Me la he pasado hoy revisando algunos blogs y he encontrado de todo tipo, los que hablan de política, los que hablan de viajes, de lo actual, de lo que paso y paso de moda pero que deseaban escribir sobre ello, y en general de muchas cosas. También de los que escriben continuamente, o de los que esperan cada mes para hacerlo, y esperan a que letras saldrán de sus dedos. Algunos me cautivaron de una desde las primeras lineas, otros me aburrieron fácilmente, no conecte y deje de leer a la mitad de alguna entrada. Y pense que quizás quien se pasee por este blog pueda que le pase lo mismo, se aburra o se quede en silencio (esto porque hay lecturas pero no seguidores) pero que en relidad no me interesa recuerdo el porque cree esto. Algunos blogs tienen un lenguaje exquisito, ese que alguna vez me gustaría tener, tienen una forma de escritura que me saca unas buenas carcajadas. Comencé revisando esto, ya que decidí hacer algo en la Internet fuera de lo común, no entrar a twitter, facebook, ni a youtube, hoy he tenido tiempo para mi y quería viajar sin moverme y que mejor que la lectura, y gratis pues así son los blogs. En alguna parte de este recorrido me pregunte ¿Para que comprar libros, si puedo encontrar miles de historias en los blogger? pero luego volví en si, y recordé que amo leer fuera de la Internet, que me gusta rayar los libros únicamente con lápiz, que me gusta cargar siempre un libro en mi maleta, que me gusta parar por ahí a tomarme un café y transportarme en esas lecturas, que me gusta coleccionarlos y llegar a tener un día la biblioteca atiborrada de ellos, de autores, de pastas, de páginas, que no me gusta prestarlos y que a muy pocas personas se los confío. Hay muchos mundos en los bloggeros y bloggeras pero que en definitiva nos falta mucho para lograr hacer una historia bien larga, y no textos de unos cuantos párrafos.
Hay blogs que hablan de mil cosas pero en definitiva algo nos une, y es lo subjetivo, todo trata de uno, del punto de vista que uno tiene, de la experiencia personal, algunos hasta escriben, sino muchos, "a quien interese", "se que nadie me lee", "a quien le importa lo que aquí se escriba", "soy tal y tal cosa", y frases que no escribiré al pie de la letra porque delataría a alguno de ellos, y uno nunca se imagina si lo puedan llegar a leer y no haberlos referenciado como dictan las normas. Leí bloggeras y bloggeros, bien distintos, algunos de extremos, otros normales, otros a los que imaginaba con la mano en la barbilla haciendo pose de intelectualoides cuando escribían, empece mirando los blogs de alguien a quien sigo secretamente, porque creo que a veces me voy de lamparis y es mejor así, ese blog me gusta mucho y ese blog me llevo a otro y a otro, esta fue una aventura bloggeristica.
Aprendí que aun me falta mucho para escribir bien y que para escribir bien debo leer más, meterle más a esto, pues no es fácil crear hábitos, a veces es difícil crear disciplinas. También en medio de esto recordé que me siento siempre en el medio, no soy la más en esto, ni la más leyendo y mucho menos escribiendo pero conozco gente que ni siquiera tienen idea de que es un blog, que dentro de sus prioridades no esta leer un libro ni mucho menos. Creo que seguiré leyendo a alguno de ellos, y conectare sin que algunos lo sepan.
jueves, 6 de septiembre de 2012
jueves, 23 de agosto de 2012
Amort inocente
Por estos días he estado pensando en el amort (termino que aunque ahora es famoso, lo usaba desde hace mucho tiempo), por culpa de trinos o estados de facebook que reflejan que para algunos el amor está en el aire. También he escuchado de desamores o de amores donde el amor no es suficiente, luego leí algo sobre la primera vez que alguien se enamoro. Pero en definitiva todo esto me llevo a recordar aquel escrito donde cuento que nunca me he enamorado pero que sentía que había algo por ahí, y que al final como lo dice el texto: "Me caí de la nube en que andaba". Lo chistoso o bien cómico de esto es que por primera vez creo que puedo empezar a soñar con eso del amort, saber quien es y empezar a construir, aunque en este momento solo sean sueños. Pero el tema de esta entrada no es hablar de ello, más bien es recordar que aunque nunca me he enamorado, algunas vez tuve un amort inocente.
