viernes, 24 de marzo de 2017

Integridad

Hablar de este tema es entrar en terrenos bien peligrosos, sobre todo porque si alguien habla de integridad en esta época, no solo se le juzga, sino que se le juzga duro, como si el que juzga fuese más  que él que es juzgado y sí algo he aprendido en este tiempo es que por lo menos yo, no soy nadie para juzgar a nadie, no estoy en la vida para eso, estoy para perdonar, para levantar a otros y entender que a mi me debieron juzgar pero me dieron misericordia.

Pasando este preámbulo que solo pretende el decirles que no me considero las más integra para hablar, y mucho menos para juzgar la integridad de alguien, pero si he notado que nos falta peso en nuestro actuar y de eso vengo a hablar, he estado rodeada de historias, de noticias, de comentarios de muchas fuentes que me han llevado a pensar ¿qué es lo que estoy haciendo? ¿A donde llevo mi vida, si no hay integridad?, vuelve y juega este no es un texto para ustedes mis queridos lectores es más bien una reflexión de lo que yo espero ser, y que quizás algunos quieran seguir. 

Espero ser una mujer coherente, con lo que piensa, dice y hace, espero ser quien no juzgue a otros, que no venda sus principios por nada en este mundo, que tenga los principios bien anclados, quiero ser esa mujer que la gente vea y diga no es perfecta pero como trabaja en ser quien debe ser y hacer lo que se supone debe hacer. 

Por eso después de leer algunos conceptos de integridad no deja de asombrarme el alto nivel que nos pone, el que mas me impacto fue, pureza original y sin contacto o contaminación con un mal o un daño, me impacta por varias razones, la primera porque ahora el concepto de lo malo es bien gris, cada cual tiene su propio concepto y la relatividad de la vida genera un nuevo concepto de maldad, es por eso que este texto lo cuento desde lo que vivo y he aprendido a lo largo de mis casi 30 años, lo escribo por que al releerlo quiero que me sirva de reto, que me recuerde quien no quiero y quien sí quiero ser. 

No quiero vivir en el límite de algo que sé en lo profundo que esta mal, en eso que Dios me dice, pilas, te puedes caer, no quiero vivir en el borde, más bien lejos del límite, y así mantener una vida integra, quiero reconocer cuando fallo, levantarme, limpiarme el polvo y volverlo a intentar, corregir las faltas y restaurar a quien dañara en el proceso, porque creo que la integridad no se trata de nunca fallar, sino de metersela toda a no fallar, pero sí se embarra el camino, volver y luchar y corregir el error para continuar, no quiero pasar por encima de otros para cumplir mis sueños, más bien quiero que parte de mis sueños sea él que otros alcancen sus sueños, quiero mostrarles a otros que el amor, no juzga, ora, perdona, sonríe, no busca lo suyo, quiero poder mostrar ese amor con el que he sido amada por el creador, el  Dios eterno, el que es mi padre, madre, mi amigo, mi todo. Quiero dejar de estar enojada porque otros no cumplen mis expectativas, nadie lo va hacer, por eso quiero llenar mis vacíos y mas bien dar a otros y ser sorprendida no por esperar sino porque cuando uno esta completo, lo que es añadido, te sorprende. Quiero vivir una vida que honre a Dios, porque él sabe mejor que yo el camino a seguir, me da coherencia, y sobre todo como dice Dante Gebel, "ganar mi derecho a vivir un día más" como dice Joyce Meyer,"ser la mejor yo que pueda ser".

Al final creo que la integridad se resume en morir a esa oscuridad que había en nuestro interior y dejar que la luz, si la luz de Dios nos llene cada cuarto que temíamos abrir, porque él puede sanar todo lo vivido y aún lo que hemos soñado. 

lunes, 20 de febrero de 2017

Independencia

Lo cierto es queridos lectores, que escribo poco, porque creo que en cada letra que escribo hay una gran responsabilidad, y adicional porque no es mi interés real llenar esto de calurosos aplausos, sino no olvidar el camino que he recorrido hacia las tierras prometidas que Dios nos lleva a conquistar, y adicional, que mejor memorial que leerle a mis hijos, nietos, bisnietos, estas cosas que Dios a lo largo de los años ha hecho en mi.

