viernes, 21 de octubre de 2016

Te veo en el cielo

Siempre me disculpo con aquellos que se que me siguen en este blog, me disculpo por no escribir tan seguido como quisiera porque en definitiva este blog ha hecho su cometido en varias personas. Han sido inspirados y han tenido unas letras de aliento en medio de su vida. A ellos gracias por leerme y disculpas por no escribir tan seguido. 

He tenido tiempos diferentes pero no era el tiempo de escribirlos, conocí a alguien que pudo ser el amort pero el renunció a esa idea. No lo lamenten, he aprendido bastante de esa historia que pudo ser y no fue. Confieso que eso me dejó sin ideas para escribir, nunca he querido que este blog sea un lugar de desahogo y mucho menos de queja, más bien un lugar para escapar y salir de nuevo al ruedo de la vida, con fuerza. 

Pero he regresado no para hablar de eso sino de la primera vez que se ha ido alguien de mi vida y la veré en el cielo. No hace mucho murió mi abuela paterna, a quien quiero y recuerdo en este momento con bastante cariño, recuerdo las idas a Moniquira cuando pequeña y hospedarme en su casa, recuerdo el tiempo que vivi con ella en nuestra casa, recuerdo la última vez que la visite en Moniquira, así la quise recordar.

En el momento que supe que ella murió entre en caos porque mi familia estaba lejos y llore bastante, pero doy gracias a Dios por las personas que él me permite tener a mi lado para recordarme el foco de mi vida, Dios, en ese momento una amiga muy querida, oro por mi y pude estar tranquila para lo que debía afrontar por aquellos días. 

Hice un viaje largo para estar al lado de papá, y estar ahí para él. A veces es solo eso lo que necesitamos en esos momentos. 

Mi abuela era cristiana de hecho ella le hablo a mi mamá de Dios y mi mamá a su vez nos mostró a Dios, así que a mi abuela le debo el poder ser feliz hoy en día. Mi abuela asistía a una iglesia en el pueblo cada domingo pero cuando los que dirigen el lugar fueron a estar con nosotros y nos hablaron de ella, me marcaron el corazón, los que me conocen un poco más saben que mi abuela sufrió de mucho dolor en los últimos años, estaba enferma pero no hallaron la razón, y sin embargo ella nunca falto a la iglesia y no dejo de levantar sus manos para hablar de lo grande y bueno que es Dios. Eso me hizo pensar en cuantas excusas a veces tenemos pero mi abuela tenía una fe hacia Dios inquebrantable, es por eso que sé que ella tendrá muchas recompensas y que nos veremos en el cielo. 

Escribo este texto entonces más para dedicarlo a aquellos que han perdido al igual que yo a un ser amado, o que han perdido la esperanza, escribo este texto para decirles que en ese tiempo de profundo dolor he podido conocer a Dios de otra manera y aunque ya lo había sentido así en varios momentos esta vez fue demasiado clave en mi vida saber que tengo a alguien siempre para mí. A Dios, a el consolador. Pude ver a Dios secando las lágrimas, abrazándome sin decirme nada, sólo dándome fuerza, pude sentir que a él le podía abrir mi corazón y entregarle cada cosa que deje de hacer o cada cosa que pude hacer con la abuela, pude llorar sin ser juzgada y más bien sintiéndome amada. 

Así que querido lector este es un texto para contarle que al igual que yo usted puede experimentar el amor de Dios, en esos momentos difíciles cuando se ha ido alguien, cuando se ha roto un sueño, cuando no entendemos los por qué ni para qué. Un Dios que promete estar cada día, cada instante y que promete consolarnos en aquellos momentos. 

Es extraño, claro, el ya lo tener a la abuela, pero tengo la seguridad que me veré con ella en el cielo y que será premiada por ser fiel y por haber dejado huella en mi mamá, en mi y ahora en aquellos a quien tengo el privilegio de compartirles el amor tan maravilloso que Dios nos da todo el tiempo. 

Les comparto la ultima foto que me tome con ella, así la recuerdo, sonriendo. 

sábado, 3 de septiembre de 2016

Transformación

Lo bueno de que este blog no sea tan conocido, es que puedo cumplir el objetivo por el cual lo cree y fue crear un memorial, para mí y para los hijos, nietos, bisnietos y demás que tendré, algún día. Lo malo es que no llega a tantas personas como me gustaría que en ciertos textos pasara.

