún día iríamos al mismo ritmo, y ya vi que no, y eso nos pasa aveces vamos detrás de personas que creemos que están a nuestro ritmo y no, pero llegara el día o algunos ya les llego, en que no correremos solos esa carrera sino que estará ahí alguien del que no tendremos que correr detrás o adelante, sino que ajustaremos nuestros ritmos para apoyarnos e ir hombro a hombro, hacia los mismos planes, y se aplica a varias relaciones.

En estas cosas pasan de todo, sí como en la vida, uno va solo, acompañado por ratos, se toma uno selfies, pero alguien siempre esta detrás de escena, en Jesus Run, un primo que me encontré casualmente y en la vida, Dios, dibujandonos el camino y esperando que respondamos a su llamado, él es un padre tierno que se complace en ir a nuestro lado aunque la gente este pero cuando todos se han ido él permanece fiel. De hecho su promesa es que no importa lo que vivamos él va estar ahí siempre, hasta el fin.

Foto por: Jhonny Beltrán


En la carrera espere a unas personas para aplaudirles a su llegada, y fue maravilloso ver sus rostros de <alguien me espera y me hace sentir importante>, ese ha sido Dios para mi, porque él estaba ahí, al final de mi recorrido y me hace saber que él se siente muy bien conmigo y que me ama mucho.

Como en esta aventura que al principio no quería vivir, pero que me recordó cosas y me mostró otras, cada cual tiene un entrenamiento que hacer, unos dones, unas metas que cruzar, personas con las cuales estar, momentos de estar en soledad, momentos de grandeza y momentos de tristezas, alegrías y decepciones, pero desde mi punto de vista todo eso lo podremos vivir con Dios guiándonos, sí así se lo permitimos, él conoce cada detalle, cada aplauso que necesitamos, cada necesidad, cada sueño, y tendrá control sí así queremos, así me paso, al correr lo sentí corriendo junto a mi, animándome y al final poniéndome esa anhelada medalla.












viernes, 21 de octubre de 2016

Te veo en el cielo

Siempre me disculpo con aquellos que se que me siguen en este blog, me disculpo por no escribir tan seguido como quisiera porque en definitiva este blog ha hecho su cometido en varias personas. Han sido inspirados y han tenido unas letras de aliento en medio de su vida. A ellos gracias por leerme y disculpas por no escribir tan seguido. 

He tenido tiempos diferentes pero no era el tiempo de escribirlos, conocí a alguien que pudo ser el amort pero el renunció a esa idea. No lo lamenten, he aprendido bastante de esa historia que pudo ser y no fue. Confieso que eso me dejó sin ideas para escribir, nunca he querido que este blog sea un lugar de desahogo y mucho menos de queja, más bien un lugar para escapar y salir de nuevo al ruedo de la vida, con fuerza. 

Pero he regresado no para hablar de eso sino de la primera vez que se ha ido alguien de mi vida y la veré en el cielo. No hace mucho murió mi abuela paterna, a quien quiero y recuerdo en este momento con bastante cariño, recuerdo las idas a Moniquira cuando pequeña y hospedarme en su casa, recuerdo el tiempo que vivi con ella en nuestra casa, recuerdo la última vez que la visite en Moniquira, así la quise recordar.

En el momento que supe que ella murió entre en caos porque mi familia estaba lejos y llore bastante, pero doy gracias a Dios por las personas que él me permite tener a mi lado para recordarme el foco de mi vida, Dios, en ese momento una amiga muy querida, oro por mi y pude estar tranquila para lo que debía afrontar por aquellos días. 

Hice un viaje largo para estar al lado de papá, y estar ahí para él. A veces es solo eso lo que necesitamos en esos momentos. 

Mi abuela era cristiana de hecho ella le hablo a mi mamá de Dios y mi mamá a su vez nos mostró a Dios, así que a mi abuela le debo el poder ser feliz hoy en día. Mi abuela asistía a una iglesia en el pueblo cada domingo pero cuando los que dirigen el lugar fueron a estar con nosotros y nos hablaron de ella, me marcaron el corazón, los que me conocen un poco más saben que mi abuela sufrió de mucho dolor en los últimos años, estaba enferma pero no hallaron la razón, y sin embargo ella nunca falto a la iglesia y no dejo de levantar sus manos para hablar de lo grande y bueno que es Dios. Eso me hizo pensar en cuantas excusas a veces tenemos pero mi abuela tenía una fe hacia Dios inquebrantable, es por eso que sé que ella tendrá muchas recompensas y que nos veremos en el cielo. 