Salí de casa, sí del lugar más conocido como hotel mamá, me tarde en tomar esta decisión, por miedos, por absurdos temores del mañana, y sin embargo tome el riesgo al final, y aquí me encuentro, escribiendo en el escritorio que compre con ahorros, en un lugar, donde ahora sueño, y tengo una nueva visión, y es que para eso es la independencia desde mi punto de vista, para crecer, para soñar, para romper los rigores propios que no nos dejan avanzar, y para cada vez ser la mejor versión de uno mismo. Por ejemplo sé que ahora cocino mejor, que hace unos meses en casa, las ultimas lentejas que me hice fueron fabulosas, pero también he aprendido a conocerme un poco mejor, trato de mantener aun mas ordenado el lugar en el que vivo, y me he vuelto un poco mas disciplinada, leo, cocino, trabajo, monto bici, corro del paqueadero a casa.

No me siento sola, y claro que anhelo que llegue mi esposo, pero estoy tranquila, descubrí cosas que solo sabia pero no había vivido en totalidad y es que esta independencia en realidad en mi caso solo es un titulo, porque la verdad es que me he vuelto dependiente de Dios, con él cuento para saber que hacer de comer, o comer, o saber de donde vienen los recursos para comprar lo que se necesita, o si hay alguien en casa esperándome es él, yo sé a los que no creen es Dios esto que escribo es locura, pero la verdad es que ha sido fantástico.

Para mi la independencia tomo otro significado y es separación de algo o de alguien, pero al mismo tiempo notar que de alguna forma, no somos independientes en realidad, siempre estamos dependiendo de personas, cosas o situaciones, y esta "independencia", me ha dejado bastantes lecciones pero la mejor para mi ha sido que si he de depender de alguien ese debe ser Dios, él ha estado ahí para mi siempre, como amigo, como compañía, como mi sueño, como mi descanso, le he conocido en otras facetas y lo cuento para que aquellos que aun no han podido vivirlo así tan cercano, se animen, no a salir de casa sino a dejar las dependencias para llegar a la dependencia más maravillosa que uno podría tener jamas, Dios.




jueves, 5 de enero de 2017

Esperanza del mañana

Debo reconocer que existen momentos en la vida donde uno se siente fatal, lleno de miedos, angustias que muchas veces son falsas. Tenemos la tendencia a ser trágicos, pensar que el día de mañana un carro pasara por nuestro lado y moriremos. Que la vida es completamente difícil, que sí una relación está mal, puede ir peor. Que sí no nos hemos casado (mujeres, no se usted caballero que me lea) antes de los 30 o pasándolos entonces no existe alguien que nos amara. Que sí fuimos lastimados , seguiremos siendo lastimados una y otra vez. Que la gente es mala, y que no existe gente que haga las cosas por ayudar sino que la gente está buscando sacar provecho al hacer un favor. 

Y todos esos miedos realmente se sienten y se sienten poderosos dentro de nosotros, conviven a diario, nos hablan, nos susurran al oído que todo ira mal, que la vida fue (porque sí hemos tenido experiencias malas) mala y lo seguirá siendo siempre. 