Se llamaba Carlos, teníamos quizá tan solo 7 años, a lo mucho, nos conocimos en unas reuniones de escuela dominical, tenia ojos verdes, es quizá lo único que recuerdo de él, nos veíamos cada 8 días e intentamos ponernos de acuerdo para vernos cuantas veces pudiéramos, nuestros padres nos llevaban a aquel lugar los domingos en la mañana, y en tarde algunas veces, nos poníamos citas, él me regalaba barriletes, yo estaba feliz, él también, era un cuento de niños que se veían cada 8 días pero que contaban los días para hacerlo.
Un día él me dijo que fuera su novia, yo acepte, obviamente era un nombre solamente, nos saludábamos con un beso en la mejilla tímidamente. Pero en todo cuento de amort hay una bruja malvada, se llamaba Viviana, curiosamente el nombre de la profesora que más admirábamos y profesora de las clases en las cuales nos encontrábamos, los amenazo sin titubear, que si eramos novios teníamos que confesar, me acobarde, y yo dije que no, tenia miedo, y mientras él decía que si, Viviana logró separarnos, recuerdo sus ojos llenos de lagrimas, lo recuerdo bien porque es quizá la única vez que he visto unos ojos verdes así de extraños y a la vez maravillosos al tener ese color y ese color rojo por las lagrimas, yo también llore, sabia que nunca lo volvería a ver, y así fue, no regreso a esas mismas clases, no sé si porque empezó a ir a otra o simplemente en esa aventura de niños se fue para nunca más volver.
No sé si ustedes queridos lectores también tuvieron un amort inocente, a mi me paso, y es cómico comer un barrilete y recordar eso, escuchar una canción de reggae que se llama barrilete y aunque no tenga nada que ver, recordar eso, recordar aun nombre y apellido de ese niño, preguntarse que habrá sido de su vida durante tantos años, pensar si el olvido esa historia, peguntarse si el siguió buscando de Dios como nos lo enseñaron cuando eramos niños y juntos asistíamos a esas clases. Es curioso recordar eso y además recordarlo como un sueño, ya que es algo que sabes que viviste pero que tienes vagos recuerdos, quizá por eso el recuerdo llega de maneras extrañas con los sabores en mi boca del barrilete. Quizá uno de los pocos dulces que me gustan.
Se llamaba Carlos, teníamos quizá tan solo 7 años, a lo mucho, nos conocimos en unas reuniones de escuela dominical, tenia ojos verdes, es quizá lo único que recuerdo de él, nos veíamos cada 8 días e intentamos ponernos de acuerdo para vernos cuantas veces pudiéramos, nuestros padres nos llevaban a aquel lugar los domingos en la mañana, y en tarde algunas veces, nos poníamos citas, él me regalaba barriletes, yo estaba feliz, él también, era un cuento de niños que se veían cada 8 días pero que contaban los días para hacerlo.
Un día él me dijo que fuera su novia, yo acepte, obviamente era un nombre solamente, nos saludábamos con un beso en la mejilla tímidamente. Pero en todo cuento de amort hay una bruja malvada, se llamaba Viviana, curiosamente el nombre de la profesora que más admirábamos y profesora de las clases en las cuales nos encontrábamos, los amenazo sin titubear, que si eramos novios teníamos que confesar, me acobarde, y yo dije que no, tenia miedo, y mientras él decía que si, Viviana logró separarnos, recuerdo sus ojos llenos de lagrimas, lo recuerdo bien porque es quizá la única vez que he visto unos ojos verdes así de extraños y a la vez maravillosos al tener ese color y ese color rojo por las lagrimas, yo también llore, sabia que nunca lo volvería a ver, y así fue, no regreso a esas mismas clases, no sé si porque empezó a ir a otra o simplemente en esa aventura de niños se fue para nunca más volver.
