Soy de la generación que conoció la maquina de escribir, que presento trabajos del colegio a mano, y que poco a poco le fueron exigiendo esa maquina como mínimo sino teníamos computador, así que mis papás compraron la maquina de escribir eléctrica, que no permitía equivocarse sino por reglones. Soy de las que conoció el viper, y le dejaba mensajes de vez en cuando a papá, luego vi el celular panela, que ademas costaba un montón, y luego vi el computador que era gigante, en las casas de mis amigos de la época.
Después entraba en algún lugar llamado café Internet, y allí hacia los trabajos, allí cree mi primer correo electrónico, en hotmail, junto con su chat: messenger. Al principio eso era la locura, nos mostró otra forma de comunicarnos, recuerdo que tenia varios contactos, primero algunos del colegio, otros de un pre medico que realice y luego los de mi carrera. Pero recuerdo en especial una amistad virtual que hice, un contacto me agrego, yo no sabia quien era y pensando que era un nuevo compañero del pre-medico lo agregue, se llamaba Víctor, y no era un compañero de universidad, ni del colegio, resulto siendo un doctor de Chile, al que al principio pensé en borrarlo, pero como casi nunca estaba en Internet por los costos entonces lo deje allí por un tiempo. Luego llego en día en que en casa tuvimos nuestro computador, y allí ese messenger, se convirtió en una adicción, primero por trabajos, o esa era la excusa, y terminaba pasando horas hablando con mucha gente, se volvió la manera en que me comunicaba, de vez en cuando habían muchos conectados pero no me acostumbraba a estar en un chat sin ver a la gente con la que hablaba, prefería marcarles a sus casas y charlar por un tiempo. Pero allí siempre estaba Víctor, y comenzó a hablarme, así que yo empece también a hablar con él, me pregunto que que hacia y yo igual, entablábamos conversaciones cortas, pero luego estas se volvieron más intimas y terminamos charlando de cosas del momento, las crisis de ese tiempo en la vida de cada cual, y charlábamos por horas, hasta altas horas de la noche, no sé porque pero logramos crear una amistad virtual, sabríamos que nunca nos veríamos por la distancia, y quizás eso en mi genero la confianza, recuerdo que era una amistad extraña, hasta algunos poemas de amigos, debo confesar no muy buenos, pero llenos de cariño, me llego a escribir.
Luego comencé a hablar con una profesora de la universidad, yo la molestaba por allí, y de vez en cuando ella me hablaba, una vez trasnochamos por ese chat, mientras cada una hacia sus cosas, nos pasamos música, y desde allí comenzamos a hablar. Y desde allí, nació esa amistad que aun conservo.
Pensaba en estos días en todas esas amistades que la gente a hecho a punta de la virtualidad, de esa extraña comunicación que ahora tenemos, a la cual aun no me acostumbro, si bien esas historias a mi también me pasaron, soy de las que aun escriben cartas a mano en los cumpleaños, y no de las que busca la biografía de facebook para dejar un mensaje, soy la que tiene blackberry pero no usa el pin, pero cuando lo compre hable con un conocido y ahora tenemos una amistad, es curioso como nos dejamos llevar por la tecnología, yo aun conservo cosas que quizás con el tiempo desaparezcan, me gusta llamar a la gente y escuchar su voz, saber que del otro lado ese tono en el que me hablan me dirá como esta esa persona, me gusta pelear de frente y no por un chat, porque si bien es más fácil escribir que decir las cosas en la cara, creo que tiene más sentido hacerlo así, soy de las que le gusta escribir notas, y tomar apuntes en un cuaderno con lápiz. Soy de las que prefieren sacar tiempo para verse y no estar todo el día frente a la pantalla de algún computador.