Llevo un gran tiempo sin publicar, no porque no tuviera nada que decir, sino porque he aprendido que independiente de que este blog no sea tan conocido, las palabras se deben usar con sabiduría, no porque uno tenga miedo de lo que los demás digan de uno, sino porque dones como estos tienen gran responsabilidad y yo por mi parte quiero hacer la tarea bien, usar las palabras no para maltratar a nadie, ni dejar por escrito cosas que no supe explicar, generar controversia o miles de comentarios no me interesa, me interesa dejar un memorial de lo que sucede en mi vida y si con eso puedo llevar a personas a Dios, con eso estoy más que satisfecha. 

Es por eso que he regresado, podría hablar del amort, y del desamort, quería hablar de que el amort es una decisión, pero después me dije que no. Y vengo a hablar de cuán asombrada estoy de cuanto Dios me ha cambiado y ha cambiado la vida de muchas personas que he podido conocer. 

El jueves de esta semana llore como niña, al ver como Dios trasforma gente, y hoy estoy viendo cosas tan asombrosas que también rompí en llanto. La gente y me refiero a las redes sociales se la pasan en discusiones tontas, de que hicieron de que no hicieron, que publicaron que no publicaron, me gusta leer comentarios y reírme, no porque pretenda tener la razón en los temas, sino porque la gente encontró el lugar para criticar, y pelear por tonterías. El hecho es que la gente se la pasa peleando y yo hoy solo quiero decir que independiente de lo que la gente piense, diga o sienta, Dios cambia vidas, y eso es asombroso. 

Hay personas que no quieren estar con Dios, y cuando sé eso me da dolor, no porque pretenda imponerles lo que creo, sino que cuando veo vidas cambiadas por Dios me encantaría que otros pudieran vivir eso. 

Mi vida cambió desde que conocí a Dios, vivía confundía, llena de dolor, de faltantes, me vestía detrás de una ropa grande tratando de ocultarme, supongo que aún de mí misma. La verdad es que no tenía sentido mi vida, lloraba queriendo morirme, salía a caminar en las noches esperando un milagro o quizás buscando tentar a la muerte, a nadie le contaba como me sentía realmente, pero sí sabía que era caminar de gancho con el dolor profundo, la falta de sentido, ver todo lo malo en todos y en todo. Convivía con la soledad. Pero como decía, mi vida cambió, pasó de ser oscura a ser llena de color. Ahora me despierto con ganas de cantar, de trabajar, de estudiar y con esperanza del provenir.

Veo que no solo es mi vida trasformada sino la de otros, tengo el privilegio de experimentarlo, de verlo, de ver jóvenes, que estuvieron al borde de la muerte, y luego verlos felices construyendo familia. Eso no tiene precio, y quiero seguir dando mi vida para ver a otros cambiar de rumbo, entregándose su vida a Dios y dejando que él haga como sabe. Dejando que él traiga verdadera paz, sanidad, libertad, amor. 

Dios es real, más real que el aire que respiro al escribir este texto y no me cansare de decirlo, existe, me ama, me cambio, ama la gente y los transforma y también puede hacerlo con quien lea este texto. Conocer a Dios fue la mejor decisión y el mejor riesgo que me atreví a tomar y ha valido toda la pena. 

jueves, 23 de junio de 2016

De afán

Nos encantaría que en esta era, todo funcionara como la tecnología, que todo fuera más rápido, que nos adaptáramos fácilmente a los cambios, basta con ver que llegamos a un lugar y esperamos que nos atiendan de manera diligente o sino juzgamos que  tienen un mal servicio al cliente, queremos que un café se prepare y sirva en tan solo 5 minutos, hasta existen letreros que obviamente no cumplen, que dicen que si se demora más de 10 minutos en su pedido este será gratis, falso, mero comercio. 