No sé si ustedes queridos lectores también tuvieron un amort inocente, a mi me paso, y es cómico comer un barrilete y recordar eso, escuchar una canción de reggae que se llama barrilete y aunque no tenga nada que ver, recordar eso, recordar aun nombre y apellido de ese niño, preguntarse que habrá sido de su vida durante tantos años, pensar si el olvido esa historia, peguntarse si el siguió buscando de Dios como nos lo enseñaron cuando eramos niños y juntos asistíamos a esas clases. Es curioso recordar eso y además recordarlo como un sueño, ya que es algo que sabes que viviste pero que tienes vagos recuerdos, quizá por eso el recuerdo llega de maneras extrañas con los sabores en mi boca del barrilete. Quizá uno de los pocos dulces que me gustan.
viernes, 10 de agosto de 2012
Guerreros
Foto tomada de El tiempo
Me gusta ver esa alegría colectiva, yo también quise ser de esos que cantaban este himno http://www.youtube.com/watch?v=VLaL-DMjLG8, hoy me alegra ver todo esto, aprender una vez más de los deportes, y ver esos guerreros que hoy hacen que todos estemos gritando en las redes lo bien que se sienten esas victorias.
jueves, 9 de agosto de 2012
Barro, fuego, manos y alfarero
Mientras hago torundas de algodón me pregunto ¿Por qué los momentos difíciles de la vida no suelen ser como aquellas fibras que voy tomando entre mis dedos? ¿Por que simplemente no podemos tomar esos momentos y acomodarlos de tal manera que sean lo que queremos? Esos momentos de la vida nos golpean y nos dejan a veces sin palabras y sin sueños, y uno solo debe recordar que cada momento le hace mas fuerte el alma, que esos momentos son necesarios para poner los pies sobre la tierra y ser aplomados, ser formados y dejar que las manos del alfarero nos conviertan en una bella vasija a fin de poder ser usada en varios propósitos, en el momento adecuado.
No es fácil preguntarse si lo que se hace es lo correcto, si se han tomado las decisiones acertadas sobre todo porque cuando uno creía que algo era lo correcto, no produce, por lo menos de inmediato, los resultados que uno esperaría. Recuerdo la frase de rayuela que publique hace poco en las redes que dice "La vida, como un comentario de otra cosa que no alcanzamos, y que está ahí al alcance del salto que no damos" , la cosa es que yo he dado el salto y aun no veo el suelo, el vértigo sigue corriendo por mis venas y simplemente puedo quedarme en silencio, y hablar por medio de letras que salen de mis dedos, y confiar que aun esto no termina, que hasta ahora inicia un camino que aunque aun no lo logre vislumbrar quizás porque aun hay mucha niebla, pronto el calor de los rayos del sol volverán a hacer su parte en ese paisaje.
Esto me recuerda los partidos de fútbol cuando era niña, donde no importaba la lluvia o el barrial que habia, importaba jugarsela toda, por un gol, disfrutar de correr, aun con los ojos llenos de lluvia que no permitia dar pasos fuertes, más bien entre timidos y con miedo, pero que en medio de ello uno sabia lo importante, no la medalla, sino el valor de saber jugar.
En estos tiempos uno se recuerda que no importan, el tiempo o lo que pase o lo que sea, uno sabe bien por quien es que se la juega.
No es fácil preguntarse si lo que se hace es lo correcto, si se han tomado las decisiones acertadas sobre todo porque cuando uno creía que algo era lo correcto, no produce, por lo menos de inmediato, los resultados que uno esperaría. Recuerdo la frase de rayuela que publique hace poco en las redes que dice "La vida, como un comentario de otra cosa que no alcanzamos, y que está ahí al alcance del salto que no damos" , la cosa es que yo he dado el salto y aun no veo el suelo, el vértigo sigue corriendo por mis venas y simplemente puedo quedarme en silencio, y hablar por medio de letras que salen de mis dedos, y confiar que aun esto no termina, que hasta ahora inicia un camino que aunque aun no lo logre vislumbrar quizás porque aun hay mucha niebla, pronto el calor de los rayos del sol volverán a hacer su parte en ese paisaje.
Esto me recuerda los partidos de fútbol cuando era niña, donde no importaba la lluvia o el barrial que habia, importaba jugarsela toda, por un gol, disfrutar de correr, aun con los ojos llenos de lluvia que no permitia dar pasos fuertes, más bien entre timidos y con miedo, pero que en medio de ello uno sabia lo importante, no la medalla, sino el valor de saber jugar.
En estos tiempos uno se recuerda que no importan, el tiempo o lo que pase o lo que sea, uno sabe bien por quien es que se la juega.
miércoles, 1 de agosto de 2012
Bem-vindo Bacter
Estar en el lugar que debes estar después de haber pasado por algunos trabajos y por fin iniciar a trabajar en lo que estudiante es satisfactorio, hablando de lo que estudie soy bacterióloga, pero no suelo decirlo mucho porque siempre hacen el mal chiste que si usted lee este blog, se reirá al saber de que hablo, es mal chiste, en serio, así que hay que ser más creativos si frente a chistes de bacteriólogos se quiere hablar.