Pero queridos lectores quiero contarles que yo fuí la reina del drama, sí así como lo oyen, sí hubiera un reinado a la más dramática esa hubiese sido yo. Pero no crean que no tenía razones para serlo, las tenía, para algunos válido para otros no. Sufrí de abuso cuando era pequeña, vivía en medio de la soledad de una familia donde había un padre y una madre ausentes, que se esforzaba por sacar las mejores notas pero nada quedaba en su memoria, que quería un helado pero para esto no había, mucho menos para cine, que vivió navidades llorando sola, escuchando la pólvora de fondo, porque se sentía no amada. Que creía que las oportunidades eran para esos que tenían dinero o eran muy inteligentes. Que fue rechazada porque decidió esperar hasta el matrimonio para compartir su vida, que le gritaban groserías por creer en Dios y aún le dijeron bruta, tonta, torpe, mojigata por la misma razón. Que le llamaban para decirle que era más fea que Bety, la fea y que por eso nadie se fijaría en mí. 

Esas y muchas más cosas viví como digo para muchos inválidos para hacer drama, para mí la mejor oportunidad de hacerlo, para lograr atención. 

Y como saben por textos anteriores mi vida cambió, sí, Dios le dio otro rumbo permití que él entrara a mi corazón y me llenara cada vacío, cada espacio, cada lágrima de amargura que había derramado. 

Cuando conocí a Dios, estaba tan lastimada y rota, que no sabía que todo esto no era parte de su plan para mí vida, es más culpe a Dios por ponerme en la familia que tenía, por no ser tan inteligente, por nacer en el país que nací, y por infinidad de cosas. La verdad es que estaba tan dolida que no veía que Dios quería sentarse conmigo, estar a mi lado sanarme y escribir una nueva historia para mí. 

Comprendí que aunque viví cosas dolorosas, Dios nunca quiso que pasaran, que el mal, ósea el diablo, quería que yo viviera así, llena de dolor, lastimada, quería robarme y destruirme y su plan era que aunque esas cosas que viví fueron reales yo hiciera una historia triste por el resto de mis días, quería que yo creyera que eso sería lo que viviría siempre. 

Pero cuando pude ver el amor de Dios, y su sanidad para cada espacio de mi vida, Dios cambio mi drama, que fue real, en libertad, en vida, en esperanza, independiente de lo vivido o de lo que esperará vivir, de donde nací o las leyes o decisiones de otros tomarán que me afectaran. Dios me dio luz, me dio propósito e identidad. 

Pero aún en medio de eso, hace un tiempo me di cuenta que en mi cabeza, aún habían cercas que debía romper, como el creer cosas como "te ha ido bien, pero las cosas pueden ir a mal en cualquier momento", fíjate "ya casi tienes 30 y nadie se ha casado contigo", "Por favor puedes tener trabajo, comer, pero darte un lujo, eso no es para ti", "No te haz esforzado lo suficiente para tener premios o gustos en la vida", "Dios es bueno, pero más que suficientemente bueno, tampoco"

Y sí empecé a tener temor, terror del futuro, ya el pasado no me atormentaba, pero qué del futuro. Hasta que comprendí que el mismo Dios que cuido de mi pasado, me sano, me lleno y que hoy me cuida es el mismo Dios que no me trajo al día de hoy para volver atrás, sino que me llevara a sueños nunca soñados. 

Él es mi esperanza en el ahora y en el mañana, con él todo va estar bien, es mi única seguridad y garantía, ya no me preocupo por el mañana, y esas frases de desesperanza se han ido a la basura, donde deben estar, porque mi Dios ha sido y seguirá siendo fiel. 

No sé que traerá el mañana pero sé que nunca se apagara el amor de Dios, y eso es suficiente. Y lo viví dándome un regalo costoso que nunca esperé tener en mis manos, claro que trabaje y le puse pies a la fe, pero sé que todo esto se trata de mi Padre Dios guiñándome el ojo, diciéndome esto es solo el comienzo, rompe tus cercas y te llevaré a otros lugares, promesas especiales, promesas que se cumplirán. 

martes, 29 de noviembre de 2016

Infinitamente agradecida




Durante estos días me la he pasado pensando en los motivos por dar gracias, y quizá una foto que resumiera las cosas por las cuales hacerlo. No hay foto que pueda decir cuan agradecida estoy.
La verdad es que ha sido un año bien movido, he aprendido a crecer porque manejar algo propio no es tan fácil como parece. Y darse cuenta que la única manera de lograr algo es dejándose enseñar. Dios ha estado ahí para hacerlo. Al igual que papá y mamá.