Nos impregnaron el afán, como si cuando fuimos concebidos al siguiente día naciéramos, no, claramente no fue allí, duramos como 38 semanas ahí, en el vientre, creciendo, siendo formados, parte por parte, y eso impresiona, no fue al asar, tiene su complejo proceso, por eso supongo que el afán nace de otro lado, pero no tengo idea en este momento de donde, pero si hablo con bastante confianza sobre el afán, porque ha sido otra de las cosas con las que he vivido y he aprendido a dejar con el tiempo.

Cuando era pequeña, anhelaba tener cierta edad, para ser alguien, soñaba con tener varios negocios, y ser alguien importante, alguien que aportaba, y de alguna manera hoy lo soy, pero en medio de ese juego de niña se dibujaba ese mal habito del afán. 

Me he afanado por muchas cosas, me afano tanto que llego 15 a 20 minutos antes a algún compromiso, no es puntualidad, es afán, porque ciertos momentos pasen, me la paso corriendo, buscando llegar a ciertas metas, me afano en una cita romántica, no se rían he tenido algunas, me he afanado por cruzar los procesos de muerte, de dejar, de soltar, de abandonar y sobre todo de dejar que sane alguna herida sea física o emocional. 

Pero he aprendido una gran lección, y es que hay tiempo para todo, entonces ¿por qué vivir afanados? el dicho popular en donde vivo es que del afán no queda sino el cansancio, yo lo he modificado un poco y es que del afán no queda sino la lamparada, es decir las embarradas en las que uno cae, y ya no quiero vivir así, con afanes, tratando quizás de llegar a algún lugar pero que ni sabemos cual es. 

Me impresionan las historia de la biblia, donde Dios le promete algo a alguien y los expertos nos explican que eso no paso como lo leemos de un capitulo a otro, sino que pasaban años, y años, y años, para el cumplimiento de la promesa, tales son las historias, que varios se afanaron y cometieron errores en el camino, me gusta porque me identifico claramente, he soñado, he visto como Dios cumple y sin embargo, varias veces he caído en errores, no he tomado atajos, que es en lo que muchos caen, pero sí se lo que es sentirse mal porque uno no supo que hacer en la sala de espera.



Es por eso que decidí hace unas temporadas, darle tiempo al tiempo, si es tiempo de llorar, disfrutar esas lagrimas, si es tiempo de reír disfrutar esas carcajadas, si es tiempo de limpiarse el polvo de las embarradas, limpiarselo y continuar con dignidad, porque la vida no se trata de el café mas rápido que te sirvan sino de vivir cada momento como se debe, cuando alguien esta en crisis, siempre se le pregunta ¿cómo esta? como si al final del primer día de la crisis tuviera que estar bien y no, lo que hay que hacer es tener claro el rumbo, pero disfrutando el momento actual, como han dicho en muchas series que veo, lo importante mas allá de la meta es el camino, eso es lo que da el sabor. 

Así que en medio del afán aprendí esta gran lección, tendré tranquilidad porque he confiado mi vida a Dios, y a él ni siquiera mis errores se le han escapado de las manos, entonces disfrutare cada tiempo aprendiendo que el afán ya no es más un habito que se me ha unido sino algo que voy a evitar, porque quiero pararme en medio de un parque, mirar los arboles y el cielo y disfrutar del hecho que puedo respirar, que estoy viva, que puedo dar gracias por eso y puedo disfrutar el tiempo que este viviendo sea el que sea porque mi vida esta en control y todo saldrá bien. 


domingo, 8 de mayo de 2016

Elogio a minha mãe

Hoy celebramos en algunos países el día de la madre, me gusta esta fecha por varias cosas una de ellas es que conozco a cada mamá de mis amigos de Facebook, y en realidad de los más cercanos ya tengo el privilegio de conocerlas y de compartir con ellas. Pero me gusta la fecha más que por ver la cara de las madres, por esos bellos mensajes que dejan para ellas. Yo espero que esas madres sepan que sus hijos las aman y están agradecidos con ellas, porque a la verdad muchas de ellas no tienen Facebook. La mía no lo tiene. Por eso hago este elogio para que ella lo escuche de mis labios, y sepa no sólo en esta fecha cuánto le debo.