Por eso quizás de vez en cuando me retiro de todo lo virtual, o lo tecnológico, y vuelvo a hacer cosas, como llamar, invitar, escribir a mano, leer un buen libro mientras me tomo un café. Si bien todo esto ha hecho que nos comuniquemos de maneras distintas, y ha hecho que formara algunas amistades pasajeras como la de Víctor, y las que aun perduran, espero, que no nos pase lo que alguien puso en un estado de facebook "Temo el día en que la tecnología sobrepase nuestra humanidad" Albert Einstein.
miércoles, 12 de septiembre de 2012
martes, 11 de septiembre de 2012
¿Y qué de nos - otros?
En ese viaje que hice hace poco por los blogs, y por los blogs que sigo continuamente, que les leo hasta la ultima coma, porque así me gusta leer cuando algo me gusta. Me es inevitable pensar, justo ahora, que relamente nos motiva, ¿Por qué escribimos en un blog? ¿Qué nos motiva a escribir de tiempo en tiempo lo que está pasando? ¿Por qué contamos un poconon de experiencias? ¿Por qué compartimos sentimientos, emociones y cosas tan personales en un lugar tan publico? ¿Será esa sensación de que el otro realmente no nos lee? ¿Será que pensamos que a nadie le importan cuanta palabra se encuentra escrita? ¿Será una forma simple y a la vez descabellada, pero popularmente aceptada para el desahogo? ¿Será la manera perfecta de gritar en silencio? No lo sé, en este punto solo sé que cada cual tendrá su respuesta, solo es curioso ver como se escriben intimidades y se muestran cosas entre lineas. Pero en este punto recuerdo un texto que dice más o menos, que no debemos cambiar lo que escribimos, "porque al igual que en la vida real lo que has hecho jamás podrás borrarlo, quizás esquivarlo o ignorarlo, pero ese acierto o ese loco error siempre estará latente, siempre te acompañara para bien o para mal" Supongo que por eso de alguna manera escribo, por lo que alguna vez dije claro, en la entrada inicial, pero porque eso que se escribe te da un inventario, quizás del tiempo que vas recorriendo, te hará reír más adelante, o hasta tener ganas de darle click a el icono de borrar, por la pena, o la no satisfación de algo que se escribió antes.
Pero luego de pensar en eso, en la motivación propia del bloggero o la bloggera, luego pensé en aquellos que leen esos blogs, personas que estan del otro lado, en cualquier parte del mundo, y me entra curiosidad por saber quien me lee, pues acabo de ver que 900 veces, quizás menos, me han leido, y me pregunto ¿Quien está del otro lado? ¿Por qué lee este blog? ¿Solo estuvo de paso, o se quedo enganchado en algún texto? ¿Cómo serán? ¿Qué harán en su diario caminar? ¿Será que alguna palabra escrita aquí, se les ha clavado? Hoy solo vengo hecha un mar de preguntas, pero de alguna manera celebrado el año que se le acerca a este blog, que ha sido un firme testigo del camino por donde voy. Y que mejor época para escribir solo preguntas, ya que se avecinan cambios, que quizás traerán consigo más preguntas, quizás sea en tiempo para otro retorno de la huesuda .
jueves, 6 de septiembre de 2012
Bloggeros y bloggeras
Me la he pasado hoy revisando algunos blogs y he encontrado de todo tipo, los que hablan de política, los que hablan de viajes, de lo actual, de lo que paso y paso de moda pero que deseaban escribir sobre ello, y en general de muchas cosas. También de los que escriben continuamente, o de los que esperan cada mes para hacerlo, y esperan a que letras saldrán de sus dedos. Algunos me cautivaron de una desde las primeras lineas, otros me aburrieron fácilmente, no conecte y deje de leer a la mitad de alguna entrada. Y pense que quizás quien se pasee por este blog pueda que le pase lo mismo, se aburra o se quede en silencio (esto porque hay lecturas pero no seguidores) pero que en relidad no me interesa recuerdo el porque cree esto. Algunos blogs tienen un lenguaje exquisito, ese que alguna vez me gustaría tener, tienen una forma de escritura que me saca unas buenas carcajadas. Comencé revisando esto, ya que decidí hacer algo en la Internet fuera de lo común, no entrar a twitter, facebook, ni a youtube, hoy he tenido tiempo para mi y quería viajar sin moverme y que mejor que la lectura, y gratis pues así son los blogs. En alguna parte de este recorrido me pregunte ¿Para que comprar libros, si puedo encontrar miles de historias en los blogger? pero luego volví en si, y recordé que amo leer fuera de la Internet, que me gusta rayar los libros únicamente con lápiz, que me gusta cargar siempre un libro en mi maleta, que me gusta parar por ahí a tomarme un café y transportarme en esas lecturas, que me gusta coleccionarlos y llegar a tener un día la biblioteca atiborrada de ellos, de autores, de pastas, de páginas, que no me gusta prestarlos y que a muy pocas personas se los confío. Hay muchos mundos en los bloggeros y bloggeras pero que en definitiva nos falta mucho para lograr hacer una historia bien larga, y no textos de unos cuantos párrafos.