Vi como una amiga quien por muchos años lucho con Dios y no creer en él, y quien tuvo muchas cosas difíciles en su vida, cumplió uno de sus sueños, formar una familia, y ahora está más que feliz, las lágrimas que alguna vez vivimos en una noche fría en una panadería, aquella misma noche llena de notas salidas de mi guitarra, nunca imaginamos que la historia podría ser hoy lo que es.

He cumplido el sueño de viajar a Brasil porque sí, para hablar en portugués y también el reto de ir sola a otro lugar. Y en realidad nunca estar sola, conocer a Dios como quien lo suple todo. Y por poder gritar, querido esposo donde quieras que estés ya puedes llenar, ya viaje sola.
Vivir una tristeza de no ser aceptada por alguien y saber que los rechazos no son sino algo más que nos forma, nos muestra de que estamos hechos y sobre todo nos vuelven a llevar a reconocer nuestra identidad. Darme cuenta que Dios usa todo para bien, que nos muestra caminos, y nos deja elegir, y espera que lo vinculemos en todo y así tomar las mejores decisiones de nuestra vida.

Ver otra amiga, ser feliz con su amor, sentarme al lado de alguien que me gustaba y ahora él esta con quien el gusta, son cosas por las cuales agradecer porque es como la vida, escenas y escenas que si nos fijamos bien, son cómicas y sacan grandes sonrisas.
Viajar y conocer gente nueva, darse la oportunidad de conocer, vivir, respirar, y sobre todo confiar en que Dios desea y tiene lo mejor para cada uno.
Perdí por primera vez a alguien en mi vida, mi abuela, quien sé que ahora está en el cielo. Y allá nos veremos. Por esto conocí a Dios de manera distinta más profunda, más íntima y supe que estuvo ahí cada momento. Como él solo lo sabe hacer.
He fortalecido lazos de amistad, he aprendido a valorar a otros, entendido lo valiosos que son y la importancia que tienen en mi vida. Entendiendo que las diferencias son lo máximo porque esto es lo que nos hace crecer y saber que Dios es perfecto y que nos diseño de manera maravillosamente especial.
He llorado y he reído. Tengo cosas infinitas por las que agradecer, personas claves que han hecho parte de esto.
Doy gracias a Dios porque no ha sido un año que pasó en vano sino que veo que es más que el anterior.
Pero sobre todo doy gracias por aquellas que uno en teoría no debería agradecer pero lo hago porque es un año en que aprendí que levantar las manos vale más aún los sueños cumplidos. Porque hay un Dios que te guarda que te suple y que te entiende y que tiene lo mejor para ti. Dios cambio mi vida y un año más que me da, un año más que tengo el doble privilegio de enseñar a pequeños y grandes, estoy infinitamente agradecida por la elección que hice hace años de entregarle a Dios todo porque con el todo y cada año y segundo de mi vida ha valido completamente la pena.

jueves, 10 de noviembre de 2016

Jesus Run, como en la vida

Para mi la vida es como una carrera, y en mi caso como Jesus Run, la última carrera que corrí este año, no daré información de donde nace la carrera ni cosas así porque seria publicidad no paga (jaja), pero supongo que pueden entrar a la pagina oficial del evento para conocer dicha información, hablare de la experiencia vivida allí en medio del trote y de todo lo que implica,  pero para entender este texto un poco más, comenzare contándoles que mi sueño era ser atleta profesional competir en juegos olímpicos y cosas así, pero estudie bacteriología y ahora tengo una lavandería. Ese es un chiste que ahora hago, yo me río de mi historia de vida y otros también ríen de ese espectáculo pero para llegar a ese punto realmente tuve que llorar mucho, ya había hablado algo del porque no corro de esa manera, no fue falta de entusiasmo o falta de dinero, o de tener el talento pero no la practica, sino falta de un ligamento que perdí en el colegio a la edad de hace arto.