A mi mamá le debo parte de la persona que soy, si alguien ha visto generosidad en mi eso eso lo debo a mi madre, ella es la mujer más generosa que conozco, con nosotros los de su casa pero también con los de afuera, a veces, lo confieso, hasta la regaño por ser tan madre, y es que hay días donde no me cabe en la cabeza como es que ama tanto, ella podría tener enfrente a los que más le han hecho daño y darles comida, bendecirlos, orar por ellos y por sus familiares enfermos, de hecho lo ha hecho, ella hace esto porque entiende una dimensión del amor que confieso a mi aún me cuesta comprender. 

Ella ama sin reservas, incondicionalmente, no le importa sacarse literalmente el pan de la boca para darlo a alguien más. Mi madre me ha enseñado a amar así, insisto me falta mucho, pero cada vez que quiero renunciar a dejar de dar y pensar que la gente es mala o algo así, la veo a ella y me vuelve a inspirar. 

Mi madre es la mejor de las mejores madres del mundo, es una heroina, que lucho al lado de papá por lo que hoy tenemos, que le creyó a Dios y se entregó sin reservas a él. Y eso es lo que más le debo una vida significativa porque fue ella quien me llevó a conocer a Dios a la edad de 5 años, fue ella la que me llevó a ver qué la vida es más allá que solo trabajar para comer y comer para trabajar. Me mostró el Dios que amo y admiro. 

Yo la he visto en sus peores días, la he visto llorar, la he visto enferma, la he visto cometer errores y también he tenido que perdonarle algunas cosas pero nada de eso pesa más que el saber que ella a pesar de todo no ha dejado de luchar, que tiene una fe inquebrantable, que me ha mostrado amor, que sus oraciones me salvaron cuando yo estaba en el hoyo, ella lo sabía y no me criticó, solo oro, y me amo. 

Ella levanta a otras mujeres, otras tantas la envidian pero yo sé que en el cielo su recompensa será gigante. 

Doy gracias a Dios, por cada cosa que mamá a hecho por mí, una reciente fue escucharme en una decepción amorosa, me miró, me escucho y lloro a mi lado, me consoló y me dijo que esa persona no sabía lo que se perdía, que soy valiosa, ese día la sentí cercana, mire en sus ojos que no solo me habían lastimado a mí sino también a ella. Me pregunté cuantas veces la hice yo sufrir y solo pude agradecer en silencio el regalo de tenerla. 

Hoy la honró por cada detalle que me ha dado, por cada oración que hizo que el cielo se moviera y se mueva a mi favor, hoy la honró y espero que ella pueda saber que la amo, y que atraves de su ternura he visto la ternura de Dios. Te amo mamá. 

miércoles, 4 de mayo de 2016

Viajar sin compañía

Hace un tiempo, no mucho, aunque ya lo parece, por las ganas de emprender un nuevo viaje, estuve en Brasil. Cumplí un sueño que tenía desde niña, viajar por qué si, para conocer, para dejar ir, para volver a morir y volver a nacer. 

Para mí los viajes significan mucho, porque implican preparación previa, porque te lleva a obligarte a ponerle pies a los sueños. Y eso fue lo que pasó con este viaje. Ahorre mucho tiempo, me negué a comprarme cosas, a hacer ciertos planes, porque sabía que esto implicaba un día menos de viaje, un hospedaje, una comida y hasta una botella de agua en ese lugar. 

Lo más interesante fue que no sólo quería conocer ese lugar sino que se unió a un anhelo de antaño, viajar sola, porque quería redescubrirme, saber cómo me comporto frente a lo desconocido, qué pasaría si dependiera solo de mí en alguna forma. Qué pasaría si tuviera que enfrentarme a mis miedos, cómo iba a reaccionar, qué iba a hacer. 

Y así lo viví, algo que uno sabe en su interior que debe enfrentar, yo me enfrenté a la soledad, por ejemplo. Cuantas veces queremos estar rodeados o llenos de ruidos para olvidar con qué cosas cargamos a diario, lo interesante es que uno lleva esas maletas a donde uno vaya y solo deja de hacerlo hasta que se enfrenta a ellas y decide entregarlas. 

Viajar sola me llevó a vivir una aventura, la aventura de conocerme, de estar en silencio, de volver a soñar, pero también a dejar de lado el miedo a no poder hacer algo por mi misma, dejar la dependencia emocional hacia las cosas y las personas, allí volví a saber que la única dependencia real y maravillosa es la dependencia de Dios. 