Hay blogs que hablan de mil cosas pero en definitiva algo nos une, y es lo subjetivo, todo trata de uno, del punto de vista que uno tiene, de la experiencia personal, algunos hasta escriben, sino muchos, "a quien interese", "se que nadie me lee", "a quien le importa lo que aquí se escriba", "soy tal y tal cosa", y frases que no escribiré al pie de la letra porque delataría a alguno de ellos, y uno nunca se imagina si lo puedan llegar a leer y no haberlos referenciado como dictan las normas. Leí bloggeras y bloggeros, bien distintos, algunos de extremos, otros normales, otros a los que imaginaba con la mano en la barbilla haciendo pose de intelectualoides cuando escribían, empece mirando los blogs de alguien a quien sigo secretamente, porque creo que a veces me voy de lamparis y es mejor así, ese blog me gusta mucho y ese blog me llevo a otro y a otro, esta fue una aventura bloggeristica.
Aprendí que aun me falta mucho para escribir bien y que para escribir bien debo leer más, meterle más a esto, pues no es fácil crear hábitos, a veces es difícil crear disciplinas. También en medio de esto recordé que me siento siempre en el medio, no soy la más en esto, ni la más leyendo y mucho menos escribiendo pero conozco gente que ni siquiera tienen idea de que es un blog, que dentro de sus prioridades no esta leer un libro ni mucho menos. Creo que seguiré leyendo a alguno de ellos, y conectare sin que algunos lo sepan.
Hay blogs que hablan de mil cosas pero en definitiva algo nos une, y es lo subjetivo, todo trata de uno, del punto de vista que uno tiene, de la experiencia personal, algunos hasta escriben, sino muchos, "a quien interese", "se que nadie me lee", "a quien le importa lo que aquí se escriba", "soy tal y tal cosa", y frases que no escribiré al pie de la letra porque delataría a alguno de ellos, y uno nunca se imagina si lo puedan llegar a leer y no haberlos referenciado como dictan las normas. Leí bloggeras y bloggeros, bien distintos, algunos de extremos, otros normales, otros a los que imaginaba con la mano en la barbilla haciendo pose de intelectualoides cuando escribían, empece mirando los blogs de alguien a quien sigo secretamente, porque creo que a veces me voy de lamparis y es mejor así, ese blog me gusta mucho y ese blog me llevo a otro y a otro, esta fue una aventura bloggeristica.
Aprendí que aun me falta mucho para escribir bien y que para escribir bien debo leer más, meterle más a esto, pues no es fácil crear hábitos, a veces es difícil crear disciplinas. También en medio de esto recordé que me siento siempre en el medio, no soy la más en esto, ni la más leyendo y mucho menos escribiendo pero conozco gente que ni siquiera tienen idea de que es un blog, que dentro de sus prioridades no esta leer un libro ni mucho menos. Creo que seguiré leyendo a alguno de ellos, y conectare sin que algunos lo sepan.