Escribo este texto entonces más para dedicarlo a aquellos que han perdido al igual que yo a un ser amado, o que han perdido la esperanza, escribo este texto para decirles que en ese tiempo de profundo dolor he podido conocer a Dios de otra manera y aunque ya lo había sentido así en varios momentos esta vez fue demasiado clave en mi vida saber que tengo a alguien siempre para mí. A Dios, a el consolador. Pude ver a Dios secando las lágrimas, abrazándome sin decirme nada, sólo dándome fuerza, pude sentir que a él le podía abrir mi corazón y entregarle cada cosa que deje de hacer o cada cosa que pude hacer con la abuela, pude llorar sin ser juzgada y más bien sintiéndome amada. 

Así que querido lector este es un texto para contarle que al igual que yo usted puede experimentar el amor de Dios, en esos momentos difíciles cuando se ha ido alguien, cuando se ha roto un sueño, cuando no entendemos los por qué ni para qué. Un Dios que promete estar cada día, cada instante y que promete consolarnos en aquellos momentos. 

Es extraño, claro, el ya lo tener a la abuela, pero tengo la seguridad que me veré con ella en el cielo y que será premiada por ser fiel y por haber dejado huella en mi mamá, en mi y ahora en aquellos a quien tengo el privilegio de compartirles el amor tan maravilloso que Dios nos da todo el tiempo. 

Les comparto la ultima foto que me tome con ella, así la recuerdo, sonriendo. 

sábado, 3 de septiembre de 2016

Transformación

Lo bueno de que este blog no sea tan conocido, es que puedo cumplir el objetivo por el cual lo cree y fue crear un memorial, para mí y para los hijos, nietos, bisnietos y demás que tendré, algún día. Lo malo es que no llega a tantas personas como me gustaría que en ciertos textos pasara.

Llevo un gran tiempo sin publicar, no porque no tuviera nada que decir, sino porque he aprendido que independiente de que este blog no sea tan conocido, las palabras se deben usar con sabiduría, no porque uno tenga miedo de lo que los demás digan de uno, sino porque dones como estos tienen gran responsabilidad y yo por mi parte quiero hacer la tarea bien, usar las palabras no para maltratar a nadie, ni dejar por escrito cosas que no supe explicar, generar controversia o miles de comentarios no me interesa, me interesa dejar un memorial de lo que sucede en mi vida y si con eso puedo llevar a personas a Dios, con eso estoy más que satisfecha. 

Es por eso que he regresado, podría hablar del amort, y del desamort, quería hablar de que el amort es una decisión, pero después me dije que no. Y vengo a hablar de cuán asombrada estoy de cuanto Dios me ha cambiado y ha cambiado la vida de muchas personas que he podido conocer. 

El jueves de esta semana llore como niña, al ver como Dios trasforma gente, y hoy estoy viendo cosas tan asombrosas que también rompí en llanto. La gente y me refiero a las redes sociales se la pasan en discusiones tontas, de que hicieron de que no hicieron, que publicaron que no publicaron, me gusta leer comentarios y reírme, no porque pretenda tener la razón en los temas, sino porque la gente encontró el lugar para criticar, y pelear por tonterías. El hecho es que la gente se la pasa peleando y yo hoy solo quiero decir que independiente de lo que la gente piense, diga o sienta, Dios cambia vidas, y eso es asombroso. 

Hay personas que no quieren estar con Dios, y cuando sé eso me da dolor, no porque pretenda imponerles lo que creo, sino que cuando veo vidas cambiadas por Dios me encantaría que otros pudieran vivir eso. 

Mi vida cambió desde que conocí a Dios, vivía confundía, llena de dolor, de faltantes, me vestía detrás de una ropa grande tratando de ocultarme, supongo que aún de mí misma. La verdad es que no tenía sentido mi vida, lloraba queriendo morirme, salía a caminar en las noches esperando un milagro o quizás buscando tentar a la muerte, a nadie le contaba como me sentía realmente, pero sí sabía que era caminar de gancho con el dolor profundo, la falta de sentido, ver todo lo malo en todos y en todo. Convivía con la soledad. Pero como decía, mi vida cambió, pasó de ser oscura a ser llena de color. Ahora me despierto con ganas de cantar, de trabajar, de estudiar y con esperanza del provenir.