Por eso digo que vida y quizás algunos se sientan identificados es como una carrera, me inscribieron, yo no quería ir, y así nacimos, nadie pidió nacer, y con esa frase me encontrado varias veces, así me paso en la carrera, no iba a ir por falta de recursos, de animo porque llevaba más de una año sin entrenar por la rodilla que me ha estado  molestando, y porque realmente quería ese festivo dormir y ver series todo el día, pero una amiga me inscribió y heme allí, corriendo, como en la vida, hoy estoy agradecida con la vida que tengo, el lugar que nací, la familia y demás pero no siempre fue así, odie vivir, como "odie" en un principio el regalo de competir en esa carrera. En ambas ahora estoy feliz, y como la carrera fue Jesús quien cambio mi vida, con su amor, así se llamaba el 1k de la carrera, Dios me cambio, me dio propósito, destino.

Correr a veces es difícil, tuve que parar dos veces porque sentía que no iba a poder, no por el estado físico sino por la rodilla que no respondía, y así es la vida a veces sentimos que no podemos, que no damos la talla, mas allá de con los otros, porque nos comparamos, y no sabemos vivir con nosotros mismos, medimos nuestros resultados sean cuales sean y pensamos que eso único que hacemos bien, no lo estamos haciendo como se debe, que fallamos y que no servimos para nada, así se siente uno corriendo y en el paso de los años, la verdad es que no es cierto, somos valiosos, tenemos dones y talentos y no nos definen los resultados sino el encontrar nuestra identidad en Dios.

En esta carrera paso de todo, casi todo el tiempo estuve detrás de un hombre que siempre me gusto, pero que ya se cuadro y ahora es feliz, y es curioso porque como en esos más o menos 3k  pensé que algún día iríamos al mismo ritmo, y ya vi que no, y eso nos pasa aveces vamos detrás de personas que creemos que están a nuestro ritmo y no, pero llegara el día o algunos ya les llego, en que no correremos solos esa carrera sino que estará ahí alguien del que no tendremos que correr detrás o adelante, sino que ajustaremos nuestros ritmos para apoyarnos e ir hombro a hombro, hacia los mismos planes, y se aplica a varias relaciones.

En estas cosas pasan de todo, sí como en la vida, uno va solo, acompañado por ratos, se toma uno selfies, pero alguien siempre esta detrás de escena, en Jesus Run, un primo que me encontré casualmente y en la vida, Dios, dibujandonos el camino y esperando que respondamos a su llamado, él es un padre tierno que se complace en ir a nuestro lado aunque la gente este pero cuando todos se han ido él permanece fiel. De hecho su promesa es que no importa lo que vivamos él va estar ahí siempre, hasta el fin.

Foto por: Jhonny Beltrán


En la carrera espere a unas personas para aplaudirles a su llegada, y fue maravilloso ver sus rostros de <alguien me espera y me hace sentir importante>, ese ha sido Dios para mi, porque él estaba ahí, al final de mi recorrido y me hace saber que él se siente muy bien conmigo y que me ama mucho.

Como en esta aventura que al principio no quería vivir, pero que me recordó cosas y me mostró otras, cada cual tiene un entrenamiento que hacer, unos dones, unas metas que cruzar, personas con las cuales estar, momentos de estar en soledad, momentos de grandeza y momentos de tristezas, alegrías y decepciones, pero desde mi punto de vista todo eso lo podremos vivir con Dios guiándonos, sí así se lo permitimos, él conoce cada detalle, cada aplauso que necesitamos, cada necesidad, cada sueño, y tendrá control sí así queremos, así me paso, al correr lo sentí corriendo junto a mi, animándome y al final poniéndome esa anhelada medalla.












viernes, 21 de octubre de 2016

Te veo en el cielo

Siempre me disculpo con aquellos que se que me siguen en este blog, me disculpo por no escribir tan seguido como quisiera porque en definitiva este blog ha hecho su cometido en varias personas. Han sido inspirados y han tenido unas letras de aliento en medio de su vida. A ellos gracias por leerme y disculpas por no escribir tan seguido. 