jueves, 23 de agosto de 2012
Amort inocente
Por estos días he estado pensando en el amort (termino que aunque ahora es famoso, lo usaba desde hace mucho tiempo), por culpa de trinos o estados de facebook que reflejan que para algunos el amor está en el aire. También he escuchado de desamores o de amores donde el amor no es suficiente, luego leí algo sobre la primera vez que alguien se enamoro. Pero en definitiva todo esto me llevo a recordar aquel escrito donde cuento que nunca me he enamorado pero que sentía que había algo por ahí, y que al final como lo dice el texto: "Me caí de la nube en que andaba". Lo chistoso o bien cómico de esto es que por primera vez creo que puedo empezar a soñar con eso del amort, saber quien es y empezar a construir, aunque en este momento solo sean sueños. Pero el tema de esta entrada no es hablar de ello, más bien es recordar que aunque nunca me he enamorado, algunas vez tuve un amort inocente.
Se llamaba Carlos, teníamos quizá tan solo 7 años, a lo mucho, nos conocimos en unas reuniones de escuela dominical, tenia ojos verdes, es quizá lo único que recuerdo de él, nos veíamos cada 8 días e intentamos ponernos de acuerdo para vernos cuantas veces pudiéramos, nuestros padres nos llevaban a aquel lugar los domingos en la mañana, y en tarde algunas veces, nos poníamos citas, él me regalaba barriletes, yo estaba feliz, él también, era un cuento de niños que se veían cada 8 días pero que contaban los días para hacerlo.
Un día él me dijo que fuera su novia, yo acepte, obviamente era un nombre solamente, nos saludábamos con un beso en la mejilla tímidamente. Pero en todo cuento de amort hay una bruja malvada, se llamaba Viviana, curiosamente el nombre de la profesora que más admirábamos y profesora de las clases en las cuales nos encontrábamos, los amenazo sin titubear, que si eramos novios teníamos que confesar, me acobarde, y yo dije que no, tenia miedo, y mientras él decía que si, Viviana logró separarnos, recuerdo sus ojos llenos de lagrimas, lo recuerdo bien porque es quizá la única vez que he visto unos ojos verdes así de extraños y a la vez maravillosos al tener ese color y ese color rojo por las lagrimas, yo también llore, sabia que nunca lo volvería a ver, y así fue, no regreso a esas mismas clases, no sé si porque empezó a ir a otra o simplemente en esa aventura de niños se fue para nunca más volver.
No sé si ustedes queridos lectores también tuvieron un amort inocente, a mi me paso, y es cómico comer un barrilete y recordar eso, escuchar una canción de reggae que se llama barrilete y aunque no tenga nada que ver, recordar eso, recordar aun nombre y apellido de ese niño, preguntarse que habrá sido de su vida durante tantos años, pensar si el olvido esa historia, peguntarse si el siguió buscando de Dios como nos lo enseñaron cuando eramos niños y juntos asistíamos a esas clases. Es curioso recordar eso y además recordarlo como un sueño, ya que es algo que sabes que viviste pero que tienes vagos recuerdos, quizá por eso el recuerdo llega de maneras extrañas con los sabores en mi boca del barrilete. Quizá uno de los pocos dulces que me gustan.
Se llamaba Carlos, teníamos quizá tan solo 7 años, a lo mucho, nos conocimos en unas reuniones de escuela dominical, tenia ojos verdes, es quizá lo único que recuerdo de él, nos veíamos cada 8 días e intentamos ponernos de acuerdo para vernos cuantas veces pudiéramos, nuestros padres nos llevaban a aquel lugar los domingos en la mañana, y en tarde algunas veces, nos poníamos citas, él me regalaba barriletes, yo estaba feliz, él también, era un cuento de niños que se veían cada 8 días pero que contaban los días para hacerlo.