Siempre me sorprende la cantidad de rostros diferentes que uno puede ver a diario, las maneras en que los pacientes se comportan cuando les dicen que van a tomarles exámenes, lo primero que hacen es entrar a el lugar de toma de muestra quedarse en pie y empezar a quitarse la ropa, no es cierto, no tan exagerada, se quitan sacos, bufandas, para dejar sus brazos a la espera de una aguja, lo cómico de ello es que es la última muestra que tomo, pero es a la que más le temen pero a la que vienen, aunque a algunos no se les tome. Nada como ver las reacciones de los hombres, quienes parecen temerle más al dolor que las mujeres, ellos miran hacia otros lados, prefieren taparse el rostro con los sacos que previamente se han quitado, algunos tiemblan, otros hasta dicen: “No, no, no, por favor”, algunos hacen gestos de dolor, y hasta gritan y asustan a los demás pacientes que aun no han entrado detrás de la puerta de la toma de muestra.
A parte de tomar una muestra de sangre y ver todas esas caras y expresiones, también tomo una muestra de garganta, y esta es más chistosa aun, pues a esta si no vienen preparados, les digo con amabilidad: “te voy a tomar una muestra de garganta, necesito que abras la boca, saques la lengua” Aun no he introducido el hisopo en sus bocas pero ellos ya están asustados, algunos hasta empiezan con reflejo de vomito, luego de tomada la muestra algunos dicen: “No, no” a lo que yo respondo: “Si yo sé, es horrible” es una frase tranquilizadora para ellos. Y al final de todas las muestras algunos de ellos, no muchos dicen gracias y salen a esperar al médico.
Eso hace parte de mi diario en el trabajo, pero luego viene algo que me gusta mucho, que para mí es muy interesante, porque al tomar las muestras de garganta o de uñas (así, de esta no les hablare), muchos dicen: “pero ahí no se ve nada”, pero yo si veo cosas, y eso me recuerda que a veces aunque no veamos cosas ahí están solo hace falta un par de procesos, algunos colorantes, un aceite y un microscopio para realmente observar. Así creo que nos pasa en la vida, no solemos ver respuestas a cosas, o los “no” que tenemos como respuestas en nuestra formación diaria, nos hacen ver que nada está pasando, que hay como quietud en medio de todo, la verdad es que siempre aunque no veamos pasa algo, uno debe estar pendiente para no perderse los detalles.
Supongo que me gusta este cuento y me he reconciliado con el porque me recuerda la importancia de los detalles, porque también me habla de mi padre Dios ya que él tiene cada detalle de mi vida en sus manos, pues ha si he decidido que sea, me recuerda la importancia de las cosas pequeñas.
Siempre me sorprende la cantidad de rostros diferentes que uno puede ver a diario, las maneras en que los pacientes se comportan cuando les dicen que van a tomarles exámenes, lo primero que hacen es entrar a el lugar de toma de muestra quedarse en pie y empezar a quitarse la ropa, no es cierto, no tan exagerada, se quitan sacos, bufandas, para dejar sus brazos a la espera de una aguja, lo cómico de ello es que es la última muestra que tomo, pero es a la que más le temen pero a la que vienen, aunque a algunos no se les tome. Nada como ver las reacciones de los hombres, quienes parecen temerle más al dolor que las mujeres, ellos miran hacia otros lados, prefieren taparse el rostro con los sacos que previamente se han quitado, algunos tiemblan, otros hasta dicen: “No, no, no, por favor”, algunos hacen gestos de dolor, y hasta gritan y asustan a los demás pacientes que aun no han entrado detrás de la puerta de la toma de muestra.
A parte de tomar una muestra de sangre y ver todas esas caras y expresiones, también tomo una muestra de garganta, y esta es más chistosa aun, pues a esta si no vienen preparados, les digo con amabilidad: “te voy a tomar una muestra de garganta, necesito que abras la boca, saques la lengua” Aun no he introducido el hisopo en sus bocas pero ellos ya están asustados, algunos hasta empiezan con reflejo de vomito, luego de tomada la muestra algunos dicen: “No, no” a lo que yo respondo: “Si yo sé, es horrible” es una frase tranquilizadora para ellos. Y al final de todas las muestras algunos de ellos, no muchos dicen gracias y salen a esperar al médico.