Veo que no solo es mi vida trasformada sino la de otros, tengo el privilegio de experimentarlo, de verlo, de ver jóvenes, que estuvieron al borde de la muerte, y luego verlos felices construyendo familia. Eso no tiene precio, y quiero seguir dando mi vida para ver a otros cambiar de rumbo, entregándose su vida a Dios y dejando que él haga como sabe. Dejando que él traiga verdadera paz, sanidad, libertad, amor. 

Dios es real, más real que el aire que respiro al escribir este texto y no me cansare de decirlo, existe, me ama, me cambio, ama la gente y los transforma y también puede hacerlo con quien lea este texto. Conocer a Dios fue la mejor decisión y el mejor riesgo que me atreví a tomar y ha valido toda la pena. 

jueves, 23 de junio de 2016

De afán

Nos encantaría que en esta era, todo funcionara como la tecnología, que todo fuera más rápido, que nos adaptáramos fácilmente a los cambios, basta con ver que llegamos a un lugar y esperamos que nos atiendan de manera diligente o sino juzgamos que  tienen un mal servicio al cliente, queremos que un café se prepare y sirva en tan solo 5 minutos, hasta existen letreros que obviamente no cumplen, que dicen que si se demora más de 10 minutos en su pedido este será gratis, falso, mero comercio. 

Nos impregnaron el afán, como si cuando fuimos concebidos al siguiente día naciéramos, no, claramente no fue allí, duramos como 38 semanas ahí, en el vientre, creciendo, siendo formados, parte por parte, y eso impresiona, no fue al asar, tiene su complejo proceso, por eso supongo que el afán nace de otro lado, pero no tengo idea en este momento de donde, pero si hablo con bastante confianza sobre el afán, porque ha sido otra de las cosas con las que he vivido y he aprendido a dejar con el tiempo.

Cuando era pequeña, anhelaba tener cierta edad, para ser alguien, soñaba con tener varios negocios, y ser alguien importante, alguien que aportaba, y de alguna manera hoy lo soy, pero en medio de ese juego de niña se dibujaba ese mal habito del afán. 

Me he afanado por muchas cosas, me afano tanto que llego 15 a 20 minutos antes a algún compromiso, no es puntualidad, es afán, porque ciertos momentos pasen, me la paso corriendo, buscando llegar a ciertas metas, me afano en una cita romántica, no se rían he tenido algunas, me he afanado por cruzar los procesos de muerte, de dejar, de soltar, de abandonar y sobre todo de dejar que sane alguna herida sea física o emocional. 

Pero he aprendido una gran lección, y es que hay tiempo para todo, entonces ¿por qué vivir afanados? el dicho popular en donde vivo es que del afán no queda sino el cansancio, yo lo he modificado un poco y es que del afán no queda sino la lamparada, es decir las embarradas en las que uno cae, y ya no quiero vivir así, con afanes, tratando quizás de llegar a algún lugar pero que ni sabemos cual es. 

Me impresionan las historia de la biblia, donde Dios le promete algo a alguien y los expertos nos explican que eso no paso como lo leemos de un capitulo a otro, sino que pasaban años, y años, y años, para el cumplimiento de la promesa, tales son las historias, que varios se afanaron y cometieron errores en el camino, me gusta porque me identifico claramente, he soñado, he visto como Dios cumple y sin embargo, varias veces he caído en errores, no he tomado atajos, que es en lo que muchos caen, pero sí se lo que es sentirse mal porque uno no supo que hacer en la sala de espera.



Es por eso que decidí hace unas temporadas, darle tiempo al tiempo, si es tiempo de llorar, disfrutar esas lagrimas, si es tiempo de reír disfrutar esas carcajadas, si es tiempo de limpiarse el polvo de las embarradas, limpiarselo y continuar con dignidad, porque la vida no se trata de el café mas rápido que te sirvan sino de vivir cada momento como se debe, cuando alguien esta en crisis, siempre se le pregunta ¿cómo esta? como si al final del primer día de la crisis tuviera que estar bien y no, lo que hay que hacer es tener claro el rumbo, pero disfrutando el momento actual, como han dicho en muchas series que veo, lo importante mas allá de la meta es el camino, eso es lo que da el sabor. 