Un día él me dijo que fuera su novia, yo acepte, obviamente era un nombre solamente, nos saludábamos con un beso en la mejilla tímidamente. Pero en todo cuento de amort hay una bruja malvada, se llamaba Viviana, curiosamente el nombre de la profesora que más admirábamos y profesora de las clases en las cuales nos encontrábamos, los amenazo sin titubear, que si eramos novios teníamos que confesar, me acobarde, y yo dije que no, tenia miedo, y mientras él decía que si, Viviana logró separarnos, recuerdo sus ojos llenos de lagrimas, lo recuerdo bien porque es quizá la única vez que he visto unos ojos verdes así de extraños y a la vez maravillosos al tener ese color y ese color rojo por las lagrimas, yo también llore, sabia que nunca lo volvería a ver, y así fue, no regreso a esas mismas clases, no sé si porque empezó a ir a otra o simplemente en esa aventura de niños se fue para nunca más volver.
No sé si ustedes queridos lectores también tuvieron un amort inocente, a mi me paso, y es cómico comer un barrilete y recordar eso, escuchar una canción de reggae que se llama barrilete y aunque no tenga nada que ver, recordar eso, recordar aun nombre y apellido de ese niño, preguntarse que habrá sido de su vida durante tantos años, pensar si el olvido esa historia, peguntarse si el siguió buscando de Dios como nos lo enseñaron cuando eramos niños y juntos asistíamos a esas clases. Es curioso recordar eso y además recordarlo como un sueño, ya que es algo que sabes que viviste pero que tienes vagos recuerdos, quizá por eso el recuerdo llega de maneras extrañas con los sabores en mi boca del barrilete. Quizá uno de los pocos dulces que me gustan.
viernes, 10 de agosto de 2012
Guerreros
Foto tomada de El tiempo
Me gusta ver esa alegría colectiva, yo también quise ser de esos que cantaban este himno http://www.youtube.com/watch?v=VLaL-DMjLG8, hoy me alegra ver todo esto, aprender una vez más de los deportes, y ver esos guerreros que hoy hacen que todos estemos gritando en las redes lo bien que se sienten esas victorias.
jueves, 9 de agosto de 2012
Barro, fuego, manos y alfarero
Mientras hago torundas de algodón me pregunto ¿Por qué los momentos difíciles de la vida no suelen ser como aquellas fibras que voy tomando entre mis dedos? ¿Por que simplemente no podemos tomar esos momentos y acomodarlos de tal manera que sean lo que queremos? Esos momentos de la vida nos golpean y nos dejan a veces sin palabras y sin sueños, y uno solo debe recordar que cada momento le hace mas fuerte el alma, que esos momentos son necesarios para poner los pies sobre la tierra y ser aplomados, ser formados y dejar que las manos del alfarero nos conviertan en una bella vasija a fin de poder ser usada en varios propósitos, en el momento adecuado.
No es fácil preguntarse si lo que se hace es lo correcto, si se han tomado las decisiones acertadas sobre todo porque cuando uno creía que algo era lo correcto, no produce, por lo menos de inmediato, los resultados que uno esperaría. Recuerdo la frase de rayuela que publique hace poco en las redes que dice "La vida, como un comentario de otra cosa que no alcanzamos, y que está ahí al alcance del salto que no damos" , la cosa es que yo he dado el salto y aun no veo el suelo, el vértigo sigue corriendo por mis venas y simplemente puedo quedarme en silencio, y hablar por medio de letras que salen de mis dedos, y confiar que aun esto no termina, que hasta ahora inicia un camino que aunque aun no lo logre vislumbrar quizás porque aun hay mucha niebla, pronto el calor de los rayos del sol volverán a hacer su parte en ese paisaje.
Esto me recuerda los partidos de fútbol cuando era niña, donde no importaba la lluvia o el barrial que habia, importaba jugarsela toda, por un gol, disfrutar de correr, aun con los ojos llenos de lluvia que no permitia dar pasos fuertes, más bien entre timidos y con miedo, pero que en medio de ello uno sabia lo importante, no la medalla, sino el valor de saber jugar.
En estos tiempos uno se recuerda que no importan, el tiempo o lo que pase o lo que sea, uno sabe bien por quien es que se la juega.