He tenido tiempos diferentes pero no era el tiempo de escribirlos, conocí a alguien que pudo ser el amort pero el renunció a esa idea. No lo lamenten, he aprendido bastante de esa historia que pudo ser y no fue. Confieso que eso me dejó sin ideas para escribir, nunca he querido que este blog sea un lugar de desahogo y mucho menos de queja, más bien un lugar para escapar y salir de nuevo al ruedo de la vida, con fuerza. 

Pero he regresado no para hablar de eso sino de la primera vez que se ha ido alguien de mi vida y la veré en el cielo. No hace mucho murió mi abuela paterna, a quien quiero y recuerdo en este momento con bastante cariño, recuerdo las idas a Moniquira cuando pequeña y hospedarme en su casa, recuerdo el tiempo que vivi con ella en nuestra casa, recuerdo la última vez que la visite en Moniquira, así la quise recordar.

En el momento que supe que ella murió entre en caos porque mi familia estaba lejos y llore bastante, pero doy gracias a Dios por las personas que él me permite tener a mi lado para recordarme el foco de mi vida, Dios, en ese momento una amiga muy querida, oro por mi y pude estar tranquila para lo que debía afrontar por aquellos días. 

Hice un viaje largo para estar al lado de papá, y estar ahí para él. A veces es solo eso lo que necesitamos en esos momentos. 

Mi abuela era cristiana de hecho ella le hablo a mi mamá de Dios y mi mamá a su vez nos mostró a Dios, así que a mi abuela le debo el poder ser feliz hoy en día. Mi abuela asistía a una iglesia en el pueblo cada domingo pero cuando los que dirigen el lugar fueron a estar con nosotros y nos hablaron de ella, me marcaron el corazón, los que me conocen un poco más saben que mi abuela sufrió de mucho dolor en los últimos años, estaba enferma pero no hallaron la razón, y sin embargo ella nunca falto a la iglesia y no dejo de levantar sus manos para hablar de lo grande y bueno que es Dios. Eso me hizo pensar en cuantas excusas a veces tenemos pero mi abuela tenía una fe hacia Dios inquebrantable, es por eso que sé que ella tendrá muchas recompensas y que nos veremos en el cielo. 

Escribo este texto entonces más para dedicarlo a aquellos que han perdido al igual que yo a un ser amado, o que han perdido la esperanza, escribo este texto para decirles que en ese tiempo de profundo dolor he podido conocer a Dios de otra manera y aunque ya lo había sentido así en varios momentos esta vez fue demasiado clave en mi vida saber que tengo a alguien siempre para mí. A Dios, a el consolador. Pude ver a Dios secando las lágrimas, abrazándome sin decirme nada, sólo dándome fuerza, pude sentir que a él le podía abrir mi corazón y entregarle cada cosa que deje de hacer o cada cosa que pude hacer con la abuela, pude llorar sin ser juzgada y más bien sintiéndome amada. 

Así que querido lector este es un texto para contarle que al igual que yo usted puede experimentar el amor de Dios, en esos momentos difíciles cuando se ha ido alguien, cuando se ha roto un sueño, cuando no entendemos los por qué ni para qué. Un Dios que promete estar cada día, cada instante y que promete consolarnos en aquellos momentos. 

Es extraño, claro, el ya lo tener a la abuela, pero tengo la seguridad que me veré con ella en el cielo y que será premiada por ser fiel y por haber dejado huella en mi mamá, en mi y ahora en aquellos a quien tengo el privilegio de compartirles el amor tan maravilloso que Dios nos da todo el tiempo. 