Eso hace parte de mi diario en el trabajo, pero luego viene algo que me gusta mucho, que para mí es muy interesante, porque al tomar las muestras de garganta o de uñas (así, de esta no les hablare), muchos dicen: “pero ahí no se ve nada”, pero yo si veo cosas, y eso me recuerda que a veces aunque no veamos cosas ahí están solo hace falta un par de procesos, algunos colorantes, un aceite y un microscopio para realmente observar. Así creo que nos pasa en la vida, no solemos ver respuestas a cosas, o los “no” que tenemos como respuestas en nuestra formación diaria, nos hacen ver que nada está pasando, que hay como quietud en medio de todo, la verdad es que siempre aunque no veamos pasa algo, uno debe estar pendiente para no perderse los detalles.
Supongo que me gusta este cuento y me he reconciliado con el porque me recuerda la importancia de los detalles, porque también me habla de mi padre Dios ya que él tiene cada detalle de mi vida en sus manos, pues ha si he decidido que sea, me recuerda la importancia de las cosas pequeñas.
domingo, 22 de julio de 2012
Guatavita famille
Hace mucho no viajaba, o salía de Bogotá, muchas cosas o compromisos me habían mantenido dentro de la ciudad, pero los mejores planes suelen decir algunos son los que salen de un momento para otro, no creo mucho en eso, más bien creo que los planes se dan cuando se deben dar. Así que ahí estaba yo, charlándome con dos amigos, desde hace un tiempo sobre viajar a Guatavita, lugar que es de gran importancia para uno de estos amigos. Hace unos años conocí Guatavita, los bastantes como para no recordar muy bien sus calles, o la laguna o mucho menos la historia, que con el paso del tiempo uno solo recuerda en realidad lo que fue importante en su momento, para mí, un viaje de colegio donde la rectora se cayó, y muchos rieron, pero donde ella mostro la mujer fuerte que siempre ha sido, lo que yo recuerdo mas allá de eso es el sabor de jugo de maracuyá de alpina y la amistad que había formado con una profesora de sociales de esa época. De resto no recuerdo mas, así que cuando me comentaron el plan de volver a aquel lugar no dude en decir que si y sacar el tiempo para hacerlo.
Lo curioso de este viaje fue leer un blog antes de hacerlo, ya que en ese blog se habla de una mujer con la que compartí en ese viaje, es interesante ver como todas esas teorías de que estamos unidos se dan en momentos como ese, compartí con esa mujer, con su futuro esposo, sus amigos, todos ellos amigos, amigos de una amiga. Este dato simplemente porque no podía dejar de lado algo tan interesante para mí como el haber leído ese blog y luego saber de qué persona exactamente se hablaba.
Pero regresando al tema, iniciamos este viaje a Guatavita con el propósito de conocer, viajar compartir, pero en mi dejo algo más por eso había que plasmarlo en un lugar, donde las palabras vinieran con sensaciones, más allá de las imágenes, que producen las fotos que publique. Nos fuimos en bus y en Alambris por la vía la Calera, en Alambris íbamos mis dos amigos, la mujer que nombre y una amiga de ella, empezamos a hablar de todo un poco, yo, escuchaba con atención, entre muchas razones me gusta oír antes de saber que voy a empezar a preguntar, pues los que me conocen saben que siempre ando preguntando cosas, así que empezamos a hablar de cómo es Paris pero en especial como es el trabajo allá con los jóvenes, cuales son las necesidades de las personas y como logra entrar Jesús a la vida de ellos cuando en ese país no existe una educación sobre Dios o no existe la religión católica marcada como común denominador en ese lugar, como sucede aquí, como se logra llegar al corazón de alguien cuando lo “tienen todo” y en realidad podría decirse que ellos no necesitarían nada de Dios. Las respuestas me impactaron, porque hablaron del amor, sí, del amor, del amor que la gente busca, ya que allí los jóvenes no crecen con sus padres, y aunque mantienen vidas llenas de cosas, lujos o aun muchos amigos, en su interior hay algo más que falta, y ese es Dios, y su amor, nos hablaron de cómo comparten y como llegan personas a Dios aun sin nunca por lo menos haber escuchado su nombre. A mi estas cosas me impresionan porque es Dios quien lo llena todo en todo y escuchar eso para mí son buenas noticias.