No es fácil preguntarse si lo que se hace es lo correcto, si se han tomado las decisiones acertadas sobre todo porque cuando uno creía que algo era lo correcto, no produce, por lo menos de inmediato, los resultados que uno esperaría. Recuerdo la frase de rayuela que publique hace poco en las redes que dice "La vida, como un comentario de otra cosa que no alcanzamos, y que está ahí al alcance del salto que no damos" , la cosa es que yo he dado el salto y aun no veo el suelo, el vértigo sigue corriendo por mis venas y simplemente puedo quedarme en silencio, y hablar por medio de letras que salen de mis dedos, y confiar que aun esto no termina, que hasta ahora inicia un camino que aunque aun no lo logre vislumbrar quizás porque aun hay mucha niebla, pronto el calor de los rayos del sol volverán a hacer su parte en ese paisaje.
Esto me recuerda los partidos de fútbol cuando era niña, donde no importaba la lluvia o el barrial que habia, importaba jugarsela toda, por un gol, disfrutar de correr, aun con los ojos llenos de lluvia que no permitia dar pasos fuertes, más bien entre timidos y con miedo, pero que en medio de ello uno sabia lo importante, no la medalla, sino el valor de saber jugar.
En estos tiempos uno se recuerda que no importan, el tiempo o lo que pase o lo que sea, uno sabe bien por quien es que se la juega.
miércoles, 1 de agosto de 2012
Bem-vindo Bacter
Estar en el lugar que debes estar después de haber pasado por algunos trabajos y por fin iniciar a trabajar en lo que estudiante es satisfactorio, hablando de lo que estudie soy bacterióloga, pero no suelo decirlo mucho porque siempre hacen el mal chiste que si usted lee este blog, se reirá al saber de que hablo, es mal chiste, en serio, así que hay que ser más creativos si frente a chistes de bacteriólogos se quiere hablar.
Siempre me sorprende la cantidad de rostros diferentes que uno puede ver a diario, las maneras en que los pacientes se comportan cuando les dicen que van a tomarles exámenes, lo primero que hacen es entrar a el lugar de toma de muestra quedarse en pie y empezar a quitarse la ropa, no es cierto, no tan exagerada, se quitan sacos, bufandas, para dejar sus brazos a la espera de una aguja, lo cómico de ello es que es la última muestra que tomo, pero es a la que más le temen pero a la que vienen, aunque a algunos no se les tome. Nada como ver las reacciones de los hombres, quienes parecen temerle más al dolor que las mujeres, ellos miran hacia otros lados, prefieren taparse el rostro con los sacos que previamente se han quitado, algunos tiemblan, otros hasta dicen: “No, no, no, por favor”, algunos hacen gestos de dolor, y hasta gritan y asustan a los demás pacientes que aun no han entrado detrás de la puerta de la toma de muestra.
A parte de tomar una muestra de sangre y ver todas esas caras y expresiones, también tomo una muestra de garganta, y esta es más chistosa aun, pues a esta si no vienen preparados, les digo con amabilidad: “te voy a tomar una muestra de garganta, necesito que abras la boca, saques la lengua” Aun no he introducido el hisopo en sus bocas pero ellos ya están asustados, algunos hasta empiezan con reflejo de vomito, luego de tomada la muestra algunos dicen: “No, no” a lo que yo respondo: “Si yo sé, es horrible” es una frase tranquilizadora para ellos. Y al final de todas las muestras algunos de ellos, no muchos dicen gracias y salen a esperar al médico.
Eso hace parte de mi diario en el trabajo, pero luego viene algo que me gusta mucho, que para mí es muy interesante, porque al tomar las muestras de garganta o de uñas (así, de esta no les hablare), muchos dicen: “pero ahí no se ve nada”, pero yo si veo cosas, y eso me recuerda que a veces aunque no veamos cosas ahí están solo hace falta un par de procesos, algunos colorantes, un aceite y un microscopio para realmente observar. Así creo que nos pasa en la vida, no solemos ver respuestas a cosas, o los “no” que tenemos como respuestas en nuestra formación diaria, nos hacen ver que nada está pasando, que hay como quietud en medio de todo, la verdad es que siempre aunque no veamos pasa algo, uno debe estar pendiente para no perderse los detalles.