Les comparto la ultima foto que me tome con ella, así la recuerdo, sonriendo. 

sábado, 3 de septiembre de 2016

Transformación

Lo bueno de que este blog no sea tan conocido, es que puedo cumplir el objetivo por el cual lo cree y fue crear un memorial, para mí y para los hijos, nietos, bisnietos y demás que tendré, algún día. Lo malo es que no llega a tantas personas como me gustaría que en ciertos textos pasara.

Llevo un gran tiempo sin publicar, no porque no tuviera nada que decir, sino porque he aprendido que independiente de que este blog no sea tan conocido, las palabras se deben usar con sabiduría, no porque uno tenga miedo de lo que los demás digan de uno, sino porque dones como estos tienen gran responsabilidad y yo por mi parte quiero hacer la tarea bien, usar las palabras no para maltratar a nadie, ni dejar por escrito cosas que no supe explicar, generar controversia o miles de comentarios no me interesa, me interesa dejar un memorial de lo que sucede en mi vida y si con eso puedo llevar a personas a Dios, con eso estoy más que satisfecha. 

Es por eso que he regresado, podría hablar del amort, y del desamort, quería hablar de que el amort es una decisión, pero después me dije que no. Y vengo a hablar de cuán asombrada estoy de cuanto Dios me ha cambiado y ha cambiado la vida de muchas personas que he podido conocer. 

El jueves de esta semana llore como niña, al ver como Dios trasforma gente, y hoy estoy viendo cosas tan asombrosas que también rompí en llanto. La gente y me refiero a las redes sociales se la pasan en discusiones tontas, de que hicieron de que no hicieron, que publicaron que no publicaron, me gusta leer comentarios y reírme, no porque pretenda tener la razón en los temas, sino porque la gente encontró el lugar para criticar, y pelear por tonterías. El hecho es que la gente se la pasa peleando y yo hoy solo quiero decir que independiente de lo que la gente piense, diga o sienta, Dios cambia vidas, y eso es asombroso. 

Hay personas que no quieren estar con Dios, y cuando sé eso me da dolor, no porque pretenda imponerles lo que creo, sino que cuando veo vidas cambiadas por Dios me encantaría que otros pudieran vivir eso. 

Mi vida cambió desde que conocí a Dios, vivía confundía, llena de dolor, de faltantes, me vestía detrás de una ropa grande tratando de ocultarme, supongo que aún de mí misma. La verdad es que no tenía sentido mi vida, lloraba queriendo morirme, salía a caminar en las noches esperando un milagro o quizás buscando tentar a la muerte, a nadie le contaba como me sentía realmente, pero sí sabía que era caminar de gancho con el dolor profundo, la falta de sentido, ver todo lo malo en todos y en todo. Convivía con la soledad. Pero como decía, mi vida cambió, pasó de ser oscura a ser llena de color. Ahora me despierto con ganas de cantar, de trabajar, de estudiar y con esperanza del provenir.

Veo que no solo es mi vida trasformada sino la de otros, tengo el privilegio de experimentarlo, de verlo, de ver jóvenes, que estuvieron al borde de la muerte, y luego verlos felices construyendo familia. Eso no tiene precio, y quiero seguir dando mi vida para ver a otros cambiar de rumbo, entregándose su vida a Dios y dejando que él haga como sabe. Dejando que él traiga verdadera paz, sanidad, libertad, amor. 

Dios es real, más real que el aire que respiro al escribir este texto y no me cansare de decirlo, existe, me ama, me cambio, ama la gente y los transforma y también puede hacerlo con quien lea este texto. Conocer a Dios fue la mejor decisión y el mejor riesgo que me atreví a tomar y ha valido toda la pena. 

El susurro de Dios en la pausa

“Parar de hablar” es algo que viví recientemente. Podía hablar, sí, pero no debía hacerlo. Y fue interesante, porque el libro de Proverbios ...