Así que en medio del afán aprendí esta gran lección, tendré tranquilidad porque he confiado mi vida a Dios, y a él ni siquiera mis errores se le han escapado de las manos, entonces disfrutare cada tiempo aprendiendo que el afán ya no es más un habito que se me ha unido sino algo que voy a evitar, porque quiero pararme en medio de un parque, mirar los arboles y el cielo y disfrutar del hecho que puedo respirar, que estoy viva, que puedo dar gracias por eso y puedo disfrutar el tiempo que este viviendo sea el que sea porque mi vida esta en control y todo saldrá bien. 


domingo, 8 de mayo de 2016

Elogio a minha mãe

Hoy celebramos en algunos países el día de la madre, me gusta esta fecha por varias cosas una de ellas es que conozco a cada mamá de mis amigos de Facebook, y en realidad de los más cercanos ya tengo el privilegio de conocerlas y de compartir con ellas. Pero me gusta la fecha más que por ver la cara de las madres, por esos bellos mensajes que dejan para ellas. Yo espero que esas madres sepan que sus hijos las aman y están agradecidos con ellas, porque a la verdad muchas de ellas no tienen Facebook. La mía no lo tiene. Por eso hago este elogio para que ella lo escuche de mis labios, y sepa no sólo en esta fecha cuánto le debo.

A mi mamá le debo parte de la persona que soy, si alguien ha visto generosidad en mi eso eso lo debo a mi madre, ella es la mujer más generosa que conozco, con nosotros los de su casa pero también con los de afuera, a veces, lo confieso, hasta la regaño por ser tan madre, y es que hay días donde no me cabe en la cabeza como es que ama tanto, ella podría tener enfrente a los que más le han hecho daño y darles comida, bendecirlos, orar por ellos y por sus familiares enfermos, de hecho lo ha hecho, ella hace esto porque entiende una dimensión del amor que confieso a mi aún me cuesta comprender. 

Ella ama sin reservas, incondicionalmente, no le importa sacarse literalmente el pan de la boca para darlo a alguien más. Mi madre me ha enseñado a amar así, insisto me falta mucho, pero cada vez que quiero renunciar a dejar de dar y pensar que la gente es mala o algo así, la veo a ella y me vuelve a inspirar. 

Mi madre es la mejor de las mejores madres del mundo, es una heroina, que lucho al lado de papá por lo que hoy tenemos, que le creyó a Dios y se entregó sin reservas a él. Y eso es lo que más le debo una vida significativa porque fue ella quien me llevó a conocer a Dios a la edad de 5 años, fue ella la que me llevó a ver qué la vida es más allá que solo trabajar para comer y comer para trabajar. Me mostró el Dios que amo y admiro. 

Yo la he visto en sus peores días, la he visto llorar, la he visto enferma, la he visto cometer errores y también he tenido que perdonarle algunas cosas pero nada de eso pesa más que el saber que ella a pesar de todo no ha dejado de luchar, que tiene una fe inquebrantable, que me ha mostrado amor, que sus oraciones me salvaron cuando yo estaba en el hoyo, ella lo sabía y no me criticó, solo oro, y me amo. 

Ella levanta a otras mujeres, otras tantas la envidian pero yo sé que en el cielo su recompensa será gigante. 

Doy gracias a Dios, por cada cosa que mamá a hecho por mí, una reciente fue escucharme en una decepción amorosa, me miró, me escucho y lloro a mi lado, me consoló y me dijo que esa persona no sabía lo que se perdía, que soy valiosa, ese día la sentí cercana, mire en sus ojos que no solo me habían lastimado a mí sino también a ella. Me pregunté cuantas veces la hice yo sufrir y solo pude agradecer en silencio el regalo de tenerla. 

Hoy la honró por cada detalle que me ha dado, por cada oración que hizo que el cielo se moviera y se mueva a mi favor, hoy la honró y espero que ella pueda saber que la amo, y que atraves de su ternura he visto la ternura de Dios. Te amo mamá. 

El susurro de Dios en la pausa

“Parar de hablar” es algo que viví recientemente. Podía hablar, sí, pero no debía hacerlo. Y fue interesante, porque el libro de Proverbios ...