Me gusto viajar sola, pero comencé a extrañar, mi casa, la comodidad, la comida, los más cercanos a mi, los planes, y por eso di gracias a Dios por el valioso regalo de la vida, de la juventud, de sentirme así, de poder extrañar, pero también de saber que en un futuro, espero cercano, pueda hacer la construcción de amar a alguien, ser amada, y tener familia, no sólo porque si, ni para llenar soledad, porque esta se fue hace tiempo, sino porque en nuestro caminar nos encontramos con la persona correcta para hacer los planes diseñados en el cielo para cambiar generaciones. 

Con este texto dejó los sentimientos plasmados de lo vivido pero la invitación a soñar, a romper con los límites malsanos y poner los límites que nos llevan a la libertad. 

miércoles, 23 de marzo de 2016

Libertad

Mientras escribo este texto, las mujeres que hablan un idioma diferente al mío duermen, llueve afuera, en las calles de Río, y por una extraña razón aún no llega el sueño y me agarra como lo suele hacer. 
He vivido bellos días, extraordinarios debo decir, he conocido gente maravillosa nas ruas, la gente me ha hablado, ha iniciado la conversación, un hombre de edad me hablaba que él no paga transporte por su edad, estaba feliz hablando acerca de cómo alguien se había perdido, se reía con bastante gracia, una señora me contó que su hija se iba de fiesta a un lugar que yo quería conocer, me dijo que ahí era buena la rumba pero que ella ya no vive de eso que su edad es otra, otra señora amablemente me ubicó camino hacia donde yo iba y al final en sus ojos y con esa voz tierna me dijo que disfrutará mi tarde y mi viaje. Estos tres personajes quizás nunca los vuelva a ver, pero me alegraron las tardes y me ayudaron en mi búsqueda de la felicidad. 
Eran personas mayores que me dieron indicaciones pero más que eso me dieron una nueva historia y lecciones de vida, me llevaron a pensar en la etapa de la vida que me encuentro, tengo 28 años, y tengo libertad, en este momento podría estar tomando capirinha pero no lo hago no porque no pueda sino precisamente porque la libertad es esa, saber que puedo elegir y elegir bien. No es que sea mala la capirinha, sólo que las consecuencias de una noche llena de ella quizás lo sean. Cada cual decide y para mi la mejor elección es estar en donde me hospedo escribiendo un texto. Elegir bien para uno.
Llevo haciendo buenas elecciones desde que supe que la mejor era conocer a Dios de forma personal, sabiendo que no sólo es la mejor elección que he tomado sino la más inteligente, porque el haber hecho eso, me ha hecho mejor hija, amiga, trabajadora, mujer, lectora, mejor en todos los roles, más crítica, menos criticona, más agradecida y menos ingrata.
Es por eso que en este viaje no sólo he visto lo que es tener libertad sino que esos personajes me recordaron que ellos han vivido y que cada elección los hizo llegar a donde están, no se como están, pero si sé que a la edad de ellos quiero mirar al pasado y decir logramos todo lo que Dios puso en el corazón. 
Eso sumado a la cantidad de parejas que he visto en este viaje, me hizo reflexionar en dejar el pasado atrás, no lanzandole tierra sino entregandolo a Dios, pude recordar mis relaciones hablando del amort y entregarle a Dios cada cosa vívida, aún de la historia de hace unos  días que no logró ser historia. 
Cuento esto porque libertad también es entregar, es dejar ir y como siempre morir, como la semilla, libertad es dejar de cargar las maletas que un día un salvador, mi salvador entregó por mi. 
Río está bastante bien y me ha recordado que hay mucho por recorrer, disfrutando la vida y esto sólo se hará con verdadera libertad.

martes, 22 de marzo de 2016

Rompiendo esquemas

La verdad no sé si el título de esta entrada sea acertado para esta historia, pero como bien saben mis queridos lectores llevo un tiempo queriendo romper límites que me atan, que llevan a quedarme en el mismo nivel, que me dejan con mentalidad de esclavitud y mentalidad escasa. Es por eso que he venido tomando decisiones que cambien mi vida de lo bueno a lo mejor porque como bien todo un año escuche, "lo que no cambia tiene a desaparecer", entonces quiero dejar de ser un fósil, y dejar que Dios ponga carne, músculo y piel a los huesos secos de mis sueños y porque no de su propósito en mí. 