Siempre he creído que la sangre de Jesús nos hace hijos, y si somos hijos, somos hermanos, pues esa sangre nos rodea y nos hace un solo cuerpo, en este viaje puede notar que si es verdad, yo no conocía a ninguno de ellos, que viven en Paris, que tenían diferentes nacionalidades, que tienen distintos idiomas, pero que todos tenemos lo mismo el amor de Dios que nos lleno, me impacto este viaje porque pude ver muchas cosas en las que creo, porque no se trata de un cuento de hadas súper bonito y pintado a las mil maravillas, o súper rosado, sino que va mas allá. Se trata de valientes que arrebatan y del reino de los cielos que avanza contra viento y marea.
Lo curioso de este viaje fue leer un blog antes de hacerlo, ya que en ese blog se habla de una mujer con la que compartí en ese viaje, es interesante ver como todas esas teorías de que estamos unidos se dan en momentos como ese, compartí con esa mujer, con su futuro esposo, sus amigos, todos ellos amigos, amigos de una amiga. Este dato simplemente porque no podía dejar de lado algo tan interesante para mí como el haber leído ese blog y luego saber de qué persona exactamente se hablaba.
Pero regresando al tema, iniciamos este viaje a Guatavita con el propósito de conocer, viajar compartir, pero en mi dejo algo más por eso había que plasmarlo en un lugar, donde las palabras vinieran con sensaciones, más allá de las imágenes, que producen las fotos que publique. Nos fuimos en bus y en Alambris por la vía la Calera, en Alambris íbamos mis dos amigos, la mujer que nombre y una amiga de ella, empezamos a hablar de todo un poco, yo, escuchaba con atención, entre muchas razones me gusta oír antes de saber que voy a empezar a preguntar, pues los que me conocen saben que siempre ando preguntando cosas, así que empezamos a hablar de cómo es Paris pero en especial como es el trabajo allá con los jóvenes, cuales son las necesidades de las personas y como logra entrar Jesús a la vida de ellos cuando en ese país no existe una educación sobre Dios o no existe la religión católica marcada como común denominador en ese lugar, como sucede aquí, como se logra llegar al corazón de alguien cuando lo “tienen todo” y en realidad podría decirse que ellos no necesitarían nada de Dios. Las respuestas me impactaron, porque hablaron del amor, sí, del amor, del amor que la gente busca, ya que allí los jóvenes no crecen con sus padres, y aunque mantienen vidas llenas de cosas, lujos o aun muchos amigos, en su interior hay algo más que falta, y ese es Dios, y su amor, nos hablaron de cómo comparten y como llegan personas a Dios aun sin nunca por lo menos haber escuchado su nombre. A mi estas cosas me impresionan porque es Dios quien lo llena todo en todo y escuchar eso para mí son buenas noticias.
Siempre he creído que la sangre de Jesús nos hace hijos, y si somos hijos, somos hermanos, pues esa sangre nos rodea y nos hace un solo cuerpo, en este viaje puede notar que si es verdad, yo no conocía a ninguno de ellos, que viven en Paris, que tenían diferentes nacionalidades, que tienen distintos idiomas, pero que todos tenemos lo mismo el amor de Dios que nos lleno, me impacto este viaje porque pude ver muchas cosas en las que creo, porque no se trata de un cuento de hadas súper bonito y pintado a las mil maravillas, o súper rosado, sino que va mas allá. Se trata de valientes que arrebatan y del reino de los cielos que avanza contra viento y marea.
miércoles, 18 de julio de 2012
Metamorfosis
Hace mucho que no escribo, de nuevo porque andaba ocupada, haciendo mil cosas, esta vez fue un cambio de trabajo, que con eso trajo cambios de rutinas a los que aun no me acostumbro, de hecho últimamente he descubierto de mi eso, que me cuestan los cambios, supongo que porque las zonas de “confort” aunque no lo sean tanto, te generan algún tipo de seguridad.