Supongo que me gusta este cuento y me he reconciliado con el porque me recuerda la importancia de los detalles, porque también me habla de mi padre Dios ya que él tiene cada detalle de mi vida en sus manos, pues ha si he decidido que sea, me recuerda la importancia de las cosas pequeñas.
Siempre me sorprende la cantidad de rostros diferentes que uno puede ver a diario, las maneras en que los pacientes se comportan cuando les dicen que van a tomarles exámenes, lo primero que hacen es entrar a el lugar de toma de muestra quedarse en pie y empezar a quitarse la ropa, no es cierto, no tan exagerada, se quitan sacos, bufandas, para dejar sus brazos a la espera de una aguja, lo cómico de ello es que es la última muestra que tomo, pero es a la que más le temen pero a la que vienen, aunque a algunos no se les tome. Nada como ver las reacciones de los hombres, quienes parecen temerle más al dolor que las mujeres, ellos miran hacia otros lados, prefieren taparse el rostro con los sacos que previamente se han quitado, algunos tiemblan, otros hasta dicen: “No, no, no, por favor”, algunos hacen gestos de dolor, y hasta gritan y asustan a los demás pacientes que aun no han entrado detrás de la puerta de la toma de muestra.
A parte de tomar una muestra de sangre y ver todas esas caras y expresiones, también tomo una muestra de garganta, y esta es más chistosa aun, pues a esta si no vienen preparados, les digo con amabilidad: “te voy a tomar una muestra de garganta, necesito que abras la boca, saques la lengua” Aun no he introducido el hisopo en sus bocas pero ellos ya están asustados, algunos hasta empiezan con reflejo de vomito, luego de tomada la muestra algunos dicen: “No, no” a lo que yo respondo: “Si yo sé, es horrible” es una frase tranquilizadora para ellos. Y al final de todas las muestras algunos de ellos, no muchos dicen gracias y salen a esperar al médico.
Eso hace parte de mi diario en el trabajo, pero luego viene algo que me gusta mucho, que para mí es muy interesante, porque al tomar las muestras de garganta o de uñas (así, de esta no les hablare), muchos dicen: “pero ahí no se ve nada”, pero yo si veo cosas, y eso me recuerda que a veces aunque no veamos cosas ahí están solo hace falta un par de procesos, algunos colorantes, un aceite y un microscopio para realmente observar. Así creo que nos pasa en la vida, no solemos ver respuestas a cosas, o los “no” que tenemos como respuestas en nuestra formación diaria, nos hacen ver que nada está pasando, que hay como quietud en medio de todo, la verdad es que siempre aunque no veamos pasa algo, uno debe estar pendiente para no perderse los detalles.
Supongo que me gusta este cuento y me he reconciliado con el porque me recuerda la importancia de los detalles, porque también me habla de mi padre Dios ya que él tiene cada detalle de mi vida en sus manos, pues ha si he decidido que sea, me recuerda la importancia de las cosas pequeñas.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
El susurro de Dios en la pausa
“Parar de hablar” es algo que viví recientemente. Podía hablar, sí, pero no debía hacerlo. Y fue interesante, porque el libro de Proverbios ...
-
Hace un año entre en un tiempo con Dios de profunda sanidad, para ser muy honesta no se como eso se iba a ver un año después, y estoy muy ag...
-
Dice la Biblia: “ Tiempo y ocasión acontecen a todos .” No había tenido la oportunidad de estar en una temporada de transición, de paso de u...
-
Muchas veces había creído que las promesas que uno leía en la Biblia eran para otros, para gente que había nacido en grandes hogares de cris...