Por todo eso decidi volar, llevo con ese sueño más de los que me gustaría reconocer, pero lo había postergado, por miedos baratos, esos que uno compra en las tiendas de baratijas y a la semana se destrozan, miedos que te atan al pasado que te dicen que no vales, por ser mujer, en mi caso, o miedos que te dicen que porque pasaste cosas difíciles entonces nunca podrás soñar, que debes ser alguien "fuerte" para que te acepten y demás. Entonces, por fin despegue, literalmente tome un avión con muchas conexiones que me llevara a un lugar que siempre quise conocer, Río de Janeiro. 

Estudié el idioma hace un par de años, y en las clases decía que lo estudiaba por gusto y porque algún día iba a conocer Brasil, la gente un poco incrédula me miraba, porque todos ellos sí estudiaban el idioma con otros propósitos supongo que esos propósitos para ellos eran un poco más maduros, ir a hacer una maestría, tener un puesto mejor en el trabajo. Así que así con la incredulidad con la que me miraban, yo orgullosa, termine los estudios y empecé a planear. 

Deje el sueño tirado algún tiempo, hasta que escuché hablar a una mujer que admiro, de todo lo que ella había roto en su interior para ser quien es, en especial en el amort, ella habló de un viaje que hizo sola, y eso avivo el sueño que yo tenía, porque desde mi punto de vista una mujer antes de casarse debería viajar sola, es un punto que tengo por lo siguiente, porque debe saber en qué etapa lo hace y para que lo hace, en mi caso creo que debemos como mujeres viajar solas, para descubrirnos en Dios, y sí, así como lo leen, ya que como mujeres, tenemos miedos y dependencias emocionales Fuertes, y romper con eso desde mi punto de vista exige morir y separase por un tiempo de todo. 

Es como alejarse de todo, no es que no se pueda hacer donde uno vive y convive, solo que si sé es una mujer como yo, que vive todo el tiempo rodeada, que está llena de trabajo, que el tiempo de descanso es con amigos, que siempre le gusta estar con su familia y tiene unas horas no más en algunos meses para estar completamente a solas entonces vale la pena hacer este viaje. 

Yo me aventuré por esas razones, no porque pretenda llegar con una verdad que revolucionará el mundo, pero sí porque quiero revolucionar mi mundo, quiero valorar mucho más el diseño con el cual Dios me creo como mujer, quiero valorar mis dones y fortalezas, pero también mis debilidades y errores, porque tal cual soy Dios me ama. 

He descubierto en este tiempo que ser mujer es maravilloso, que puedo confiar en que Dios cuida de mi, siempre, a pesar de mi pasado, porque Dios no ha dejado de verme, ni cuidarme, hoy sé que me amo, y sé que ese es el principal camino para poder amar a los demás, y por qué no al esposo que pronto llegará a mi vida. 

El primer día que llegue a este viaje olvide mi maleta en uno de los buses que me dejaba cerca al lugar donde estoy hospedandome, a los dos minutos sentí que Dios me dijo como olvidaste la maleta, así que como loca mi cabeza se puso, me imagine sin ropa toda la semana, sin bloqueador, sin zapatos, en fin, hice una historia en un segundo, pero al mismo tiempo corrí, tome un taxi y hable por primera vez con alguien de aquí en portugués, ósea una conversación larga, porque le explique qué me había pasado y lo que quería que hiciera, ese señor fue un ángel, aparte de todo llevaba música cristiana en su carro que me hizo sentir aún más cómoda, era Dios diciéndome todo va estar bien. 

Así va el viaje, en otras entradas contare más historias pero este pequeño episodio habla de cómo Dios cuida aún de mis olvidos. Como bien me lo dijo esa noche y la noche anterior en el aeropuerto de conexión "No duerme el que te cuida". 

Una foto para que se antojen de visitar este gran lugar. 



Río de Janerio, 2016



El susurro de Dios en la pausa

“Parar de hablar” es algo que viví recientemente. Podía hablar, sí, pero no debía hacerlo. Y fue interesante, porque el libro de Proverbios ...