De mi anterior trabajo llego una historia llamada desde la ventana, ya veremos que historias trae este nuevo inicio. Este nuevo trabajo, hace que tenga más tiempo pero aun no lo logro acomodar, me he dedicado a ver una serie que por este tiempo me ha mantenido ahí, descansando, y olvidando los simples casos que yo vivo para llevarlos a casos más complejos que algunos viven. Así como otras series han hecho que me mantenga ahí, trasnochando, o “perdiendo” los fines de semana o festivos, he notado que cuando le hago a algo, así sea una serie la llevo hasta el final, el caso, todo esto para decir que he tenido un tiempo de mudar, y ahora descanso.
He estado pensando en los cambios porque de un tiempo para acá, he visto que hay cosas que van transformando la forma de ver las cosas, vamos renovando la mente y vamos viendo y viviendo los días que uno no creía que iba a vivir. Nos trasteamos hace unos 8 meses de la casa en la que vivimos como por 13 años, y este es el momento, hasta ahora, donde ese nuevo apartamento lo siento como mi casa, en principio pensaba que era un tipo de hotel lujoso pero que luego volvería a la antigua casa, no es así, por fin he logrado acoplarme, aunque aun me cuesta, quedarme en casa sin reconocer todos los rincones que hay en ella, eso como si de repente el cuento de Julio Cortázar , una casa tomada, comenzara a hacerse vida en mi vida, de una manera distinta, donde no se toman mi casa, sino que yo poco a poco intento tomármela.
Ahora inicio un nuevo trabajo, cumplí mi ciclo en el anterior y fue maravillosamente bien cerrado, pero ahora se vienen nuevas ideas a la mente y comienza uno a imaginar que se avecinara en la vida. Unos amigos de hace más de 10 años, que los conozco, donde de alguna manera les forme en cosas, y hice las de Cupido en su relación pronto se casan, son menores que yo, pero ya a mi alrededor me encuentro con eso, con amigos jóvenes que se casan, con amigos mayores que ya tienen hijos, o con jefes que tienen una vida bien distinta a la mía. Eso me hace pensar en los cambios que se aproximan pero no olvido que aun todo tiene su tiempo, que cada cosa tiene su lugar y que por el momento lo único cierto es que en medio de esos cambios espero hacer los pequeños click correctos, estar con la gente, los lugares y los tiempos que tengo que estar, para llegar a donde tengo que llegar. Para que cada transformación que se dé en mí, alrededor de mí, o donde sea, sea de la manera no buena sino espectacular que ha sido diseñada para mí.
Es como si uno se diera cuenta con el tiempo que uno si va cambiando aunque poco a poco sin notarlo, o tal vez vamos descubriendo poco a poco realmente como fuimos diseñados, si observa uno las fotos de pequeño, se da uno cuenta que aunque sigue una con la misma cara de quinceañera, o de una persona que no muestra la edad que tiene, uno sabe que ya hay cambios, que empieza uno a moldear su carácter con el tiempo, con cada cosa que pasa, con la gente que va uno compartiendo.
De mi anterior trabajo llego una historia llamada desde la ventana, ya veremos que historias trae este nuevo inicio. Este nuevo trabajo, hace que tenga más tiempo pero aun no lo logro acomodar, me he dedicado a ver una serie que por este tiempo me ha mantenido ahí, descansando, y olvidando los simples casos que yo vivo para llevarlos a casos más complejos que algunos viven. Así como otras series han hecho que me mantenga ahí, trasnochando, o “perdiendo” los fines de semana o festivos, he notado que cuando le hago a algo, así sea una serie la llevo hasta el final, el caso, todo esto para decir que he tenido un tiempo de mudar, y ahora descanso.
He estado pensando en los cambios porque de un tiempo para acá, he visto que hay cosas que van transformando la forma de ver las cosas, vamos renovando la mente y vamos viendo y viviendo los días que uno no creía que iba a vivir. Nos trasteamos hace unos 8 meses de la casa en la que vivimos como por 13 años, y este es el momento, hasta ahora, donde ese nuevo apartamento lo siento como mi casa, en principio pensaba que era un tipo de hotel lujoso pero que luego volvería a la antigua casa, no es así, por fin he logrado acoplarme, aunque aun me cuesta, quedarme en casa sin reconocer todos los rincones que hay en ella, eso como si de repente el cuento de Julio Cortázar , una casa tomada, comenzara a hacerse vida en mi vida, de una manera distinta, donde no se toman mi casa, sino que yo poco a poco intento tomármela.
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